Los expertos coinciden: si tu mascota se parece a ti no es por casualidad, el temperamento humano influye en la conducta animal


Una encuesta a 2.000 propietarios muestra que muchos perciben rasgos de personalidad comunes con sus perros, especialmente en la energía y la sociabilidad.

Fuente: www.as.com



Hay dueños que aseguran que su perro se parece a ellos. No solo físicamente. También en la forma de relacionarse, en su nivel de actividad o incluso en cómo reaccionan ante determinadas situaciones. Una encuesta realizada a 2.000 propietarios apunta que esta percepción está bastante extendida. El 81% afirma sentir que estaba destinado a convivir con su mascota.

El estudio, elaborado por Darwin’s Natural Pet Products (empresa estadounidense de alimentación canina y felina) junto a Talker Research, refleja que el 74% de los participantes encuentra parecidos con su perro en aspectos como la energía, la sociabilidad o la sensibilidad. Los resultados también muestran diferencias según la personalidad del propietario. Entre quienes se consideran extrovertidos, el 82% cree compartir rasgos con su mascota. Entre los introvertidos, ese porcentaje baja al 32%.

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La personalidad también influye

Los datos muestran algunas diferencias bastante claras. El 62% de las personas introvertidas considera que su perro es igual de reservado, frente al 16% de los extrovertidos que piensa lo mismo. En el otro extremo, los propietarios más sociables tienen más tendencia a describir a sus animales como abiertos activos. El informe apunta que estas similitudes pueden empezar incluso antes de la convivencia, ya que las personas suelen escoger mascotas cuyo temperamento encaja con el suyo.

La relación no termina ahí. Compartir durante años el mismo entornohorarios rutinas puede reforzar determinados comportamientos. Un perro acostumbrado a una vida tranquila puede mostrar un carácter más calmado, mientras que otro que acompaña a su dueño en muchas actividades puede desarrollar hábitos diferentes. No significa que la personalidad del animal dependa por completo de la de su propietario, pero sí que ambas pueden influirse con el tiempo.

Por eso, cuando alguien dice que su perro tiene un carácter parecido al suyo, puede que no sea solo una impresión. La genética, el entorno y la educación del animal siguen siendo factores fundamentales, pero la personalidad del propietario también puede formar parte de esa ecuación. Al final, después de tantos años compartiendo casarutinas paseos, algunas semejanzas parecen bastante menos casuales de lo que podrían parecer a primera vista.