La escasa presencia de delanteros bolivianos entre los goleadores de la División Profesional vuelve a encender las alarmas. José Flores, de Oriente Petrolero, y Luis Alí, de Real Potosí, son los únicos nacionales en el top 10, una clasificación liderada por el argentino Enrique Triverio, con 16 tantos.
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El mejor ubicado es José Flores, de Oriente Petrolero, que suma ocho goles y ocupa la octava posición. El atacante refinero es uno de los pocos representantes nacionales que consigue mantenerse entre los principales artilleros del certamen. Sin embargo, su presencia es insuficiente para disimular una realidad que se repite temporada tras temporada: la escasez de delanteros bolivianos entre los protagonistas de la competición.
El segundo y último nacional en el top 10 es Luis Alí, de Real Potosí, con siete conquistas. El futbolista comparte esa cifra con el colombiano Bayron Garcés, de Blooming, aunque el extranjero también forma parte de la clasificación de goleadores. Así, entre los 10 jugadores más efectivos del campeonato, Flores y Alí son los únicos que representan al fútbol boliviano.
En el otro extremo aparece el argentino Enrique Triverio, de Always Ready, quien encabeza la tabla con 16 tantos. Lo sigue el colombiano Juan Fajardo, de ABB, con 14 goles, mientras que el uruguayo Martín Cauteruccio, de Bolívar, completa el podio con 12. La diferencia entre el líder y el mejor boliviano es de ocho anotaciones, una distancia que refleja el protagonismo de los futbolistas extranjeros en la definición de los partidos.
La lista continúa con el brasileño Willie Barbosa, de Independiente; el guatemalteco Darwin Lom, de The Strongest; y el paraguayo Alex Cáceres, de GV San José, todos con 10 goles. Más abajo aparece el dominicano Dorny Romero, de Bolívar, con nueve. La variedad de nacionalidades entre los principales artilleros contrasta con la limitada representación boliviana y plantea interrogantes sobre la formación, el desarrollo y las oportunidades que reciben los delanteros nacionales.
El panorama abre el debate sobre una de las necesidades del fútbol boliviano: la formación de goleadores propios. La escasez de atacantes nacionales entre los máximos artilleros no responde necesariamente a una sola causa, pero sí evidencia la importancia de trabajar en las divisiones menores, fortalecer la preparación de los delanteros y brindarles continuidad en los equipos profesionales.
Con José Flores y Luis Alí como únicas excepciones dentro del top 10, la pregunta vuelve a instalarse: ¿por qué cuesta tanto encontrar delanteros bolivianos capaces de competir por el título de máximo goleador del fútbol nacional?

