Fuente: Infobae
Ante la escalada de tensiones en el Medio Oriente que amenaza el suministro energético global, las principales potencias del G7 han acordado liberar hasta 100 millones de barriles de sus reservas estratégicas de crudo y diésel durante los próximos cuatro meses.
La medida, comunicada por el presidente de Francia, Emmanuel Macron, tras la reunión de los jefes de Gobierno del grupo en París, busca mitigar la presión alcista sobre los precios de los combustibles que afecta a los consumidores. La liberación se llevará a cabo bajo la supervisión de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), con el objetivo de estabilizar un mercado que enfrenta dificultades logísticas y geopolíticas complejas debido al conflicto en Medio Oriente.
La decisión llega en un momento de marcada volatilidad. Washington ha intensificado la presión sobre las naciones europeas para que utilicen sus inventarios de emergencia, planteando incluso la posibilidad de implementar una prohibición a la exportación de diésel desde Estados Unidos si no se lograba un acuerdo internacional para aliviar la escasez y los costos.
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El barril de crudo Brent, de referencia en Europa, se mantiene alrededor de los 100 dólares, mientras que el WTI, de Texas, cotiza por encima de los 92 dólares hacia las 15:00 GMT.

El mercado financiero reacciona ante la volatilidad
En paralelo, los índices bursátiles en Wall Street registraron alzas este viernes, impulsados por datos de empleo en Estados Unidos que mostraron un crecimiento de 29.000 puestos de trabajo en septiembre, una cifra significativamente menor a la esperada por los analistas. Este enfriamiento en el ritmo de creación de empleo ha modificado las expectativas sobre la política monetaria.
“Para la Reserva Federal (Fed), estos números no justifican una subida de tasas en octubre”, explicó Ken Mahoney, de Mahoney Asset Management, al calificar el reporte de empleo como un escenario que no es “ni demasiado caliente ni demasiado frío”. El optimismo del mercado se reflejó en el Dow Jones Industrial Average, que avanzó un 0,6 % hasta los 51.210,93 puntos, mientras que el S&P 500 subió un 1,0 % y el Nasdaq Composite escaló un 1,6 %.
La baja en los precios del petróleo, motivada por el anuncio del G7, actuó como un catalizador positivo para los inversores. La combinación de una posible moderación en la agresividad de la Fed y una intervención en el mercado energético ha dado un respiro momentáneo a los mercados financieros globales.
El impacto en la economía global
La intervención estratégica busca evitar que los costos del diésel sigan escalando en los surtidores de las gasolineras, un punto crítico para la logística de transporte y la industria. A pesar del alivio inmediato que supone la inyección de 100 millones de barriles, los analistas mantienen la cautela respecto a cómo evolucionará la situación en las próximas semanas, especialmente si las tensiones geopolíticas en el Medio Oriente continúan afectando los flujos comerciales de energía.
La coordinación entre los miembros del G7 y la AIE será determinante para evaluar si estas reservas son suficientes para amortiguar el impacto prolongado de las interrupciones en el suministro. Mientras tanto, el mercado sigue atento a cualquier nuevo desarrollo que pueda alterar la oferta mundial de crudo y derivados en el corto plazo.
