De la contención a la gobernanza global: la diputa de China y EE.UU. por regular la IA


Frente a la lógica estadounidense de preservar el liderazgo mediante el control de modelos, chips y capacidad de cómputo, Pekín rechaza el relato de la contención y promueve «la construcción de una comunidad con un futuro compartido en el ciberespacio».
De la contención a la gobernanza global: la diputa de China y EE.UU. por regular la IA

El debate sobre la regulación de la inteligencia artificial (IA) traspasó los límites de las discusiones técnicas y se convirtió en un enfrentamiento geopolíticoprincipalmente entre EE.UU. y China, en el que cada parte defiende su propia visión acerca de cómo debe gestionarse esta tecnología tan poderosa.

Su rápida evolución en los últimos años ha generado riesgos de seguridad, preocupaciones éticas y el peligro de un descontrol tecnológico. El punto central del debate no es si hay que regular la IA (en eso prácticamente todos están de acuerdo), sino quién debe hacerlo, cómo y con qué fin.

Visión de las empresas de IA de EE.UU.: ralentizar el ritmo y debilitar a China

El debate se intensificó el pasado sábado tras el llamado del director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, quien instó a las empresas de inteligencia artificial a ralentizar el ritmo de avance en las capacidades de sus modelos para que la prevención de riesgos pueda mantenerse al día.



El ejecutivo presentó un plan de tres pasos para regular el sector:

  • Cada empresa de IA de vanguardia se compromete a dar acceso continuo a un equipo de evaluadores externos independientes.
  • Coordinarse entre empresas de países democráticos para establecer estándares comunes de seguridad.
  • Buscar una coordinación global, incluyendo a todo tipo de gobiernos.

Al mismo tiempo, defendió que las llamadas democracias tienen que mantener la mayor ventaja posible en este campo «sobre las autocracias», categoría en la que incluyó a China. En este contexto, propuso las siguientes medidas:

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

  • No vender al gigante asiático chips de IA de alto rendimiento ni equipos de fabricación de semiconductores, así como «combatir las operaciones de contrabando de chips y el acceso remoto a centros de datos situados fuera de China».
  • Combatir «la destilación no autorizada de modelos por parte de empresas de países autoritarios». Según Amodei, la destilación de modelos de vanguardia permite a las empresas rezagadas reducir su brecha tecnológica con una fracción del coste que les supondría desarrollar su propia IA de forma independiente.
  • Reforzar la seguridad en las empresas de IA y prevenir el robo de los parámetros de los modelos.

Poco después de la publicación de Amodei, el fundador de la empresa de inteligencia artificial SpaceXAI, Elon Musk, y el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altmanse pronunciaron a favor de la propuesta de su colega, una coincidencia poco habitual entre tres de los principales competidores de la carrera por la IA en el país norteamericano.

Postura del Gobierno de EE.UU.: no intervención

Al mismo tiempo, la cuestión del control de la IA provoca desacuerdo entre las autoridades estadounidenses. Así, algunos legisladores están redactando un proyecto de ley para regular los productos de inteligencia artificial, argumentando que la legislación debería exigir a las empresas que desarrollan herramientas de IA «colaborar con expertos gubernamentales para verificar y probar los modelos y garantizar la seguridad de la IA». Mientras, otros instan al Pentágono a garantizar que los sistemas de inteligencia artificial integrados en la infraestructura de defensa de EE.UU. cuenten con un «interruptor de apagado».

Por su parte, el presidente Donald Trump aseguró que su país dispone de suficientes instrumentos penales y regulatorios para vigilar a las compañías del sector. Asimismo, el mandatario insiste en que quien logre imponerse en el campo de la IA dominará también una parte importante de la competencia global y sostiene que Estados Unidos se mantiene por delante de China y del resto de sus rivales.

Al mismo tiempo, Washington presionó recientemente a los miembros del G20 para que adopten una postura de no intervención en la regulación de la IA y eviten crear nuevas reglas para la tecnologíainforma Reuters. Según su visión, los requisitos de un gobierno federal podrían perjudicar las ganancias del sector si ralentizan el lanzamiento de nuevos modelos o si obligan a las empresas a modificar el funcionamiento de sus productos para abordar problemas de seguridad.

 

 

Estrategia de China: una gobernanza global de la IA

Por su parte, China parte de una premisa radicalmente distinta: el problema no es cómo contener o ralentizar la IA, sino cómo construir una gobernanza global de esta tecnología. Frente a la lógica estadounidense de preservar el liderazgo mediante el control de modelos, chips y capacidad de cómputo, Pekín rechaza el relato de la contención y lo califica de competencia desleal.

En particular, al responder al ejecutivo de Anthropic, la Cancillería china declaró que el país asiático «ha sometido oficialmente la IA a la supervisión de las leyes y regulaciones nacionales de ciberseguridad, y ha estado mejorando las directrices institucionales y las normas éticas pertinentes». Asimismo, aseguró que Pekín está dispuesto a «seguir colaborando con el resto del mundo para responder activamente a los riesgos y desafíos de la ciberseguridad en la era de la inteligencia artificial, promover la construcción de una comunidad con un futuro compartido en el ciberespacio y permitir que Internet beneficie a las personas de todos los países».

Al mismo tiempo, China reconoce los riesgos de la IA. En particular, el ministro de Seguridad del Estado, Chen Yixin, indicó que la principal preocupación de Pekín es el potencial de lo que describió como «fuerzas hostiles» para librar «guerras de opinión pública» y «cognitivas». Los ‘deepfakes’, los textos e imágenes generados por IA y los bots de redes sociales pueden ser utilizados para fabricar rumores políticos, difundir información dañina e incitar a la división social, escribió en un artículo, citado por Bloomberg.

Pasos prácticos de Pekín

En los últimos años, China ya ha establecido centros conjuntos de desarrollo y formación en IA en decenas de países. En 2024, lanzó el Centro de Cooperación y Desarrollo de IA China-BRICS para profundizar la colaboración entre los miembros del grupo. El año pasado, empresas tecnológicas chinas ayudaron a Laos a desarrollar el primer modelo lingüístico extenso del mundo para el idioma lao, recoge China Daily.

 

A mediados de julio, Pekín anunció la creación de la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial para definir los principios de gobernanza de la IA y promover su adopción y formación en países aliados. En particular, el gigante asiático ofrecerá 5.000 programas de capacitación y seminarios sobre IA para estudiantes y trabajadores en países en desarrollo durante los próximos cinco años, así como nuevas iniciativas o la ampliación de las existentes en materia de inteligencia artificial en África, Asia, Oriente Medio y América Latina.

Europa: necesidad de mayores esfuerzos

Mientras tanto, en Europa se suceden los llamamientos a intensificar los esfuerzos en materia de competencia internacional. La región corre el riesgo de volverse «irremediablemente dependiente de un puñado de gobiernos e individuos extranjeros», advirtió un grupo de economistas, políticos e investigadores de IA, entre ellos Margrethe Vestager, excomisaria europea de Competencia, y el economista francés y premio Nobel Philippe Aghion, recoge Der Spieguel.

El grupo de expertos presentó más de 40 recomendaciones sobre cómo Europa puede ponerse al día. Entre ellas se incluyen la colaboración entre gobiernos e instituciones de la UE con expertos líderes en IA, así como la coordinación de esfuerzos entre los países del bloque comunitario y la garantía de acceso a las materias primas y suministros necesarios.

Actualmente, la legislación europea sobre IA exige a los desarrolladores que prueben sus modelos para detectar riesgos y que informen de inmediato sobre incidentes como ataques informáticos no planificados. Sin embargo, estas normas datan de 2024, cuando la tecnología no se encontraba tan desarrollada como ahora.

Según los expertos, la mayoría de las empresas aún consideran apropiadas las regulaciones europeas. Insisten en que la Comisión Europea debe hacerlas cumplir, basando sus decisiones en «evaluaciones técnicas y no en consideraciones políticas«. Por su parte, la Comisión afirma que ya está en contacto con desarrolladores de IA, mientras la agencia de ciberseguridad de la UE tiene acceso de prueba a los modelos más recientes.

Rusia: protección de la soberanía tecnológica e igualdad de acceso

En el debate sobre la regulación de la IA, Rusia adopta una postura que combina la protección de la soberanía tecnológica con la promoción de un modelo alternativo basado en la igualdad de acceso y la resistencia al «neocolonialismo digital».

En julio, el presidente ruso, Vladímir Putin, firmó una ley de apoyo al desarrollo de las tecnologías de inteligencia artificial, que entró en vigor el 1 de septiembre. El concepto central se basa en dos categorías de modelos:

  • Modelo soberano, desarrollado por una entidad jurídica rusa, bajo su control absoluto en todas las etapas de su ciclo de vida, técnicamente reproducible, con datos procesados ​​y almacenados exclusivamente en centros de datos rusos. Se prohíbe el uso de componentes extranjeros.
  • Modelo nacional, que puede utilizar componentes extranjeros de código abierto, pero permanece bajo el control del desarrollador ruso y requiere la localización de los datos en la Federación de Rusia.

El objetivo de la norma es reducir el riesgo de dependencia tecnológica de desarrolladores extranjeros, los cuales, como señala el Ministerio de Desarrollo Digital, «pueden cesar sus operaciones en Rusia en cualquier momento». A su vez, Putin declaró explícitamente que Rusia es «uno de los tres países» que desarrollan su propia IA soberana y que esta es «la base de la soberanía», lo que permite el uso de la tecnología en defensa, seguridad y administración pública.

¿Es posible un compromiso?

Distintos expertos coinciden en que un acuerdo sobre la gestión de la IA, principalmente, entre Estados Unidos y China, es prácticamente imposible, ya que ambas partes consideran este ámbito una cuestión de seguridad nacional. Washington prioriza el control de los modelos y el liderazgo tecnológico, mientras que Pekín se centra en el acceso a los recursos y la eliminación de la disuasión, así como la promoción de un modelo alternativo de gobernanza global.

La militarización de la IA complica aún más la situación: las redes neuronales son utilizadas en la planificación militar y en inteligencia, transformando la regulación de una cuestión ética en un elemento de competencia estratégica comparable a una carrera armamentística nuclear. Lo mejor que se puede lograr ahora son acuerdos técnicos para reducir los riesgos cibernéticos.