En Ucrania, alrededor de tres millones de niños comenzaron el año escolar el 1 de septiembre a pesar de la guerra. En todo el país, las clases a menudo se interrumpen debido a las alertas y los bombardeos, cuando no se dan bajo tierra. En los territorios ocupados, Rusia intenta borrar la identidad ucraniana reescribiendo la historia.

Con nuestros corresponsales en Kiev, Lucas Lazo y Emmanuelle Chaze
En la capital ucraniana surge diariamente una pregunta: ¿cómo mantener una apariencia de normalidad en las escuelas cuando los ataques aéreos se multiplican? Día y noche, Rusia hostiga Kiev con sus drones a reacción, que son más rápidos y difíciles de interceptar. Algunas alertas duran horas, a veces casi todo el día.
Niños y profesores «extremadamente cansados»
En el sótano de la escuela Winston Churchill, al este de Kiev, hubo que hacer espacio para que cupieran los pupitres de los alumnos de primaria. Las clases solo están separadas entre sí por una sábana estirada sobre un cable. «Por supuesto, enseñar en estas condiciones es una verdadera tortura para los niños… Una verdadera tortura», dice Yulia, una profesora.
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Apenas 10 días después del inicio del curso, ella está agotada. «Si miras el mapa de alertas hoy, verás que no tenemos la posibilidad de enseñar en las aulas. Esto solo es posible cuando no hay alerta, lo cual hoy es improbable», explica.
Con esta amenaza constante, la vida diaria se organiza bajo tierra, bajo la pálida luz de las luces de neón. «Incluso conseguimos hacer educación física y cantar, en voz baja. También podemos salir a un pequeño pasillo y descansar un poco, lejos del ruido general», dice Yulia.
En el refugio, el aire es sofocante. En cuanto termina la alerta, los niños vuelven a subir para disfrutar de un rayo de sol, bajo la mirada preocupada de su maestra: «Están extremadamente cansados. Les duele la cabeza. Todo esto afecta mucho a su estado psicológico: se ponen muy agitados», cuenta. Debido a la falta de espacio en los refugios, los alumnos mayores alternan entre clases presenciales y aprendizaje a distancia.
Rusia busca borrar la identidad ucraniana
Desde hace varios días circulan videos en las redes sociales rusas: en las escuelas de los territorios ucranianos ocupados ilegalmente por Rusia, se ve a soldados cargando pilas de manuales educativos, que luego destruyen.
Desde el 1 de septiembre, se están distribuyendo nuevos manuales de historia editados por el Ministerio de Educación de Rusia. En estos libros, Moscú reescribe la historia de las regiones de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón, presentando una «historia unificada de Rusia». Un relato que borra las aspiraciones de independencia de los pueblos bajo dominio ruso y cuyo estudio es obligatorio en las escuelas secundarias de los territorios ocupados.
Esta estrategia de reeducación es denunciada por Kiev, que recuerda que Rusia intenta adoctrinar a los niños ucranianos desde una edad muy temprana, reescribiendo su plan de estudios y luego obligándolos a unirse a grupos extracurriculares patrióticos para incitarlos, a la larga, a alistarse en el ejército ruso y tomar las armas contra su país natal.
