Investigaciones científicas recientes en la cuenca del Beni han advertido sobre los peligros latentes en comunidades ribereñas, documentando niveles de contaminación que superan los límites recomendados por organismos internacionales.

Reunión realizada en el sector días atrás. Foto: Ministerio de Producción Sostenible, Medio Ambiente y Agua.
Fuente: Sumando Voces
Ante la crítica situación socioambiental que atraviesa la comunidad indígena Esse Ejja de Eyiyoquibo, ubicada en las riberas del río Beni (San Buenaventura, La Paz), diversas instituciones del Estado coordinan acciones sanitarias destinadas a mitigar los efectos de la exposición al mercurio.
La urgencia de estas medidas responde a los efectos de la actividad minera aluvial aurífera en ese sector, donde el uso indiscriminado de este metal pesado en la extracción de oro se ha infiltrado en la cadena alimentaria local —especialmente a través del consumo de pescado—, generando impactos sanitarios que afectan de manera preocupante a las poblaciones más vulnerables.
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Como parte de las acciones, equipos técnicos se desplazaron días atrás a centros de salud del sector y a la propia comunidad para realizar visitas a hogares, recoger información y trabajar directamente con las familias, especialmente con aquellas que pudieran encontrarse en situación de mayor vulnerabilidad, informó el Ministerio de Producción Sostenible, Medio Ambiente y Agua.
Además de esta cartera de gobierno, participaron de la visita el Ministerio de Salud y Deportes, el Ministerio de Minería y Metalurgia, la Armada Boliviana, el Gobierno Autónomo Municipal de San Buenaventura, el Gobierno Autónomo Departamental de La Paz.
Las labores estatales buscan establecer una respuesta interinstitucional sostenida que incluya vigilancia epidemiológica, evaluación médica a las familias afectadas, asistencia alimentaria complementaria y estrategias de prevención.
En su despacho, el Ministerio no informa de acciones concretas para que las autoridades competentes puedan detener la explotación de oro ilegal en ese sector, algo que los indígenas vienen exigiendo.
Investigaciones científicas recientes en la cuenca del Beni han advertido sobre los peligros latentes en comunidades ribereñas, documentando niveles de contaminación que superan los límites recomendados por organismos internacionales. Entre los efectos más alarmantes se encuentran daños neurológicos irreparables en la niñez, alteraciones en el desarrollo infantil, problemas inmunológicos y un desgaste generalizado en los pobladores, quienes han visto mermada su calidad de vida y su seguridad alimentaria.
