El Gobierno ratificó su disposición a mantener vínculos “respetuosos y constructivos” con las representaciones extranjeras acreditadas en el país.

Frontis de la Cancillería en La Paz. Foto: APG
El Ministerio de Relaciones Exteriores rechazó que la presencia de representantes diplomáticos en la sesión de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) del 2 de octubre constituya, por sí sola, una injerencia extranjera y pidió que cualquier acusación de ese tipo se respalde con pruebas objetivas y verificables.
A través de un comunicado difundido el sábado 3 de octubre, la Cancillería respondió a los cuestionamientos por la asistencia de miembros del cuerpo diplomático acreditado en Bolivia a la sesión legislativa.
“La presencia de representantes diplomáticos en espacios institucionales y actividades de carácter público no constituye, por sí misma, un acto de injerencia”, señala el pronunciamiento.
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El Ministerio advirtió que atribuir a los diplomáticos intenciones de interferencia o influencia indebida requiere pruebas y descartó que las denuncias se sustenten únicamente en interpretaciones o presunciones.
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Asimismo, defendió la independencia de las decisiones legislativas y afirmó que no corresponde relacionar la presencia de representantes extranjeros con las determinaciones de la Asamblea sin evidencia que respalde esa conexión.
“Bolivia es un Estado soberano y sus Órganos ejercen sus competencias con independencia”, dice el documento.
La Cancillería recordó que las relaciones diplomáticas se rigen por los principios de soberanía, respeto mutuo y no intervención, establecidos en el derecho internacional y en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.
Finalmente, el Gobierno ratificó su disposición a mantener vínculos “respetuosos y constructivos” con las representaciones extranjeras acreditadas en el país, sin afectar la autonomía de las instituciones.
