La contaminación está en el agua, pero todavía no está en el diagnóstico médico. Esa es la principal conclusión de los estudios realizados por el Ministerio de Salud en tres pozos y dos piletas de las comunidades de Seque Jahuira y Contorno Bajo, en el municipio paceño de Viacha.

Fuente: https://www.erbol.com.bo
Carlos Quisbert
Las muestras confirmaron la presencia de cianuro y plomo por encima de los niveles aceptables. El resultado llevó a las autoridades a establecer que estas fuentes no son aptas para el consumo humano y a recomendar que la población deje de utilizarlas como medida preventiva.
La otra parte del resultado introduce una aparente contradicción: los análisis de sangre realizados a 36 comunarios y la evaluación de su cuadro clínico no detectaron, hasta ahora, casos de intoxicación ni enfermedades atribuibles a la presencia de estos elementos en el agua o los alimentos. La definición utilizada por el personal técnico es que la población de “Viacha está expuesta” a la contaminación, pero aún no presenta síntomas de intoxicación.
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La diferencia entre exposición y enfermedad es ahora uno de los principales puntos de atención. Mientras los resultados de laboratorio alertan sobre la calidad del agua, las autoridades sanitarias sostienen que no existen evidencias clínicas de daños en las personas examinadas.
Ante esta situación, el Gobierno Municipal de Viacha comenzó a aplicar “tratamientos preventivos”, entre ellos la dotación de agua limpia a las 36 personas evaluadas. Paralelamente, trabaja en un plan de largo plazo para determinar de dónde proviene la contaminación, que se presume estaría relacionada con la actividad ilegal de empresas mineras.
La preocupación no se limita a quienes beben el agua. Las autoridades también buscan evitar que la contaminación alcance los cultivos y animales de las comunidades, explicó la directora municipal de Salud de Viacha, Rita Arteaga.
Una década de reclamos
El informe fue presentado este lunes en el Hospital de Segundo Nivel de Viacha por personal técnico del Ministerio de Salud. Los resultados forman parte de las acciones ordenadas por la Sentencia Constitucional 266/2025, emitida en octubre de 2025, y de la labor de la Comisión Interinstitucional coordinada por la Defensoría del Pueblo.
La comisión reúne a representantes de los tres niveles de gobierno —municipal, departamental y nacional— y nació como respuesta a las denuncias que los habitantes de nueve comunidades realizan desde hace 10 años. Estas comunidades forman parte del “Organismo de Gestión de Cuenca (OGC) de la Microcuenca del río Pallina”, presidido por el dirigente Juan Pablo Yujra.
La SC 266/2025 fue promovida a partir de las gestiones de la Defensoría del Pueblo, después de una movilización general de las comunidades provocada por un reporte sobre la presencia de cianuro en pozos de agua.
Las denuncias apuntaron a la actividad minera ilegal y a la falta de fiscalización durante la gestión del entonces alcalde Napoleón Yahuasi como una de las causas de la contaminación.
Pero el problema tiene una dimensión mayor. Informes de la Comisión Interinstitucional señalan que en las diferentes comunidades operan al menos 26 cooperativas y empresas. Solo seis funcionarían legalmente y estarían dedicadas al reciclaje de minerales provenientes de otros municipios y departamentos.
Las comunidades identificadas como las más afectadas son Seque Jahuira, Contorno Bajo y Mamani. Esta última, sin embargo, quedó fuera de la primera etapa de los estudios del Ministerio de Salud. Sus dirigentes no participaron debido a divisiones y pugnas internas, además de la falta de información oficial.

Medidas de mitigación y de largo plazo
Los resultados no llegaron sin dificultades. El personal técnico del Ministerio de Salud explicó que la toma de muestras enfrentó obstáculos y remarcó la complejidad científica de este tipo de estudios. También llamó la atención sobre el lenguaje técnico empleado para interpretar los resultados, con el propósito de evitar que estos sean distorsionados.
Para Arteaga, la información debe manejarse con responsabilidad. La prioridad, sostuvo, es evitar un nuevo conflicto social y concentrar los esfuerzos en coordinar medidas de mitigación para un problema que la población de Viacha reclama resolver cuanto antes, aunque requiere acciones de largo plazo.
El desafío inmediato es, por tanto, doble: impedir que la población siga expuesta y, al mismo tiempo, establecer qué está contaminando las fuentes de agua.
Resultados preliminares
Las 36 pruebas de sangre y las evaluaciones clínicas incluyeron a personas desde menores de un año hasta adultos de 78 años. Fueron 18 mujeres y 18 varones, la mayoría agricultores y amas de casa.
Los análisis buscaron identificar la presencia de cianuro, plomo, zinc, mercurio, cobre y arsénico, además de otros parámetros, como la alcalinidad del agua que consume la población.
En Seque Jahuira, dos de los tres pozos estudiados están ubicados en propiedades de familias particulares y tienen entre ocho y diez metros de profundidad. Aunque los niveles detectados no fueron considerados alarmantes, las muestras presentaron mayores concentraciones de manganeso, cianuro y plomo.
El tercer pozo tiene una característica distinta: fue cavado hasta los 80 metros de profundidad. Aun así, su agua tampoco es recomendable para el consumo humano, de animales ni para el riego de cultivos debido a la presencia de manganeso y plomo. Los niveles de contaminación, sin embargo, son inferiores a los registrados en los otros dos pozos.
“La recomendación es que ya no se consuma agua de estos pozos, porque, como se explicó, el plomo es bioacumulable (en la sangre de las personas). Si bien las cantidades (de plomo y cianuro) halladas en el agua son bajas, si se consume esta agua de forma constante en 10 años se sentirán los efectos”, explicó una de las funcionarias del Ministerio de Salud.
En Contorno Bajo, las dos piletas analizadas también dejaron señales de contaminación. Una muestra fue tomada en la sede social y confirmó la presencia de plomo como principal contaminante, además de otros metales y químicos.
La segunda muestra fue obtenida de un grifo de un domicilio particular. Allí también apareció plomo, pero además cianuro. Durante la presentación del informe no se precisó el origen del agua. La recomendación del Ministerio de Salud fue la misma: evitar su consumo para prevenir posibles enfermedades.
Factores de contaminación
Los resultados de laboratorio son una fotografía de la situación actual. Pero la contaminación de Viacha tiene una historia más larga y varias fuentes posibles.
De acuerdo con información recolectada por la Fundación Abril, las comunidades del municipio enfrentan un complejo cuadro de contaminación que afecta fuentes de agua, ríos y acuíferos —bolsones de agua subterránea—, además de cultivos y pastizales utilizados por el ganado. El problema también se propaga por vía aérea.
El primer factor está en las aguas servidas que recorren los ríos Seco y Seke. En su trayecto arrastran residuos industriales, desechos de hospitales y mataderos, plástico, heces fecales y orina provenientes de la ciudad de El Alto. Estos residuos llegan al río Pallina y continúan hacia la cuenca Katari, que alimenta al lago Titicaca.
Cuando llegan las lluvias, el río Pallina se desborda y las aguas alcanzan cultivos y áreas de pastoreo. Con ellas llegan bolsas, botellas de plástico y otros residuos, entre ellos jeringas.
El ganado consume parte de esa basura. Veterinarios del municipio confirmaron casos de muerte y enfermedades como ceguera, descalcificación y crecimiento de linfomas en intestinos y órganos reproductivos.
El segundo factor tiene relación directa con las empresas dedicadas al reciclaje de minerales. Hasta Viacha llegan residuos de grandes ingenios procedentes de otros departamentos y municipios, cuyo procesamiento permite recuperar minerales como el zinc. Entre los químicos utilizados para esa tarea está el cianuro.
El Ministerio de Minería confirmó que varias de estas empresas provocaron derrames y contaminación de fuentes de agua. Algunas fueron clausuradas, pero, según los reportes, continúan operando a puertas cerradas. En un principio, las autoridades sostuvieron que los acuíferos contaminados no eran utilizados para el consumo humano.
La magnitud del problema tampoco está completamente establecida. Datos extraoficiales hablan de al menos 36 empresas en Viacha, mientras el Gobierno Municipal identificó 26. Solo seis contarían con licencia ambiental emitida por el Ministerio de Medio Ambiente.
Los residuos de estas recicladoras terminan en las llamadas pozas, cavidades generadas años atrás por la explotación de arcilla. Lo que antes fueron espacios de extracción ahora serían depósitos de residuos tóxicos provenientes de las actividades de reciclaje mineral.
El exdirigente de la comunidad Mamani, Edwin Mamani, afirmó que las licencias ambientales y las autorizaciones de funcionamiento otorgadas en diferentes gestiones municipales fueron emitidas sin cumplir el proceso de consulta previa con las comunidades.
Ese argumento constituye una de las vías legales utilizadas por la población para exigir la clausura definitiva de las recicladoras mineras.
El tercer factor identificado en Viacha es la actividad de la empresa cementera Soboce. Se trata de la industria más regulada y la que, según la información recogida, ha aplicado mayores medidas de mitigación. Sin embargo, el polvo generado por la producción, el tránsito de camiones y el transporte de material continúa afectando la vida cotidiana de las familias, el ganado y los cultivos ubicados alrededor de la planta instalada en Viacha.
El resultado de los estudios del Ministerio de Salud deja así una alerta abierta. El agua ya muestra señales de contaminación; las personas examinadas, por ahora, no presentan enfermedades atribuibles a ella. El siguiente paso será determinar cuánto tiempo lleva ocurriendo, de dónde proviene y qué medidas serán suficientes para evitar que esa exposición termine convirtiéndose en un problema de salud.
