La polémica en torno al documental Naza continúa en Israel. La película, dirigida por Yuval Abraham y Rachel Szor y que habla de las muertes de civiles en Gaza, recibió el Premio Especial del Jurado en la Mostra de Venecia el 12 de septiembre. A partir de testimonios anónimos, este afirma que las muertes de civiles en Gaza habrían sido integradas en determinados procesos de selección de objetivos militares, en particular mediante el uso de sistemas informáticos. El primer ministro israelí anunció este miércoles dos proyectos de ley dirigidos contra aquellas personas que, según él, difaman a los soldados israelíes.

Con la corresponsal de RFI en Ramala, Manon Chapelain, y agencias
Esta vez, Benjamin Netanyahu se ha pronunciado directamente en un video publicado en las redes sociales. Anuncia dos proyectos de ley. El primero permite retirar la nacionalidad a las personas que difamen a los soldados israelíes. El segundo multiplica por 20 el importe de la indemnización por daños y perjuicios que se puede reclamar.
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Para Netanyahu, se trata de reparar los “daños inmensos” causados a los militares israelíes. El primer ministro cita tres casos para justificar estos textos, pero es precisamente el documental Naza el que se encuentra en el centro de la polémica. De hecho, el ministro israelí de Cultura y Deportes solicitó al servicio de seguridad interior que investigara el origen de la información utilizada en el documental.
La película de Yuval Abraham y Rachel Szor sacude a toda la sociedad israelí. El miércoles por la noche, decenas de activistas de derecha se manifestaron frente a la vivienda de los padres de Rachel Szor, llegando incluso a exigir y corear: “Pena de muerte para los traidores”.
Una precampaña electoral perturbada
El asunto también aviva el debate en un clima político tenso. A las puertas de las elecciones israelíes, el 27 de octubre, el estreno de Naza ha provocado un terremoto en la precampaña electoral israelí, con acusaciones entre el gobierno de coalición liderado por Netanyahu y el bloque que aspira a derrocarlo, si bien ambos coinciden en algo: el documental difama al “ejército más moral del mundo”.
Netanyahu ha criticado a Gadi Eisenkot, un exjefe del Estado Mayor que encabeza el partido Yashar! y se ha erigido como su principal adversario, por su tibieza contra Naza y por liderar una coalición de centro-derecha donde también caben Los Demócratas, considerados de izquierda en el país. Eisenkot, sin embargo, ha dicho que Abraham y Szor “presentaron una imagen distorsionada de las FDI con acusaciones que evidencian ceguera moral”, y les atribuyó infligir “daño al Estado de Israel en un momento difícil”.
Apoyo a los directores del documental
Una petición circula en apoyo a los dos directores. Para el cineasta israelí Shlomi Elkabetz, que ha firmado la petición junto con cientos de otros artistas, “la mentalidad general en Israel es que nadie quiere hacer preguntas. Lo peor es que ni siquiera los periodistas quieren hacer preguntas. Así que cuando alguien se atreve a plantear las preguntas más fundamentales y es inmediatamente silenciado o amenazado por la sociedad, los políticos e incluso los periodistas, es insoportable, es horrible”.
“¿Es posible que los 70.000 civiles asesinados en Gaza —niños, bebés, mujeres, personas mayores—, sin que, por cierto, las autoridades israelíes cuestionen esta cifra, ¿es realmente posible que todas estas personas hayan sido asesinadas de forma involuntaria? Me preguntan por qué me posiciono a favor de esta película. Defiendo la última posibilidad de cuestionar las cosas en Israel. Eso es lo que intento hacer”, recalca.
