Emilio Martínez Cardona
La eliminación del subsidio generalizado al precio interno del diésel abre el debate sobre la pertinencia de diseñar otro tipo de subsidios o transferencias directas, fuertemente focalizados en los segmentos más pobres de la población, para atenuar el periodo de ajuste.
Un representante fundamental del pensamiento económico liberal como Milton Friedman, consideraba que, si el Estado iba a intervenir en la economía para ayudar a los más vulnerables, los subsidios focalizados y las transferencias directas eran herramientas legítimas y muy superiores a la intervención estatal tradicional.
No solo las veía como legítimas en un marco de reformas liberales, sino como el mecanismo ideal para desmantelar el Estado del Bienestar paternalista y devolver la libertad de elección a los individuos. Para Friedman, el principal problema de los programas sociales tradicionales no era el deseo de ayudar, sino el método, por tres razones principales.
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Paternalismo: el Estado asume que el ciudadano pobre no sabe qué es mejor para sí mismo y le entrega un servicio cerrado en lugar de recursos.
Burocracia ineficiente: gran parte del dinero de los impuestos se pierde financiando ministerios, funcionarios y estructuras estatales en lugar de llegar al beneficiario.
Monopolio estatal: al proveer el servicio directamente, el Estado elimina la competencia y destruye la calidad.
Las transferencias directas (entregar dinero o un poder de compra equivalente directamente al ciudadano) solucionan esto porque financian a la demanda (la gente) y no a la oferta (las instituciones estatales). El individuo elige libremente en el mercado qué comprar, reactivando la competencia.
El cheque escolar es el ejemplo perfecto de esta filosofía. Friedman argumentaba que el Estado no tiene por qué gestionar escuelas, sino únicamente asegurar que los niños tengan acceso a la educación, a través de un “cheque” o bono que los padres puedan usar tanto en una escuela pública como en una privada. La libre competencia entre las escuelas por los “cheques” induciría a mejorar la calidad y diversidad de la oferta educativa.
En su obra “Camino de servidumbre”, Friedrich Hayek también prefería los mecanismos monetarios directos antes que la planificación centralizada o la fijación de precios. Otros economistas liberales contemporáneos apoyan la focalización extrema de los subsidios como una estrategia de transición. El objetivo es mitigar el costo social mientras se desregula la economía y se abren los mercados, permitiendo que la creación de empleo genuino reduzca la necesidad de la asistencia estatal a largo plazo.
