Así capturaron a dos presuntos jefes del PCC que vivían en Santa Cruz


El jefe del DOPE de São Paulo, Fábio Pinheiro Lopes, reveló a SBT News detalles de la operación que permitió capturar en Santa Cruz de la Sierra a Roberto Prieto Filho, alias Betinho, y Márcio Barbosa da Silva, conocido como Beiço de Mula.
Así capturaron a dos presuntos jefes del PCC que vivían en Santa Cruz. Imagen captura de video.
Así capturaron a dos presuntos jefes del PCC que vivían en Santa Cruz. Imagen captura de video.
Brasil

Fuente: Red Uno

Una operación internacional, agentes encubiertos y una presunta filtración de información. Así se desarrolló la investigación que permitió localizar en Santa Cruz de la Sierra a Roberto Prieto Filho, alias Betinho, y Márcio Barbosa da Silva, conocido como Beiço de Mula, señalados como integrantes de alto rango del Primer Comando de la Capital (PCC), una de las organizaciones criminales más conocidas de Brasil.

Los detalles fueron revelados por Fábio Pinheiro Lopes, jefe del Departamento de Operaciones Policiales Estratégicas (DOPE) de la Policía Civil de São Paulo, durante una entrevista con el programa True Crime, de SBT News, difundida el 10 de octubre de 2026. El reporte describe una operación de inteligencia que puso a prueba la capacidad de coordinación entre las fuerzas policiales brasileñas y bolivianas.



Según el relato del jefe policial brasileño, los dos investigados llevaban una vida de millonarios en Santa Cruz de la Sierra. Para localizarlos, los agentes desplegaron tareas de vigilancia y seguimiento, incluso en espacios cotidianos.

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Así capturaron a dos presuntos jefes del PCC que vivían en Santa Cruz. Imagen captura de video.

 

Una de las estrategias consistió en infiltrar agentes en un gimnasio frecuentado por los sospechosos. El objetivo era observar sus movimientos y establecer sus rutinas sin despertar sospechas.

Pero la operación enfrentó un obstáculo inesperado: según Lopes, integrantes de la organización criminal habrían identificado a algunos de los agentes encubiertos gracias a una presunta filtración.

«Se enteraron de nuestros agentes; alguien de la academia les facilitó sus nombres y fotos», relató el jefe policial, de acuerdo con la entrevista.

La revelación abrió interrogantes sobre la seguridad de la operación y el posible acceso de terceros a información reservada.

Así capturaron a dos presuntos jefes del PCC que vivían en Santa Cruz. Imagen captura de video.

 

Uno de los momentos más delicados se produjo durante las gestiones para allanar el departamento donde se encontraba Betinho, ubicado en el piso 13 de un edificio de Santa Cruz de la Sierra, según el relato presentado en el reportaje.

De acuerdo con la versión de Lopes, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) tramitó alrededor de las 10:00 las solicitudes de allanamiento para ese inmueble y otro departamento relacionado con su seguridad privada.

Sin embargo, el jefe policial brasileño afirmó que la información se habría filtrado aproximadamente dos horas después, lo que permitió al sospechoso tomar medidas para abandonar el lugar y retirar posibles evidencias.

Según Lopes, Betinho le habría dicho posteriormente que recibió el aviso a las 11:00 y ordenó a sus colaboradores limpiar el departamento, retirar armas y trasladar vehículos a otro condominio.

Con el departamento bajo vigilancia y sin poder ejecutar el ingreso forzoso en las condiciones previstas, los investigadores tuvieron que seguir los movimientos del sospechoso.

Según el relato del jefe del DOPE, una camioneta salió del garaje del edificio alrededor de las 13:00 y recorrió varias cuadras antes de detenerse cerca de un restaurante.

Dos hombres descendieron e ingresaron al establecimiento, mientras el vehículo continuaba dando vueltas por la zona, en una aparente maniobra para despistar a quienes los seguían.

Así capturaron a dos presuntos jefes del PCC que vivían en Santa Cruz. Imagen captura de video.

 

Para comprobar si uno de los hombres era Betinho, Lopes envió a un investigador. Como este no lograba observar el fondo del restaurante, una agente de la FELCN ingresó y se hizo pasar por una clienta.

La funcionaria se sentó a almorzar, fotografió discretamente a los hombres y envió la imagen al jefe policial brasileño.

La respuesta, según su testimonio, fue inmediata: confirmó que uno de ellos era el sospechoso.

La vigilancia permitió a los agentes mantener el seguimiento hasta que Betinho salió del restaurante. En ese momento, efectivos encubiertos de la FELCN intervinieron y procedieron a su aprehensión, de acuerdo con la reconstrucción expuesta en el programa.

El relato de Lopes también incluyó detalles sobre la captura de Beiço de Mula. Según el jefe policial, cuando el sospechoso se vio rodeado por agentes brasileños y bolivianos, comenzó a gritar: «¡Hermano, hermano! ¡Pagaré!».

La frase, reproducida durante la entrevista, se convirtió en uno de los momentos más llamativos de la narración sobre el operativo.

Las detenciones de ambos hombres se produjeron en septiembre de 2026, en Santa Cruz de la Sierra, durante acciones coordinadas entre la Policía Civil de São Paulo, la Policía Federal de Brasil y la Policía boliviana.

Así capturaron a dos presuntos jefes del PCC que vivían en Santa Cruz. Imagen captura de video.

 

Más allá de las capturas, Lopes describió dificultades que, según su versión, enfrentaron los investigadores al intentar ingresar a determinados condominios de Santa Cruz de la Sierra.

El jefe policial sostuvo que algunos fiscales y jueces se habrían negado a autorizar allanamientos en determinados complejos residenciales, lo que dificultaba las pesquisas sobre presuntos integrantes del PCC y de otras organizaciones criminales.

El reportaje recoge la preocupación de los investigadores por la existencia de lugares que, en la práctica, podrían convertirse en refugios para personas buscadas por la Justicia.

Otro episodio mencionado por Lopes se relaciona con un vehículo Honda blanco en el que, según su relato, los investigadores sospechaban que se ocultaban fusiles de asalto AK-47.

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El jefe policial afirmó que los agentes bolivianos no pudieron abrir el vehículo ni romper sus vidrios porque el motorizado estaba registrado a nombre de un tercero y debían cumplir determinados procedimientos legales.

El reportaje también menciona investigaciones posteriores de la Policía de São Paulo que, según sus responsables, habrían detectado que al menos 20 presuntos integrantes de alto rango del PCC no aparecían en determinados registros judiciales bolivianos.

Los investigadores sospecharían que algunos datos y mandamientos de aprehensión pudieron ser eliminados mediante pagos ilegales.