El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ordena desmantelar unos cien asentamientos considerados ilegales, según la legislación israelí.

La orden de desmantelar unos cien asentamientos y puestos de avanzada no autorizados en Cisjordania, busca frenar la escalada de violencia de colonos radicales contra la población palestina.
Esta decisión, adoptada por el Primer Ministro Benjamín Netanyahu, llega acorralada por tres factores clave: En primer lugar, una fuerte presión de la Casa Blanca. El propio embajador estadounidense, Mike Huckabee, calificó este fin de semana de «terrorismo» e «actos delictivos» las acciones violentas perpetradas por los colonos contra la población palestina, durante las últimas semanas. Además, Israel enfrenta la amenaza inminente de sanciones por parte de Europa, en medio de las condenas de la ONU que consideran ilegales estas colonias bajo el derecho internacional. Y, por último, la presión política interna: ante la proximidad de unas elecciones generales que se vislumbran desfavorables para él, por lo que Netanyahu busca frenar el desgaste.
Los asentamientos en cuestión, consisten en caravanas prefabricadas que albergan a un pequeño número de colonos. El Estado ha demolido en ocasiones este tipo de estructuras pero ha reconocido formalmente otras, permitiéndoles acceder a financiación pública.
A la tensión política se suma la advertencia del propio ejército israelí, que se encuentra al límite de su capacidad operativa desplegando un récord de 26 batallones en la zona, alertando que estos asentamientos informales ponen en riesgo la seguridad nacional.
