En contratos y reglamentos internos de los clubes figuran las conductas que deben evitar los jugadores para no exponer su integridad. Un siniestro en moto encendió las alarmas.
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“Tuvimos una desgracia con suerte. Dieguito Rodríguez estaba en los planes para jugar y, cuando iba camino al entrenamiento, un vehículo chocó su motocicleta. Gracias a Dios no tuvo ninguna fractura, pero está con algunos golpes y dolores”, explicó en esa ocasión el entrenador Gustavo Florentín.
Los riesgos que corren los jugadores fuera de cancha ya están normados. DIEZ tuvo acceso a contratos utilizados por clubes del exterior, en los que los futbolistas cuentan con un blindaje contractual ante este tipo de situaciones.
Estas instituciones establecen cláusulas de conducta y exclusión muy estrictas respecto a las actividades que los futbolistas pueden realizar fuera del campo de juego.
Si un jugador sufre un accidente mientras practica determinadas actividades consideradas de riesgo el club puede establecer sanciones e incluso, dependiendo de lo estipulado en el contrato, rescindir el vínculo sin pagar una indemnización.
Entre las actividades expresamente prohibidas suelen figurar el esquí, la conducción de motocicletas, el paracaidismo, la escalada, el surf o el pilotaje de aeronaves. También se contemplan conductas consideradas negligentes, como conducir vehículos bajo los efectos del alcohol, participar en carreras ilegales o verse involucrado en peleas callejeras.
Para el abogado Jeremías Méndez, los clubes nacionales deben blindar sus contratos mediante cláusulas que establezcan claramente las obligaciones y restricciones de los futbolistas. “Desconozco el caso específico de Rodríguez u otro jugador. No conozco su contrato ni sus condiciones, pero debería tener o prever este tipo de situaciones”, expresó.
Por su parte, el abogado Juan Manuel Cabrera aseguró que este tipo de restricciones ya están contempladas en los reglamentos internos de los clubes profesionales de Bolivia.
“La mayoría de los clubes añade en los anexos de los contratos una cláusula de prohibiciones y señalan de manera expresa, por ejemplo, que el jugador no puede conducir motocicletas, montar a caballo o realizar cualquier actividad que comprometa su integridad física. Cuando el futbolista incumple, normalmente se lo sanciona económicamente”, explicó el jurista.
Los contratos
El abogado Johan Zambrano coincidió con Cabrera y explicó que, además del contrato y sus anexos, los clubes cuentan con reglamentos internos de trabajo que alcanzan a futbolistas y a los cuerpos técnicos.
“Cuando el club firma con el jugador un contrato, existen anexos y el club tiene un reglamento interno de trabajo, aplicable tanto a los deportistas y futbolistas, como al cuerpo técnico.
Dentro de esas cláusulas y por la naturaleza del trabajo que realizan, los futbolistas profesionales conocen las prohibiciones. No pueden practicar deportes de alto riesgo. Esto se establece para precautelar su rendimiento deportivo y evitar lesiones”, afirmó.
Por su lado, el asesor de Fabol, David Paniagua, considera que un futbolista que compite en una liga profesional debería evitar cualquier actividad que pueda poner en riesgo su carrera o su integridad física, ya que de su estado físico depende directamente su profesión.
“Lamentablemente, esa no es la realidad que se vive en Bolivia, donde el profesional de nuestra liga no tiene absolutamente nada. No se respetan sus derechos ni los contratos que suscriben y los jugadores están obligados a buscar trabajos alternativos para poder sostener a sus familias. En esas circunstancias, pretender que el futbolista sea responsable o profesional es prácticamente imposible, porque los clubes tendrían que tener un estatus para poder exigir a los futbolistas el cumplimiento de sus obligaciones”, señaló.
Tragedias
Los accidentes protagonizados por futbolistas en Bolivia, fuera de las canchas, no son un hecho aislado y, en algunos casos, terminaron con consecuencias fatales.
El 30 de septiembre de 2023, el joven delantero José Carlos Velasco, de 24 años, perdió la vida después de sufrir un accidente mientras conducía su motocicleta en el municipio de Cotoca. El futbolista, que en aquel entonces pertenecía a Oriente Petrolero, permaneció internado en terapia intensiva durante varios días, pero finalmente falleció.
Miguel Ángel Carrillo, exjugador de Real Santa Cruz, también perdió la vida tras un accidente cuando conducía su motocicleta el año 1995, cuando se dirigía a su domicilio.
A nivel internacional, el futbolista portugués Diego Jota sufrió un accidente automovilístico el 3 de julio de 2025 en la autovía A-52, en la provincia de Zamora, España. El informe pericial apunta a reventón del neumático y exceso de velocidad.

