Álvaro Riveros Tejada
Dicha expresión, de acuerdo al diccionario de la Real Academia de la Lengua, denota: “Salirse de un escenario, sin ser notado,”…Hemos querido asumirla como título de esta entrega, precisamente por la forma como nos vamos saliendo del “Foro de Sao Paulo”, esa siniestra organización transnacional fundada por Fidel Castro y Luiz Inazio Lula da Silva, un 1º de julio de 1990, en la ciudad de Sao Paulo-Brasil, a la cual debe su nombre, y es la causa de todos los movimientos populistas que nos desgobernaron por más de un cuarto de siglo, desde México hasta la Argentina, sumiendo a nuestros países, en la pobreza y la devastación.
Sin embargo, echando mano a ese viejo adagio que apunta: “No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista”, son cada vez más incuestionables las causas y señales que develan el desplome y la desaparición de esta maléfica hidra. En Sudamérica subsiste sólo en el Brasil, hasta dentro de dos semanas, cuando se verifiquen los resultados electorales entre su fundador Lula da Silva y el opositor Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Mesias Bolsonaro, quien ya ganó en primera vuelta y todas las encuestas lo dan como seguro vencedor en la segunda.
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Ahora bien, es conocida la enorme enemistad que caracteriza a estos dos líderes brasileños, la cual excede el ámbito político, para situarse en lo personal y, así como Lula da Silva fue preso en el gobierno de Bolsonaro, ahora es Bolsonaro el que está preso, acusado de haber planeado un golpe de estado en contra de Lula.
Por su parte, Eduardo Bolsonaro, el otro hijo del expresidente, en su calidad de diputado elegido con una enorme votación y como presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados del Brasil, firmó una petición para la instalación de una Comisión Parlamentaria de investigación que se encargue de indagar los nexos del Foro de Sao Paulo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y la narco-dictadura de Nicolás Maduro.
Según el escritor Olavo de Carvalho, principal ideólogo de la administración de Jair Bolsonaro, “dicha investigación conlleva una enorme importancia, dado que se trató de uno de los temas más urgentes e importantes abordados y por ser una “histórica misión” dignamente asignada al hijo del expresidente”. Igualmente, tanto el Foro de Sao Paulo, como el famoso escándalo del Lava Jato, ambos oriundos del Brasil, le han infringido a ese país un peligroso e inmenso daño político, muy superior al trillón de dólares que significó ese cártel de izquierda populista organizado por Odebrecht y sus muchachos.
A la luz de lo expuesto, se vuelve a poner de manifiesto esa frase marxista que dice: “la historia se repite, unas veces como tragedia y otras como comedia” al recordar la convocatoria para celebrar la XXV reunión del Foro de Sao Paulo que se llevó a cabo en Caracas y que solo sirvió para patentizar el nivel de mediocridad y pobreza que ya caracterizaba a esa entelequia. La no aparición de Evo Morales, por una providencial fiebrecilla que lo postró en cama “enfermito”, como dijo su entonces vicepresidente, fue suficiente y plausible razón para ausentarse de tal evento, ya que no se podía echar la culpa a la verdadera razón que fue la velada amenaza de nuestro vecino de la derecha, Don Jair Mesías Bolsonaro, de escoger: “entre los amigos nada santos del citado engendro, o pertenecer al Mercosur, organismo que él presidía”. De igual manera y, premonitoriamente, ahora que formamos parte del “Escudo de las Américas” le estaba indicando: “Hacer Mutis por el Foro de Sao Paulo”.
