Siete días después de que Marset entregará sus claves a la DEA, el 23 de marzo, la Policía boliviana abrió públicamente las cajas fuertes con apoyo de peritos y no encontró ningún objeto de valor. La declaración del uruguayo asegura que guardaba dinero y relojes
La imagen de un policía abriendo en segundos las cajas fuertes que pertenecía a Sebastián Marset sorprendió a muchos. Los comentarios en redes no se hicieron esperar. Sin embargo, esa escena tenía una explicación y el propio narcotraficante uruguayo lo aclaró en su declaración ante los agentes de la DEA. Él mismo reveló las claves.
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La confesión se produjo el 16 de marzo de 2026. Además, Marset detalló algunos objetos que se encontrarían al interior de las cajas fuertes y que, al ser abierta por la policía, ya no se encontraron en ella.
La policía incautó dos cajas fuertes halladas en inmuebles vinculados al narcotraficante en Santa Cruz. Según un documento presentado por la Fiscalía de Estados Unidos, el uruguayo proporcionó los códigos de acceso y aseguró que en su interior había objetos de valor, entre ellos dinero en efectivo y relojes de lujo, además de mencionar otro teléfono celular. Siete días después, el 23 de marzo, la Policía boliviana abrió públicamente las cajas con apoyo de peritos y no encontró esos objetos.
La diferencia entre ambas escenas se convirtió en uno de los puntos que ahora generan preguntas dentro de las investigaciones abiertas en Bolivia.
El documento presentado por el Gobierno de Estados Unidos ante el Tribunal de Distrito Este de Virginia, al que tuvo acceso EL DEBER, señala que, el lunes 16 de marzo, mientras agentes de la DEA trasladaban a Marset a su comparecencia inicial en Alexandria, Virginia, el entonces detenido habló voluntariamente sobre las cajas fuertes encontradas durante el operativo de captura en Bolivia.
Según el informe, los agentes preguntaron a Marset qué contenían las cajas. El narcotraficante respondió que guardaban objetos de valor, entre ellos dinero en efectivo y relojes de lujo. Además, aceptó proporcionar los códigos de acceso.
En esa misma conversación, Marset también señaló que había otro teléfono celular, de su propiedad, que estaba guardado dentro de una de las cajas fuertes y que no había sido revisado por los agentes de la DEA durante la entrevista del 14 de marzo.
La declaración se produjo tres días después de su captura en Santa Cruz y el mismo día de su primera comparecencia ante un tribunal federal de Estados Unidos, es decir el 16 marzo.
Las cajas fueron abiertas una semana después
El 23 de marzo, las autoridades bolivianas realizaron un operativo en un inmueble de la zona del Urubó para abrir las dos cajas fuertes incautadas durante las investigaciones posteriores a la captura de Marset.
El procedimiento se desarrolló con presencia de policías, fiscales y peritos. Incluso participaron unidades caninas en la revisión previa. Sin embargo, al abrir los dispositivos de seguridad, las autoridades encontraron únicamente bolsas con tornillos, de acuerdo con el reporte publicado entonces por EL DEBER. No había dinero, documentos, joyas ni relojes en su interior.
Las cajas, de gran tamaño y estructura metálica reforzada, habían despertado expectativa entre los investigadores precisamente por la posibilidad de que contuvieran dinero, documentación u otros elementos relacionados con las actividades de la organización atribuida a Marset.
La Fiscalía boliviana había anunciado previamente que las dos cajas fuertes serían desprecintadas como parte de las investigaciones abiertas después de la captura del uruguayo.
La diferencia entre el contenido descrito por Marset ante la DEA y el resultado de la apertura realizada en Bolivia plantea una interrogante central: ¿qué ocurrió con los bienes que, según la declaración del propio Marset, estaban dentro de las cajas?
La pregunta adquiere mayor relevancia porque en abril el Ministerio Público boliviano abrió una investigación de oficio después de denuncias sobre la presunta desaparición de relojes de alta gama durante el operativo de captura.
En esa investigación fueron convocados a declarar policías que participaron en el operativo del 13 de marzo. Las denuncias difundidas públicamente apuntaban a la desaparición de al menos siete relojes de lujo, cuyo valor estimado llegó a ser calculado en alrededor de 2,8 millones de dólares. Estos extremos, sin embargo, forman parte de una investigación y no equivalen a una conclusión judicial sobre la responsabilidad de los efectivos.
También surgieron reportes sobre el hallazgo del certificado de uno de esos relojes en una vivienda cercana al inmueble intervenido, aunque no se estableció oficialmente, con la información disponible, qué ocurrió con las piezas ni quién las habría tenido en su poder.
Una nueva pieza en el caso Marset
El contenido del documento estadounidense aporta ahora un elemento que no estaba incorporado públicamente cuando las cajas fueron abiertas en Santa Cruz: Marset habría indicado a agentes de la DEA, el 16 de marzo, que las cajas contenían dinero y relojes de lujo y habría entregado los códigos para acceder a ellas. Una semana después, durante la apertura realizada en Bolivia, las cajas aparecieron vacías.
El documento estadounidense también registra que Marset afirmó que uno de sus teléfonos estaba dentro de una de las cajas fuertes. Ese dispositivo tampoco apareció durante la apertura pública del 23 de marzo, según los reportes conocidos sobre aquel procedimiento.
Sin embargo, el 21 de abril, el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, reveló que existía una tercera caja fuerte de Marset que contenía dinero en moneda extranjera, un teléfono móvil y joyas. Además, afirmó que no se comunicó a la Fiscalía de esta tercera caja, pero que se lo haría directamente al juzgado que lleva el caso.
“Hay dólares, euros, reales y bolivianos, pero existen además dos cosas por las que no se ha entregado la caja fuerte en su momento por parte de la Policía: uno, un dispositivo celular que contiene mucha información que se ha remitido a los Estados Unidos; y dos, unos pasaportes falsificados de Marset y su compañera», detalló la autoridad de Gobierno.
El caso suma así un nuevo capítulo a las investigaciones derivadas de la captura del narcotraficante uruguayo, quien fue detenido en Santa Cruz el 13 de marzo de 2026 y posteriormente trasladado a Estados Unidos para enfrentar el proceso penal en su contra. El Gobierno estadounidense sostiene que las autoridades bolivianas realizaron la captura y que la DEA recibió posteriormente al detenido y varios dispositivos electrónicos incautados durante el operativo.
