Fiscal chileno alerta que corredor bioceánico podría facilitar rutas al crimen organizado


La advertencia chilena se suma a los antecedentes sobre el movimiento de droga desde Bolivia hacia el norte de Chile.

 

Por Andrea Condori / La Paz 

El avance del Corredor Bioceánico Capricornio, que unirá Brasil con los puertos del norte de Chile a través de Paraguay y Argentina, genera una alerta de seguridad que también alcanza a Bolivia por la dinámica del narcotráfico en la región.

El fiscal regional de Antofagasta, Juan Castro Bekios, advirtió en una entrevista con Emol que las nuevas rutas comerciales pueden resultar atractivas para organizaciones criminales que operan en Brasil, Paraguay y otros países de Sudamérica. El funcionario señaló que estos grupos podrían buscar los puertos chilenos como una salida hacia los mercados de Asia-Pacífico.

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El proyecto no atraviesa territorio boliviano. Sin embargo, el norte de Chile mantiene conexiones terrestres con Bolivia y forma parte de una zona utilizada por redes dedicadas al traslado de drogas. Un análisis difundido por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) señala que el corredor avanzará por Brasil, Paraguay, Argentina y Chile, mientras Bolivia queda fuera de su trazado directo.

La preocupación adquiere relevancia por la actividad del narcotráfico en la frontera boliviano-chilena. En julio, la Fiscalía de Chile informó sobre operativos en Antofagasta y Calama que terminaron con la incautación de 2,7 toneladas de droga y la detención de ciudadanos bolivianos involucrados en algunos de los casos investigados.

Castro Bekios explicó a Emol que su evaluación parte del conocimiento de las rutas utilizadas por organizaciones criminales de países vecinos y de investigaciones relacionadas con el tráfico de marihuana procedente de Paraguay. A partir de esos antecedentes, consideró posible que las organizaciones busquen nuevas alternativas logísticas para reducir tiempos y costos de traslado.

El fiscal puso la atención en los puertos de Antofagasta, Mejillones e Iquique. Según su análisis, estos terminales podrían resultar atractivos para redes criminales debido a los menores niveles de alerta que, según explicó, presentan frente a otros grandes puertos de la región.

El corredor podría reducir hasta 10 días de traslado y cerca del 30% de los costos logísticos, además de evitar el paso por el Canal de Panamá. Ese factor adquiere mayor relevancia por el elevado precio de la cocaína en los mercados de Asia-Pacífico.

La advertencia chilena se suma a los antecedentes sobre el movimiento de droga desde Bolivia hacia el norte de Chile. La Fiscalía chilena reportó que en uno de los operativos realizados este año en Calama detuvo a un ciudadano boliviano y decomisó 963 kilos de marihuana. En otro procedimiento, tres ciudadanos bolivianos fueron detenidos con 290 kilos de marihuana elaborada.

El fiscal también alertó sobre el posible ingreso de capitales ilícitos en actividades económicas de la región de Antofagasta, con especial atención en el sector minero y la cadena logística portuaria.

Para Bolivia, el escenario plantea un desafío adicional, ya que aunque el Corredor Bioceánico Capricornio no cruza su territorio, la expansión de las rutas comerciales hacia el Pacífico puede modificar los circuitos logísticos de la región y aumentar la importancia estratégica de las fronteras y pasos internacionales del occidente boliviano.

El propio IBCE señaló que la nueva conexión podría desviar parte de los flujos comerciales que actualmente pasan por territorio boliviano, por lo que el país enfrenta tanto un desafío comercial como uno de seguridad ante la reconfiguración de las rutas regionales.