Informalidad en Bolivia supera el promedio de América Latina


El país registra un alto porcentaje en el autoempleo, la situación tiende a agravarse.

Fuente: El Diario



La informalidad en promedio en América Latina está en 55%, mientras diferentes estudios señalan que Bolivia estaría con el 85%, cuyo aumento obedece al modelo y políticas económicas implementadas por el Movimiento al Socialismo (MAS) en los 18 años, que priorizó el rol del Estado en desmedro de la iniciativa privada. La inversión extranjera será vital para cambiar este panorama, de lo contrario la situación tiende a profundizarse.

Los últimos años se fomentó el protagonismo del Estado en la economía nacional, al crear empresas estatales, para competir deslealmente con las empresas privadas. A esto hay que sumar que se impusieron trabas burocráticas y normas sociales, que directamente afectaron la actividad de las empresas.

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Ese panorama alejó la llegada de capital extranjero y una reducción de la inversión nacional, ante la falta de seguridad jurídica. En el agro, los avasallamientos provocaron incertidumbre sobre la producción, así como en la minería.

CEO de JP Morgan, en entrevista con Bloomberg en Línea, sostuvo que, para cambiar ese panorama, pasa por reformar la Constitución Política del Estado (CPE), pero avanzar en esta materia implica una consulta sobre el presidente y se pone en duda si darán curso.

Según JP Morgan, el problema de Bolivia es la falta de inversión, no tanto la deuda.

Sin embargo, la última calificación de Moody’s, que eleva la misma, también pone sus observaciones, apunta a una deuda pública por encima del 100%.
JP Morgan no podía ser más claro: “unificación cambiaria y acuerdo con el FMI no alcanzan. El primer impedimento para que vuelva la inversión a Bolivia es la Constitución”. Y esa es una variable institucional, no un titular macro, indicó el consultor financiero Mauricio Ríos García, publicado en su cuenta @riosmauricio.

El analista económico Fernando Romero, a raíz del nuevo dato de calificación de Moody’s, explicó que una tarea urgente que debe realizar el Gobierno tiene que ver con convertir la estabilización macroeconómica en desarrollo humano y ambiental.

“La consolidación fiscal y cambiaria debe acompañarse de una estrategia de crecimiento inclusivo: educación, salud, vivienda, infraestructura, empleo formal y productividad. Al mismo tiempo, Bolivia debería reducir su dependencia de hidrocarburos y fortalecer la gestión de agua, bosques, minería y transición energética, porque Moody’s identifica riesgos ambientales relevantes vinculados con recursos naturales, deforestación, incendios y transición climática. El objetivo final debe ser mejorar simultáneamente solvencia fiscal, productividad, bienestar social y sostenibilidad ambiental”, señala.

Informalidad

La informalidad laboral en Bolivia afecta aproximadamente a 8 de cada 10 trabajadores, ubicando al país entre las tasas más altas de la región, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Entre el 82% y 85% de la población ocupada labora en la informalidad, las causas estructurales serían la recesión, la inflación, la burocracia estatal y los elevados costos para registrarse formalmente. Los sectores afectados son el transporte, la construcción, el trabajo por cuenta propia, pero predomina el comercio minorista.

De acuerdo con el informe del Banco Mundial, el tamaño de la participación informal en el mercado laboral oscila entre el 10% en Europa y Asia central y el 80% en Asia meridional y África subsahariana. En América Latina y el Caribe (ALC), la informalidad se ha mantenido persistentemente alta (alrededor del 55% de los trabajadores) durante casi dos décadas, a pesar de las innumerables reformas diseñadas para facilitar el registro de microempresas, reducir los costos de contratar trabajadores formalmente y ofrecer generosos programas de condonación de infracciones laborales previas.

El artículo titulado “Historia de Datos: Lo que los trabajadores informales realmente valoran”, escrito por los economistas William Maloney, Guillermo Beylis, Nathalie González Prieto y Andrés Zambrano, publicado en su página del organismo internacional, muestran un panorama de lo que sucede en la región y dan algunos tips para revertir esta situación.

América Latina

Los datos agregados de ALC muestran cuatro sectores en el mercado laboral. Al igual que en los países avanzados, hay un sector de microempresas y trabajadores por cuenta propia, que en gran medida no está registrado, y un sector empresarial “transformador” que impulsa el dinamismo de la economía. Luego, dos sectores de asalariados: un sector asalariado formal, donde los trabajadores tienen contratos laborales formales, y un sector asalariado informal, donde no los tienen, sostiene el artículo.

Esos sectores difieren fundamentalmente en cuanto a educación, edad, antigüedad en el empleo, ingresos, dinámica y patrones del ciclo de vida, lo que sugiere que los trabajadores con claras ventajas comparativas coinciden con diferentes sectores. Los economistas ponen en el análisis la formación de las personas.

El artículo pone énfasis en los trabajadores por cuenta propia informales, que son fundamentalmente diferentes de los asalariados informales, y los asalariados informales, que son esencialmente diferentes de los asalariados formales.

La informalidad está íntimamente relacionada con el bajo nivel de habilidades de los trabajadores. Los trabajadores informales tienen menos educación: más de la mitad de los trabajadores asalariados y por cuenta propia informales solo tiene educación primaria, en comparación con una cuarta parte de los trabajadores asalariados y los emprendedores formales.

En el caso boliviano, la educación está en el centro del debate, los resultados sobre calidad muestran que los estudiantes tienen bajos niveles de preparación en las diferentes materias, lo que afecta en la formación del capital humano.

Empresas

El hecho de que el 30% de las empresas de ALC afirme que no puede expandirse por falta de mano de obra calificada, indica que la grave disparidad de habilidades en la economía es un factor de primer orden que contribuye a la informalidad.

La antigüedad (tiempo en el empleo) sugiere que el trabajo asalariado formal y el trabajo por cuenta propia, tanto formal como informal, son sectores de destino. Los trabajadores por cuenta propia formales e informales presentan la mayor antigüedad (ocho y seis años, respectivamente), seguidos por los trabajadores asalariados formales (cinco años).

El trabajo por cuenta propia es una fuente de empleo estable a largo plazo y no un sustituto del desempleo, que tiene una duración promedio de unos tres meses. Por el contrario, el empleo asalariado informal presenta la menor antigüedad (dos años), lo que sugiere un limitado apego al trabajo, debido a las bajas habilidades específicas requeridas para el puesto o la búsqueda de otro trabajo.

Ciclo de vida

Los patrones del ciclo de vida también sugieren que los subsectores informales cumplen funciones muy diferentes.

“Los patrones del ciclo de vida muestran que la proporción de la fuerza laboral en puestos asalariados informales alcanza su punto máximo entre los trabajadores más jóvenes y luego disminuye de manera constante con la edad”, señala el artículo.

Por otro lado, el trabajo por cuenta propia, tanto formal como informal, crece de manera constante a lo largo del ciclo de vida, nutriéndose de trabajadores asalariados informales y formales. El ingreso por motivos de oportunidad entre la población informal de hecho aumenta con la edad, lo que guarda mayor coherencia con las restricciones crediticias que retrasan la creación de empresas, tal como se destaca en la bibliografía de los países avanzados.

Los ingresos varían de un sector a otro, pero más dentro de cada uno de ellos. Si bien, los empleos formales pagan más en promedio, hay una gran superposición en los ingresos entre sectores. En el grupo de los trabajadores por cuenta propia informales, por ejemplo, se incluye a algunas de las personas que menos ganan, con lo que tal vez se registra el componente de “subsistencia” de ciertos trabajadores por cuenta propia.

El trabajo por cuenta propia —tanto los trabajadores autónomos como los microempresarios con cinco o menos trabajadores en total— es el epicentro de la informalidad, entender la informalidad significa comprender el fenómeno de las microempresas y de quienes trabajan para ellas. El 83% de los trabajadores informales, incluido el 67% de los trabajadores asalariados informales, dirige o trabaja para empresas con cinco o menos empleados en total, detalla el escrito.

A pesar de su importancia central, el trabajo por cuenta propia puede ser el sector más incomprendido del mercado laboral. No es desempleo encubierto, tampoco es probable que genere muchos Steve Jobs. Los datos obtenidos de encuestas laborales, empresariales, de emprendimientos y de elaboración propia muestran sistemáticamente los mismos patrones observados en los países avanzados: entre el 60% y el 70% entra por razones de oportunidad y, en particular, para obtener mayores ingresos.

Las conclusiones implican que es probable que el dinamismo de la economía esté impulsado por emprendedores transformadores con mayores habilidades que invertirán y harán crecer y aumentar la productividad general de la economía.

Aun cuando la informalidad sea principalmente un fenómeno microempresarial, es posible que las políticas dirigidas al sector de emprendedores transformadores sean mucho más importantes para reducir el tamaño del sector informal y aumentar el bienestar de los trabajadores que las regulaciones orientadas directamente a formalizar el sector, sostienen los economistas del BM.

En el caso de los emprendedores, sus habilidades y el entorno en el que trabajan determinan cuántos empleos crearán a medida que crezcan sus empresas y cuánta inversión e innovación ofrecerán. Por lo tanto, la reducción de la informalidad puede implicar reformas sistémicas que, a primera vista, parecen no tener un impacto directo en el sector.

Fuente: El Diario