En el hipercompetitivo e implacable mundo de la Fórmula 1, donde los pilotos intentan no mostrar sus debilidades físicas frente a sus rivales, Rafael Camara decidió romper por completo con los tabúes del paddock.
El joven piloto brasileño reconoció que tiene problemas de visión: “Tengo miopía. El aumento es de 2.75 y 2.50. También tengo astigmatismo, así que las luces me parecen muy brillantes”, indicó en un stream de la Fórmula 2, donde actualmente compite.
El corredor sudamericano, que fue anunciado como flamante piloto de la escudería Haas para la próxima temporada, explicó que usa lentes de contacto en las carreras y recordó la vez en que se los olvidó en un hotel.
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“Una vez me olvidé los lentes de contacto en el hotel antes de una carrera, así que me puse los anteojos con la visera baja del casco para que no me vieran”, confesó sobre las maniobras desesperadas que debió hacer dentro del garaje para que los ingenieros y mecánicos del equipo no notaran su falta de preparación.
La improvisación terminó costándole muy cara en el cronómetro a la hora de marcar el tiempo de vuelta rápida durante la sesión de clasificación. “Perdí la pole por los anteojos, parecía que tenía los muros al lado”, concluyó entre risas.
Lejos de acomplejarse o intentar disimular sus problemas de visión, el brasileño apuntó directamente contra la postura de varios colegas de la grilla que atraviesan situaciones similares, pero prefieren mantenerlo en secreto.

“No soy el único que usa lentes de contacto en la F1, pero los demás lo ocultan”, disparó sin rodeos, marcando un fuerte contraste con la actitud evasiva que históricamente reinó en la categoría reina del deporte motor.
En esa misma línea, el deportista reafirmó su postura de naturalizar la situación y mostrarse tal cual es ante los fanáticos y el ambiente de las carreras, marcando una clara diferencia con respecto al resto de la grilla. “Yo camino por el paddock con anteojos porque no quiero esconderme”, señaló.

Más allá de las anécdotas y de las dificultades ópticas que debe corregir antes de encender el motor, lo cierto es que estos inconvenientes físicos jamás afectaron su tremendo rendimiento sobre el asfalto.
El brasileño ratifica fin de semana a fin de semana su categoría al consolidarse como el actual líder del campeonato de la Fórmula 2, un presente aplastante que le valió el gran salto de su carrera.
El jueves pasado fue anunciado como piloto oficial de la escudería Haas, uno de los equipos más importantes de la Fórmula 1.
