Según norma, depósitos de explosivos deben estar lejos de los centros habitados


El Gobierno anunció una fiscalización de las FFAA. Expertos cuestionan que la pirotecnia explique por sí sola la magnitud del siniestro y la normativa sobre la distancia de estos depósitos de centros poblados y de infraestructura.

Según norma, depósitos de explosivos deben estar lejos de los centros habitados

Así quedó el ingreso al cuartel Bolívar tras las explosiones. Foto: Ministerio de Defensa

Fuente: El Deber

Por Mauricio Quiroz Terán



 

La tragedia de Viacha abrió una revisión nacional sobre la forma en que las Fuerzas Armadas reciben, almacenan, custodian y destruyen explosivos y material sensible. El presidente Rodrigo Paz Pereira ordenó ayer evaluar todo el sistema después de la doble explosión del viernes 4 de septiembre en el Centro General de Mantenimiento del Regimiento de Artillería Mecanizada Nº 2 Libertador Simón Bolívar.
“Se va a hacer una revisión de todo el sistema nacional en el manejo de este tipo de artefactos”, anunció Paz en Viacha. El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, precisó que el examen abarcará la recepción, almacenamiento, custodia, desactivación y destrucción de material sensible para identificar “vacíos, demoras o deficiencias y corregirlos”. También anunció una “fiscalización y reestructuración integral” de las unidades militares.

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La medida fue anunciada mientras continúan las investigaciones para establecer qué provocó las detonaciones y qué material estaba almacenado. La versión inicial del Gobierno vinculó el primer episodio con material pirotécnico, mientras autoridades militares descartaron que la explosión más destructiva hubiera sido ocasionada por munición de guerra.

La Ley 400, su Decreto Supremo reglamentario 2175 y disposiciones específicas del Ministerio de Defensa regulan el manejo de armas, municiones y explosivos. La Resolución Ministerial 322/08 contempla distancias mínimas de seguridad entre depósitos de explosivos y edificios habitados, carreteras, vías férreas u otros depósitos, calculadas en función de la cantidad y clasificación del material almacenado.

El Regimiento Bolívar está rodeado por áreas urbanizadas (ver infografía). Jorge Santistevan, secretario de Seguridad de la Gobernación de Santa Cruz, explicó que muchas instalaciones militares fueron construidas hace décadas y que las ciudades crecieron alrededor de ellas. “Las unidades militares no es que han ido a asentarse al pueblo, sino el pueblo creció junto con las unidades militares”, afirmó. Añadió que las unidades que manejan munición y material de alto poder explosivo deben disponer de depósitos “alejados” y sin contacto directo con la población.

Santistevan planteó otra hipótesis. Según su explicación, una primera explosión vinculada con material pirotécnico pudo alcanzar un segundo depósito con explosivos de uso militar. Mencionó que cordón detonante, fulminantes y “boosters”, dispositivos auxiliares utilizados para iniciar o reforzar una detonación. “Había una carga más fuerte de explosivo y ese explosivo militar, de uso militar”.

Santistevan también consideró que hubo fallas en la respuesta entre ambos episodios. “Considero que sí han habido fallas de seguridad, claro que sí”, sostuvo al referirse a las acciones realizadas después de la primera explosión y antes de la segunda.

El experto en asuntos militares Samuel Montaño cuestionó que los fuegos artificiales puedan explicar la magnitud del siniestro. “Yo descartaría absolutamente que haya sido material pirotécnico o fuegos artificiales”, dijo. Por la onda de presión, el nivel de destrucción y las imágenes conocidas, planteó como hipótesis que pudieron detonar proyectiles de artillería de 122 milímetros o, alternativamente, munición de 105 milímetros.

Montaño también puso atención en los “boosters” hallados en el lugar. “Estos boosters sí sirven para multiplicar el efecto de encendido de una granada”, explicó. El Ejército anunció peritajes para establecer las causas y determinar qué materiales resultaron comprometidos.

Otro punto señalado por Montaño son los inventarios. Afirmó que el Estado Mayor cuenta con registros sobre el material bélico que ingresa a las Fuerzas Armadas y su distribución. “¿Cuánto material ha entrado? ¿Qué tipo de material ha entrado? ¿A qué unidades militares han distribuido?”, señaló, al explicar la información que debería estar registrada en el área logística.

Montaño sostuvo que la magnitud de los daños debe ser considerada en los peritajes. Según su estimación, fragmentos de piedra, cemento y metal fueron proyectados entre 250 y 700 metros, mientras la onda expansiva de la segunda explosión habría alcanzado más de 1.200 metros. “Para que salga disparado todo ese muro, usted necesita una presión tremenda”, afirmó.

Justiniano indicó que la revisión ordenada por Paz se aplicará de manera preventiva. “Se revisarán los procedimientos de recepción, almacenamiento, custodia, desactivación y destrucción de material sensible”, señaló. El trabajo será coordinado con el Alto Mando Militar. “Este es un momento muy difícil y por eso se va a hacer una revisión de todo el sistema nacional en el manejo de este tipo de artefactos”, declaró.