Pesos y contrapesos


 

 



Las pasadas elecciones subnacionales llevadas a cabo en esta gestión reflejan en algunos casos que al margen de haberse elegido a las autoridades ejecutivas municipales y de gobernaciones, se construyeron mayorías legislativas que les permiten a las MAES de estas instancias un margen de acción mucho mayor en comparación con aquellas autoridades que dependen prácticamente de acuerdos y consensos para llevar adelante sus gestiones.

Uno de los casos más contundentes es el de la agrupación ciudadana VOS del ahora alcalde “Mamen” Saavedra, quien alcanzó alrededor del 71,0% de los votos. Con estos resultados, prácticamente VOS no encuentra oposición numérica que le haga frente a las decisiones del ejecutivo municipal. Esta confianza del electorado le permite al alcalde ejecutar su programa de gobierno, así como reorganizar su administración a fin de aprobar políticas en beneficio de su municipio.

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Otro caso parecido, es el del alcalde de Tarija, Jhonny Torres, con su agrupación política, Primero Tarija; aunque alcanzó el 55,40 % de la votación, no deja de ser importante, ya que logró siete de los 11 concejales. Del mismo modo, Torres no dependerá necesariamente de acordar pactos con la oposición política para aprobar decisiones municipales. Esta mayoría, si bien le permite gobernabilidad, sin embargo, también le obliga a enseñar que dicha estabilidad tenga que traducirse en resultados concretos y favorables.

Por su lado, en Cochabamba, Manfred Reyes Villa y su agrupación política APB-SUMATE reelegido como burgomaestre de dicha ciudad, alcanzaron siete de los 11 curules. Esta confianza dada por el soberano tiene que ser traducida en una gestión con obras, servicios, atención transparente a la población cochabambina. Si bien es una votación relativamente menor a la lograda por “Mamen” en la ciudad de Santa Cruz, tiene una mayoría que le permitirá coordinar ampliamente con el legislativo municipal.

¿Pero qué sucedió en el caso de las gobernaciones? Hubo candidatos que se hicieron de la gobernación en primera vuelta. Los ahora gobernadores de Potosí, Cochabamba y Pando lograron importantes resultados que les permitieron ganar la gobernación en la primera vuelta.

Rene Joaquino y su organización, Alianza Social AS, consiguieron un 42,15 % de la votación, que le permitió obtener 24 de los 32 escaños de la Asamblea Departamental. Una representación extraordinaria que le posiciona cómodamente como primera autoridad departamental en dicha región.

Gabriela de Paiva, gobernadora del departamento de Pando, alcanzó el 46,93 % de la votación, suficiente para también ganar en primera vuelta. Si bien Paiva logra una victoria con una marcada diferencia respecto de la segunda, estos números le proporcionan una legitimidad electoral para el inicio de su mandato hasta el 2031. Otro aditamento a la victoria de Paiva es que es la primera mujer electa como primera gobernadora de Bolivia, un componente simbólico y generacional diferente respecto de otras gobernaciones.

En el caso de Cochabamba, Loza obtuvo aproximadamente el 40,31 %, la primera fuerza política en la Asamblea Legislativa Departamental. Consiguió 17 de los 34 asambleístas. Si bien es la primera fuerza política, sin embargo, por sí sola no tiene la mayoría absoluta. Por lo que dependerá de su capacidad de acuerdos si pretende darle gobernalidad a su gestión.

Con estos resultados, se advierte tanto en los consejos municipales como en las asambleas legislativas departamentales una nueva correlación de fuerzas políticas, caracterizada sobre todo en los casos antes anotados por la preeminencia de mayorías sobre unas oposiciones políticas dispersas y disminuidas numéricamente.

En ese marco, resulta importante destacar que dichas organizaciones, al margen de haber impulsado las candidaturas de sus máximos candidatos, lograron consolidar una importante presencia de concejales y asambleístas por población y territorio. Lo que les ha permitido posicionarse como las fuerzas políticas con mayor representación política en esas instancias deliberativas y legislativas, lo que además es más probable que incida positivamente en la dinámica legislativa en sus regiones.

Estos resultados con la nueva composición legislativa municipal y departamental no solo fortalecen la proyección política de las actuales máximas autoridades, alcaldes y gobernadores, sino que también les brindan el respaldo institucional, favoreciendo el margen de acción al interior de dichas instancias.

Es importante señalar que, si bien con las mayorías de concejales y de asambleístas alcanzadas no es imprescindible pretender acuerdos, sin embargo, ello facilita o allana cuando así se quiera la articulación entre el Ejecutivo y el Legislativo, creando de esta manera escenarios propicios para la gestión de las MAES, además de fortalecer la gobernabilidad de dichas autoridades y de sus gestiones.

Como bien se dijo, no solo se trata de una victoria electoral, sino que, con esas mayorías legislativas, se aseguró el control de dichas instancias deliberativas donde se discutirán y definirán decisiones importantes para el desarrollo de sus municipios y regiones. En ese marco, tanto los concejos municipales como las asambleas legislativas departamentales se constituyen en escenarios donde deberán materializarse las agendas políticas ofertadas en las campañas electorales.

No obstante, de la nueva correlación de fuerzas políticas emergen desafíos importantes. El trabajo de la mayoría legislativa requiere responsabilidad institucional, eficacia política, una amplia capacidad de articulación con las demás fuerzas, esto, a fin de garantizar al interior de los consejos municipales y de las asambleas legislativas un equilibrio democrático.

Así consolidado el mapa político en estos municipios y departamentos, los desafíos están puestos sobre la mesa, los cuales confluyen prácticamente en transformar la fortaleza política de estas agrupaciones en resultados concretos, orientados a una gestión eficiente y transparente en favor del desarrollo de sus regiones.

Si bien la gobernabilidad de algún modo sostiene o da continuidad a la gestión de las instituciones, sea de un partido político, o de autoridades en el ejercicio de sus funciones. Sin embargo, ¿las mayorías, por sí solas, garantizan que un mandato, o funciones sean eficientes y eficaces? Según Rene Antonio Mayorga, no es suficiente, ya que la gobernabilidad se traduce necesariamente en resultados positivos y oportunos.

Recuerdo muy bien a Antonio Mayorga, docente de la carrera de Ciencia Política de la UMSS, cuando en sus clases en la materia, poder y dominación, sostenía que las democracias no solo se fortalecen con victorias electorales, sino que también es importante, al margen de la capacidad de organización y articulación política, la responsabilidad en el manejo del poder y el respeto a la institucionalidad. Es decir, pese a alcanzar mayorías, es también muy necesario construir acuerdos para soportar una estabilidad institucional de un gobierno, de una alcaldía, de una gobernación.

Esta apreciación de Mayorga permite entender que la nueva correlación de fuerzas en dichos municipios y asambleas legislativas departamentales, no debiera leerse solamente como una ventaja numérica, sino como una oportunidad para estas organizaciones políticas y sus líderes de demostrar madurez política, compromiso real con la gestión pública, y una vocación de servicio transparente.

En efecto, si en particular estas agrupaciones políticas y aquellas cuyos resultados electorales no les permitió alcanzar un significativo porcentaje de votación, encaran esta oportunidad confiada por el votante en las urnas y logran transformar su fortaleza electoral en resultados concretos, decisiones responsables, acciones transparentes, podrán consolidar su gestión que no solamente represente poder, sino también confianza ciudadana, legitimidad, y por su puesto lo que se espera, desarrollo para estos municipios y gobernaciones.

 

Marcelo Américo Céspedes Cuéllar

Abogado – Politólogo