Parlamentarios, líderes políticos, representantes de la sociedad civil y cívicos reprochan la discrecionalidad con la que se administró el país en las últimas dos décadas, priorizando la ideología antes que el bienestar y el futuro de la población boliviana.

Fuente: El Diario
Luego de la promulgación del Decreto Supremo 5716, que elimina la subvención al diésel y establece que el valor se regirá por el precio internacional, los empresarios expresaron su apoyo a la decisión y esperan abastecimiento y transparencia en los costos del combustible; aunque los sindicatos manifiestan su desacuerdo y anuncian paros y otras medidas, sin tomar en cuenta que la crisis ocasionada por el Movimiento al Socialismo (MAS) ahora castiga a todos.
El presidente Rodrigo Paz, el pasado viernes, anunció la determinación de su gobierno respecto a igualar el precio del diésel en el mercado interno al mismo costo del mercado exterior, disponiendo además que este fluctúe según el panorama internacional.
El jefe de Estado justificó la decisión en que dicho subsidio estatal demanda un gasto insostenible que puede ser mejor aprovechado en temas de salud y educación o medidas de apoyo directo para la población.
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El asambleísta paceño Alejandro Reyes expresó su respaldo a la medida, señalando que es momento de que en el país se comience a hacer lo correcto en el tema de los hidrocarburos, tomando en cuenta que seguir manteniendo un precio más bajo que el resto de la región solo contribuye a desangrar la economía nacional.
“Lastimosamente durante los veinte años, el Movimiento al Socialismo se gastó un monto superior a los 65.000 millones de dólares, recursos que ingresaron a las arcas del Estado y que Evo Morales despilfarró generando la crisis en la que estamos hoy”, explicó el asambleísta nacional.
Por otro lado, la Cámara Nacional de Comercio (CNC) advirtió desde el inicio que el esquema de precios diferenciados generaba distorsiones y afectaba a la empresa formal, ahora con el DS 5716, el Gobierno establece un precio único. La medida corrige este problema, pero abre dos tareas fundamentales: garantizar diésel en todo el país y transparentar la estructura de costos que sustenta el nuevo precio.
Fuente: El Diario
