Empresas, municipios, instituciones y sectores productivos podrán producir su propia energía a partir de residuos orgánicos, gases de rellenos sanitarios y aguas residuales, para generar electricidad, calor o movimiento, según se establece en el Decreto Supremo N° 5735, aprobado por el Gobierno del presidente Rodrigo Paz Pereira.
Fuente: Prensa Oficina del Presidente
La norma permite que esta energía sea utilizada para generar electricidad, calor o movimiento, dando un nuevo valor a residuos que hasta ahora podían convertirse en un problema ambiental.
Así, los residuos generados por una actividad productiva, un municipio o una institución pueden transformarse en una fuente de energía renovable para sus propias operaciones.
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El biogás y el biometano, gases que pueden obtenerse de la basura orgánica y convertirse en energía, podrán generarse a partir de residuos orgánicos, basura de rellenos sanitarios y aguas residuales, aprovechando los gases que producen estos desechos.
Cuando estos sistemas generen excedentes de electricidad, sus propietarios podrán inyectarlos a la red de distribución, de acuerdo con las condiciones y procedimientos establecidos por la normativa del sector eléctrico. De esta manera, la energía producida a partir de residuos podrá ser aprovechada de manera más eficiente.
El decreto establece también reglas para garantizar la seguridad y el cuidado del medio ambiente. Los sistemas de autoproducción no podrán conectarse a las redes públicas de gas natural y el biogás y biometano producidos bajo este régimen no podrán ser comercializados ni cedidos a terceros. Asimismo, se prohíbe el venteo directo de estos gases a la atmósfera y se dispone su quema controlada cuando existan excedentes que no puedan ser aprovechados.
El aprovechamiento de los residuos no termina en la generación de energía, sino que el material que queda después del proceso, conocido como digestato, podrá utilizarse como abono o mejorador de suelos, permitiendo aprovechar de manera integral los residuos y avanzar hacia un modelo de economía circular.
Con este decreto, el Gobierno impulsa una nueva forma de aprovechar los recursos: lo que antes era un residuo puede convertirse en energía para producir, trabajar y mover la economía.
