Cumbre Espacial: ¿Podrá Europa mantenerse en la carrera espacial frente a la estadounidense SpaceX?


Los días 9 y 10 de septiembre, la primera Cumbre Internacional del Espacio reúne en París a investigadores, líderes políticos y directores de empresas de 120 países, excepto Rusia, Irán y Corea del Norte. Su primer día está dedicado especialmente a los contratos. Está mucho en juego para Europa, que busca mantenerse en la carrera espacial, la cual se ha convertido en una verdadera industria.

El presidente francés Emmanuel Macron, en el centro, examina una maqueta del proyecto de vehículo espacial "Dassault Vortex" durante la Cumbre Internacional del Espacio en el Grand Palais de París, el 9 de septiembre de 2026.
El presidente francés Emmanuel Macron, en el centro, examina una maqueta del proyecto de vehículo espacial «Dassault Vortex» durante la Cumbre Internacional del Espacio en el Grand Palais de París, el 9 de septiembre de 2026. © Ludovic Marin / AFP

El espacio ya no es un sector económico de nicho. Hoy en día representa cerca de 600.000 millones de dólares, casi tanto como la industria de los semiconductores, según el último informe de la OCDE. Más del 50 % de las infraestructuras del mundo, con las telecomunicaciones y el transporte a la cabeza, dependen de los satélites.

Un número cada vez mayor de países, 109 hasta la fecha, ha comenzado a lanzar satélites. Sin embargo, los lanzamientos a órbita están reservados a una decena de actores, entre los cuales Estados Unidos y China se llevan la mayor parte, con un 55 % y un 28 % de los lanzamientos el año pasado, respectivamente, frente a solo un 2 % de Europa.

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Acelerar el ritmo gracias a las nuevas constelaciones

El auge de la empresa estadounidense SpaceX, gran ausente de esta cumbre, ha revolucionado el panorama espacial. Si bien los operadores privados lanzan hoy más del 80 % de los satélites, frente al 20 % de hace 15 años, la empresa de Elon Musk concentra por sí sola el 60 % de los lanzamientos.

Sin embargo, el Viejo Continente sigue siendo una potencia espacial, gracias a su excelencia científica y técnica —que se refleja en el ámbito de las patentes—, gracias a actores públicos y privados de referencia, como ArianeGroup, y a un número cada vez mayor de startups, como la alemana Isar Aerospace, que logró lanzar un minilanzador desde Noruega hace unos días.

«Europa, en la actualidad, es capaz de dominar toda la cadena de valor, con una sola excepción: los vuelos tripulados», destaca Claire Jolly, responsable del Foro Espacial de la OCDE. «La idea ahora es impulsar una frecuencia, un ritmo de lanzamientos que hasta ahora no era necesario. Realmente estamos ante un cambio de paradigma con las constelaciones, con una demanda mucho mayor de nuevos tipos de servicios».

La dependencia de los encargos públicos

Las constelaciones de satélites en órbita baja representan la próxima revolución para garantizar la continuidad de las conexiones a Internet en todos los territorios. Y Europa quiere ser parte de ello con su programa Iris². La Agencia Espacial Europea también aboga por el desarrollo de vuelos tripulados a «un costo razonable».

La financiación es, evidentemente, la clave de todo. Si bien la startup franco-alemana The Exploration Company logró recaudar una cifra récord de 450 millones de dólares en vísperas de la cumbre, esto no es nada comparado con la valoración de SpaceX, que ronda los 2 billones.

Pero no hay que olvidar que la contratación pública, tanto civil como, cada vez más, militar o de doble uso, sigue siendo indispensable. «Esto lo expresan con mucha claridad los fabricantes europeos, quienes dicen: ‘Estamos listos para hacer muchas cosas, pero deben garantizarnos una cierta cantidad de contratos'», observa Claire Joly. «El sector espacial, aunque es muy comercial, sigue estando muy vinculado a la demanda pública».

Superar las divisiones en Europa

Ahora les corresponde a los actores políticos e industriales europeos del sector espacial ponerse de acuerdo para no actuar cada uno por su cuenta. La empresa alemana OHB se opone al gran proyecto de fusión de Airbus con la francesa Thales y la italiana Leonardo. Mientras que Francia aboga por los lanzadores europeos, Alemania se muestra muy abierta a los lanzadores estadounidenses y no envió al canciller Merz a la cumbre.