La remontada electoral, la movilización digital y los desafíos del cuarto mandato: las claves de la histórica victoria de Lula en Brasil


A los 80 años, se convirtió en el presidente brasileño con más mandatos completos. Ningún mandatario del país, desde el regreso de la democracia en 1985, había logrado revertir en la segunda vuelta una derrota padecida en la primera.

Lula da Silva ganó un histórico balotaje a Flávio Bolsonaro y asumirá un cuarto mandato en Brasil (REUTERS)Lula da Silva ganó un histórico balotaje a Flávio Bolsonaro y asumirá un cuarto mandato en Brasil (REUTERS)

Fuente: Infobae

Por Sebastián Bruno Martinez



El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, obtuvo un cuarto mandato tras revertir la ventaja de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta y ganar el balotaje con 64.256.232 votos, equivalentes al 51,79% de los sufragios válidos, frente a los 59.826.041 de su rival, que alcanzó el 48,21%. La campaña del líder del Partido de los Trabajadores (PT) combinó avances territoriales con una mayor participación electoral y una movilización en las calles y las redes sociales.

A los 80 años, Lula se convirtió en el presidente brasileño con más mandatos democráticos completos. Además, desde el regreso de la democracia al país, en 1985, ningún mandatario había logrado revertir en la segunda vuelta una derrota en la primera. El resultado también amplió la diferencia que obtuvo en 2022 frente a Jair Bolsonaro, padre de su rival y entonces presidente, cuando ganó por 2,1 millones de votos y 1,8 puntos porcentuales.

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En el balotaje, Lula superó a Flávio Bolsonaro por 4,4 millones de votos, una diferencia de 3,58 puntos porcentuales. En la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, el senador había obtenido el 47,03% de los sufragios, frente al 45,16% del presidente. Sin embargo, en las tres semanas previas al balotaje, el presidente sumó 10,4 millones de votos más que en la primera ronda, mientras que el senador incorporó alrededor de 3,7 millones. Los dos candidatos buscaron captar parte de los 9,3 millones de votos obtenidos por los postulantes eliminados y movilizar a los electores que no habían participado en la primera votación.

La remontada territorial y el avance en Minas Gerais

La distribución geográfica del voto explica parte del cambio electoral. Lula pasó de imponerse en 2.663 municipios en la primera vuelta a ganar en 2.870 en el balotaje, mientras que Flávio Bolsonaro retrocedió de 2.906 a 2.695 localidades, según los datos difundidos por el Tribunal Superior Electoral (TSE) con el 99% del escrutinio.

El presidente logró imponerse en 213 municipios donde su rival había ganado en la primera vuelta, con cambios en 18 estados. Entre ellos figuran las capitales de Río de Janeiro y Macapá. Minas Gerais fue el estado con más municipios que cambiaron de candidato, con 76, seguido de São Paulo, con 33; Paraná, con 20; Río Grande del Sur, con 19; Goiás, con 14; y Tocantins, con 12.

En Minas Gerais, el segundo estado con mayor electorado del país, Lula pasó de perder por casi 590.000 votos a ganar por unos 99.000. El cambio representó una variación de cerca de 690.000 votos en la diferencia entre los candidatos. El estado, que respaldó al vencedor de todas las elecciones presidenciales directas desde 1989, volvió a coincidir con el resultado nacional.

El presidente logró imponerse en 213 municipios donde su rival había ganado en la primera vuelta, con cambios en 18 estados (REUTERS)El presidente logró imponerse en 213 municipios donde su rival había ganado en la primera vuelta, con cambios en 18 estados (REUTERS)

Flávio Bolsonaro conservó la ventaja en los estados de São Paulo y Río de Janeiro, pero Lula se impuso en las capitales de ambos distritos, las dos ciudades más grandes de Brasil. En la ciudad de Río de Janeiro, el senador había obtenido el 47,88% en la primera vuelta, frente al 43,91% del presidente. En el balotaje, Lula revirtió el resultado con el 51,54% de los votos, contra el 48,46% de su rival.

Otro factor fue el respaldo del presidente en los nueve estados del nordeste, una región clave para el PT. La combinación de esos resultados con los avances en otros territorios permitió compensar la ventaja de Bolsonaro en parte del electorado del sur y el sudeste.

La participación electoral y la movilización digital

La reducción de la abstención fue otro elemento central de la remontada. El porcentaje de electores que no acudieron a votar pasó del 21,08% en la primera vuelta a aproximadamente el 19,2% en la segunda. En términos absolutos, la cantidad de personas que no votaron cayó de unos 33 millones a 30 millones, lo que sumó cerca de tres millones de electores a la participación.

La movilización adicional no se tradujo íntegramente en votos para Lula, pero resultó relevante en una elección cuya primera vuelta había terminado con una diferencia de poco más de 2,2 millones de sufragios. También disminuyeron los votos nulos y en blanco, que alcanzaron su nivel más bajo, según los datos difundidos sobre la elección.

La campaña del PT reforzó su estrategia digital después de quedar en segundo lugar en la primera ronda. El objetivo no consistía únicamente en convencer a los indecisos, sino también en conseguir que los ciudadanos que ya respaldaban al presidente acudieran a votar.

Una de las iniciativas fue el canal de WhatsApp “Ejército de Lula”, impulsado por el diputado André Janones, del partido Rede Sustentabilidade por Minas Gerais. El grupo reunió a más de 10 millones de personas y difundió audios, videos e instrucciones para compartir contenidos de la campaña en las redes sociales.

La campaña del PT reforzó su estrategia digital después de quedar en segundo lugar en la primera ronda (REUTERS)La campaña del PT reforzó su estrategia digital después de quedar en segundo lugar en la primera ronda (REUTERS)

Las propuestas económicas y el giro en seguridad

La estrategia electoral también incluyó medidas e iniciativas dirigidas a preocupaciones concretas de los votantes. Lula promulgó una ley para ampliar el límite de facturación del régimen de microemprendedores individuales, planteó nuevas propuestas para renegociar las deudas de los consumidores y defendió terminar con las apuestas en línea, cuya expansión contribuyó al endeudamiento de los hogares.

La economía fue uno de los principales factores de desgaste para el presidente durante la campaña. Aunque la inflación disminuyó y el empleo registró mejoras, esos indicadores no eliminaron el malestar por el costo de vida, las deudas y los gastos familiares.

En seguridad, Lula también se acercó a una de las principales banderas de la derecha al expresar su disposición a reducir a 16 años la edad de responsabilidad penal para delitos graves. La propuesta respondió a una demanda de mayor firmeza frente al crimen, uno de los asuntos centrales de la campaña. El presidente deberá definir ahora si convierte esa posición en una iniciativa concreta.

La victoria le permite continuar en el poder, pero también lo obliga a responder a las expectativas que alimentó durante la campaña. El costo de vida, el endeudamiento de los hogares y la seguridad figuran entre los asuntos que deberá abordar durante su cuarto mandato.

Un Congreso adverso y la necesidad de negociar

La composición del Congreso será uno de los principales obstáculos para el próximo gobierno. Los partidos de derecha ocuparán 303 de los 513 escaños de la Cámara de Diputados, frente a 124 de la izquierda y 86 del centro. En el Senado, la derecha concentrará cerca de dos tercios de los asientos.

La distribución legislativa obligará a Lula a buscar acuerdos más allá de su base política para impulsar sus propuestas y sostener las prioridades de su administración. El mapa de los gobiernos estatales también refleja la presencia del campo conservador: el Partido Liberal (PL), de Bolsonaro, obtuvo cinco gobernaciones; Republicanos y el Partido Progresista (PP), cuatro cada uno; y el PT, otras cuatro. El Partido Social Democrático (PSD) conquistó cinco.

La composición del Congreso será uno de los principales obstáculos para el próximo gobierno (REUTERS)La composición del Congreso será uno de los principales obstáculos para el próximo gobierno (REUTERS)

Tras confirmar su victoria, Lula se refirió a la necesidad de gobernar para el conjunto del país y negociar con un Legislativo en el que no cuenta con mayoría. “Una vez que ganamos la elección, ya no tenemos adversarios. Tengo que gobernar para 215 millones de personas”, afirmó.

También reconoció el escenario parlamentario que deberá afrontar: “Yo no elegí al Congreso. Lo eligió el pueblo. Y es con ese Congreso con el que voy a votar, trabajar y sacar adelante las cosas”.

Las restricciones fiscales añadirán presión a esas negociaciones. La deuda, el déficit y las altas tasas de interés limitan el margen para ampliar el gasto público y plantean dificultades para financiar las promesas de campaña sin comprometer los programas sociales. Las decisiones sobre el gasto y los recursos disponibles estarán condicionadas por la necesidad de alcanzar acuerdos parlamentarios.

El impacto regional y la relación con Trump

La victoria también tiene consecuencias para el posicionamiento internacional de Brasil. Lula conservará la presidencia de la mayor economía de América Latina y mantendrá el vínculo comercial con China, su principal socio comercial, mientras deberá definir el rumbo de la relación con Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump.

El triunfo impidió que una victoria de Flávio Bolsonaro, respaldado por Trump, consolidara un cambio político en Brasil favorable a Washington. Durante el año, Lula mantuvo una posición de defensa de la soberanía brasileña frente a las presiones comerciales y políticas estadounidenses, aunque evitó convertir cada diferencia en una confrontación directa.

“Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”, afirmó Lula ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre.