Ambientalistas de 4 países, incluido Bolivia, buscan restaurar y reconectar la cuenca del río Paraná


El proyecto Jaguar Rivers busca crear una red de áreas protegidas o «arcas» de vida silvestre, sitios intermedios que faciliten el desplazamiento de la fauna y zonas de «paisajes integrados».

Fotografía de archivo de pescadores frente al río Paraná, en la provincia de Corrientes (Argentina)/EFE

Fuente: Brújula Digital



Cuatro organizaciones ambientalistas de Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay se unieron para impulsar Jaguar Rivers (Ríos del Jaguar), una iniciativa transnacional que busca restaurar, proteger y reconectar los ecosistemas de la cuenca del río Paraná, de la que dependen más de cien millones de personas.

El proyecto busca crear una red de áreas protegidas o «arcas» de vida silvestre, sitios intermedios que faciliten el desplazamiento de la fauna y zonas de «paisajes integrados», donde la conservación conviva con distintas actividades productivas, según informó la Fundación Rewilding -en un comunicado difundido este viernes-.

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Rewilding impulsa esta iniciativa junto con las organizaciones Onçafari (Brasil), Nativa (Bolivia) y Fundación Moisés Bertoni (Paraguay), además de Kris Tompkins, presidenta de Tompkins Conservation.

Amenazas a la cuenca

Según el comunicado, la cuenca enfrenta amenazas como el uso no regulado del agua, las canalizaciones, la contaminación y las represas, que afectan el régimen de crecidas y la conectividad de los ecosistemas.

A esas amenazas se suma el deterioro de los bosques nativos asociados a la cuenca. El texto señala que el Bosque Atlántico, que incluye la selva misionera argentina, se ha reducido en un 90 % en los últimos años, mientras que en Bolivia se quemaron diez millones de hectáreas de bosque durante 2024.

«América Latina es la región con la mayor declinación de biodiversidad de todo el mundo: aquí las poblaciones de fauna nativa se desplomaron un 94 % en los últimos cincuenta años», afirmó Sofía Heinonen, directora de Fundación Rewilding Argentina, quien advirtió que «el impacto más grave lo sufrió la vida silvestre».

Kris Tompkins, por su parte, enfatizó en que Jaguar Rivers «subraya la necesidad de actuar a mayor escala antes de que sea demasiado tarde» para hacer frente a la crisis climática y de biodiversidad.

A largo plazo

Las organizaciones participantes proyectan un horizonte de 20 años para desarrollar una red de áreas naturales restauradas y conectadas en los cuatro países, con poblaciones autosustentables de fauna silvestre, impulsadas tanto por el movimiento natural de las especies como por acciones de translocación.

«Jaguar Rivers inaugura un paradigma renovado para el futuro ambiental de la región al consolidar a la cuenca del Paraná como una red vital de ecosistemas reconectados que garantizan un continente más salvaje, resiliente y próspero para las generaciones presentes y futuras», aseguraron los colectivos ambientales que impulsan la iniciativa.

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