Es la primera vez desde el fin de la dictadura militar (1964-1985) que un candidato que quedó en segundo lugar en la primera ronda electoral se impone en la segunda a su adversario.
eju.tv / Video: Noticias Caracol / Fuente: AFP, vía Unitel
El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ganó este domingo la segunda vuelta de las elecciones con un 51,74% de los votos, frente al 48,26% del senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, en una remontada inédita en la historia democrática del país, según los resultados oficiales con el 97,69% de las urnas escrutadas.
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Durante la campaña, pareció en un principio enfocado en exaltar su propia biografía, su “trayectoria épica”, en palabras de su exministro Fernando Haddad.
«Todo lo que me pasó en la vida fue un milagro», se asombra el propio Lula.
Para huir del hambre, su familia se instaló en la región industrial de Sao Paulo (sudeste).
Después de tres candidaturas infructuosas, este exmetalúrgico entró en 2003 al palacio presidencial de Planalto en Brasilia.
Reelecto en 2006, dejó el poder con una popularidad récord, impulsada por programas sociales financiados gracias al boom de las materias primas.
También se forjó un aura de defensor del multilateralismo y líder del Sur Global.
Sus afinidades con gobiernos autoritarios de izquierda, como el de Hugo Chávez en Venezuela, le valieron sin embargo críticas.
580 DÍAS DE CÁRCEL
Más allá de su biografía, a Lula también lo persigue el balance de sus primeros dos mandatos.
Como si lo admitiera, este padre de cinco hijos declaró recientemente que no quiere “ser solo el presidente de Bolsa Familia”.
Este programa de asistencia social para los hogares más pobres sigue siendo su legado más significativo, pero tiene más de 20 años.
Se le reconoce haber recuperado las políticas sociales debilitadas por su antecesor y haber frenado la destrucción de la Amazonía.
Su tercer mandato, sin embargo, tiene aires de ‘remake’, con pocas ideas nuevas.
Arrastra además como un lastre una condena por corrupción que lo llevó a pasar 580 días en la cárcel entre 2018 y 2019.
Fue anulada por fallos de procedimiento y parcialidad del juez, pero la derecha sigue entonando el cántico «Lula ladrón».
