Los encuentros promovidos en todo el país revelan el agotamiento ciudadano ante la medida de presión de 53 días y plantean 14 orientaciones urgentes para prevenir nuevos conflictos sociales.

Punto de bloqueo en junio de 2026/La Voz del Pueblo
Fuente: Brújula Digital
Participantes de conversaciones organizadas por la Defensoría del Pueblo expresaron una percepción predominantemente crítica sobre la gestión del Gobierno a la vez que cuestionaron el impacto social y económico de los 53 días de bloqueos registrados en mayo y junio de 2026.
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El informe «Cartografiando voces y miradas desde el diálogo-Repensar una Bolivia post-conflicto» sistematiza las opiniones recogidas entre el 18 de julio y el 1 de septiembre en distintos departamentos y regiones del país. En los encuentros participaron 933 personas, con representación de 167 sectores sociales.
La Defensoría señala que los cuestionamientos al Gobierno se refieren a su incapacidad para resolver conflictos, el incumplimiento de compromisos y la falta de la transparencia y de respuestas frente a las necesidades sociales.
Entre los testimonios recogidos figuran expresiones como “La palabra del Gobierno no vale nada”, de un dirigente del transporte de La Paz, y “Prometen y no cumplen. Nada ha atendido el Gobierno”, de un dirigente de la COR de Sucre. El documento también registra frustración por el supuesto incumplimiento de compromisos asumidos durante la campaña electoral.
Los participantes también expresaron una percepción de exclusión de sectores indígenas y populares de los espacios de representación y decisión. Dirigentes de sectores sociales de occidente y representantes indígenas manifestaron mayoritariamente la percepción de que el Gobierno estaría más inclinado hacia oriente, los empresarios y los sectores de mayores recursos.
Respecto de los bloqueos, el informe recoge posiciones diferentes. Algunos participantes defendieron esa medida como un mecanismo de presión frente a demandas no atendidas, pero la mayoría cuestionó sus efectos sobre la población y plantearon recurrir a otras formas de movilización y al diálogo.
La evaluación general de los 53 días de bloqueo fue predominantemente negativa. La Defensoría concluye que, según los testimonios, los costos fueron asumidos por distintos sectores.
“Ambos hicieron mal: los bloqueadores y el Gobierno. Hicieron daño y me decepcioné”, expresó un universitario de La Paz citado en el documento. Otro participante, de Chapare, señaló: “No benefició a nadie: todos peor que antes”.
El informe también advertía sobre un escenario de incertidumbre después del levantamiento del Estado de Excepción, que fue finalmente extendido por el Legislativo, por tres meses más, hasta mediados de diciembre.
Como resultado de los diálogos, la Defensoría identifica 14 orientaciones que apuntan a mejorar la gestión de los conflictos: llevar el diálogo al territorio, activar mecanismos de prevención antes de las movilizaciones, brindar información clara, ampliar los espacios de concertación, institucionalizar mecanismos de prevención y fortalecer la confianza en las instituciones.
Bloqueadores critican la medida de presión
El reporte de la Defensoría del Pueblo también reveló que hubo personas que se opusieron al bloqueo, otras que participaron por convicción, algunas que fueron obligadas o presionadas y otras que recibieron un pago por su participación.
“Las personas que mayoritariamente estaban bloqueando, no eran jóvenes. Y muchos que salían a bloquear lo hacían porque les cobraban multas de 100 bolivianos”, señaló un universitario de El Alto según el informe.
Otro universitario afirmó que “en mi zona (El Alto) nadie quería bloquear, pero vinieron de otras zonas a amenazarnos”.
También indicaron que ni los líderes de los bloqueos sabían por qué estaban instalando la medida: “El líder de los bloqueos nos decía que había que ir a bloquear, pero él tampoco sabía por qué”, indicó un representante de El Alto.
“Me mandaron a bloquear: me pagaron”, informó un universitario de El Alto.
Mientras que las personas que participaron en los bloqueos por convicción señalaron que tuvieron dificultades en los puntos de bloqueo debido a la falta de agua y alimentos, además de que debían dormir en esos lugares.
“También entre nosotros nos hemos enfrentado y no fue nada sencillo soportar todo el conflicto”, afirmó un representante de Potosí. “No teníamos agua, hemos sufrido en los puntos de bloqueo”, aseguró un dirigente de Caranavi, La Paz.
BD/RPU
