
Fuente: https://actualidad.rt.com
Beatriz Fickert Santoro, una oficial de la Marina de Brasil de 33 años, llegó sin vida a un hospital de Sao Paulo, al que fue trasladada por una superior antes de que los peritos pudieran ver el cuerpo. Esa anomalía motivó a la Policía Federal a investigar el caso por presunto «fraude procesal».
Según G1, la razón del fallecimiento de la ingeniera es una incógnita. Lo que se sabe, de momento, es lo que sucedió después de su muerte: una sospechosa sucesión de hechos que ha desatado todas las alarmas de las autoridades.
Fickert Santoro murió en la base militar de Sao Paulo, pero su cuerpo fue trasladado a un hospital antes de que se hicieran las pericias de rigor en el lugar donde falleció. Por ese motivo, la Policía Civil calificó su muerte como sospechosa.
En el parte policial consta que la oficial era teniente y trabajaba en el Centro de Investigaciones de la Marina, ubicado dentro de la Ciudad Universitaria de la Universidad de Sao Paulo (USP), en la zona oeste de la capital paulista. En sus redes sociales hay constancia de que se había casado recientemente, en marzo de este año, refiere Metrópoles.
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Inconsistencias
Otro de los puntos que genera suspicacia es que una mujer —que alegó ser médico de la Marina— sacó del centro de investigaciones a la víctima hasta el Hospital Universitario, sin que se esclarecieran las causas de la muerte, pese a que ambos lugares están a pocos minutos de distancia.
Por ello, en el hospital una médica que recibió el cuerpo se negó a firmar el certificado de defunción al destacar que el cadáver llegó sin signos vitales y había indicios de que había fallecido mucho antes, aunque no se especificó el plazo.
Entretanto, la Policía Militar precisó que había sido llamada para atender el hallazgo de un cadáver dentro de las instalaciones de la Universidad de Sao Paulo (USP), en Butantã, pero cuando acudieron, se les indicó que remitieran el caso a las autoridades federales.
