Índice Global de Innovación 2026: Bolivia ocupa el puesto 114 del mundo y el 17 de América Latina


Por Fernando Romero, economista

 

 



1.  Resumen del estudio Índice Global de Innovación 2026

 

a)  Panorama mundial 2026

El mundo continúa avanzando en inteligencia artificial (IA), digitalización, biotecnología, automatización y otras tecnologías estratégicas. En 2025, la inversión mundial en investigación y desarrollo (I+D) aumentó un 4,7% en términos reales durante 2024, mientras que las publicaciones científicas superaron los 2,4 millones de artículos.

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La inversión corporativa en I+D alcanzó aproximadamente $us. 1,5 billones, y el valor de las operaciones de capital de riesgo creció un 27,9%, hasta $us.

510.000 millones en 2025. Sin embargo, el número de operaciones de capital de riesgo cayó un 1,4%, reflejando una financiación más selectiva y concentrada.

Suiza, Suecia y Estados Unidos ocupan los tres primeros puestos, seguidos por Corea del Sur y Singapur. China destaca como la economía de ingresos medios mejor posicionada, en el décimo lugar mundial.

El estudio también muestra avances en robótica, vehículos eléctricos, computación y adopción tecnológica, aunque persisten desigualdades de acceso. La innovación científica adquiere especial relevancia porque puede generar nuevas empresas, empleos cualificados, exportaciones y mayor productividad.

La conclusión central es que no basta con invertir en ciencia y tecnología: los países deben convertir el conocimiento en empresas competitivas, productos comercializables y mejores condiciones de vida.

b)  América Latina y el Caribe bajo este informe

América Latina y el Caribe mantiene una posición rezagada frente a las principales economías innovadoras del mundo, aunque posee capacidades científicas, industriales y empresariales importantes.

Chile ocupa el primer puesto regional, en la posición 51 mundial, seguido por Brasil, en el puesto 53. México ocupa el puesto 65, Uruguay el 66 y Costa Rica el 70.

Brasil es el único país latinoamericano que supera las expectativas de innovación correspondientes a su nivel de desarrollo, según el estudio. Además, es la única economía de la región que destina más del 1% de su PIB a investigación y desarrollo.

México destaca por su capacidad manufacturera y exportadora, mientras que Uruguay y Costa Rica aprovechan sus servicios, instituciones y conectividad digital.

No obstante, la inversión científica, el financiamiento empresarial y las capacidades tecnológicas siguen concentrados en pocos países. La región registra dificultades para conectar universidades, centros de investigación, empresas, capital de riesgo y mercados internacionales. Esta desconexión limita la comercialización de descubrimientos, el crecimiento de empresas tecnológicas y la generación de productos de mayor valor agregado.

El desafío regional es pasar de economías que utilizan tecnología importada a economías capaces de desarrollar, adaptar, comercializar y exportar innovación propia.

c)  Retos y oportunidades de América Latina y el Caribe

El primer reto es incrementar la inversión sostenida en I+D, especialmente la participación del sector privado.

El segundo es mejorar la educación científica, tecnológica, matemática y digital, vinculándola con las necesidades productivas.

El tercero es facilitar el acceso de las pequeñas y medianas empresas a crédito, capital de riesgo y mercados internacionales.

Existe una oportunidad importante en la IA, la tecnología agrícola, la biotecnología, las energías limpias y los servicios digitales. La región también puede aprovechar sus recursos naturales para desarrollar industrias de mayor valor agregado, en lugar de limitarse a exportar materias primas.

La cooperación entre universidades, empresas y gobiernos permitiría compartir conocimientos, infraestructura y costos de investigación. La protección de la propiedad intelectual y las reglas estables pueden favorecer la inversión y la creación de nuevas empresas.

El objetivo debe ser construir ecosistemas de innovación que generen productividad, empleos cualificados, diversificación exportadora y crecimiento sostenible.

 

2.  Ranking de los países con mayor innovación en 2026

 

Los 10 países líderes del mundo

Según el ranking oficial de la OMPI, las diez economías mejor posicionadas son las siguientes. Los puntajes se expresan en una escala de 0 a 100.

  1. Suiza: 66,7
  2. Suecia: 63,2
  3. Estados Unidos: 62,3
  4. Corea del Sur: 61,4
  5. Singapur: 61,0
  6. Reino Unido: 59,6
  7. Países Bajos: 58,4
  8. Finlandia: 57,9
  9. Dinamarca: 57,7
  10. China: 57,0

 

Suiza mantiene el liderazgo por decimosexto año consecutivo. Estos países combinan instituciones sólidas, educación avanzada, investigación, infraestructura tecnológica, empresas competitivas y mecanismos eficaces para transformar conocimiento en negocios.

Los 10 países mejor posicionados de América Latina y el Caribe

 

El orden regional y los puntajes del GII 2026 son los siguientes:

  1. Chile: 33,8 puntos; puesto 51
  2. Brasil: 33,5 puntos; puesto 53
  3. México: 30,6 puntos; puesto 65
  4. Uruguay: 30,5 puntos; puesto 66
  5. Costa Rica: 29,8 puntos; puesto 70
  6. Argentina: 28,8 puntos; puesto 75
  7. Colombia: 28,6 puntos; puesto 78
  8. Perú: 27,9 puntos; puesto 80
  9. Jamaica: 24,9 puntos; puesto 87
  10. Panamá: 24,4 puntos; puesto 89

Chile lidera la región, pero obtiene apenas 33,8 puntos frente a los 66,7 de Suiza. Esta brecha refleja diferencias importantes en capacidades científicas, financiamiento, desarrollo tecnológico y generación de resultados comerciales. El desafío latinoamericano no es solamente producir conocimiento, sino convertirlo en productividad, exportaciones y empresas capaces de crecer internacionalmente.

3.  Bolivia: posición actual y un enfoque sobre su evolución

 

1)  Evolución del puntaje y del puesto

Bolivia obtuvo 19,6 puntos y el puesto 111 de 139 economías en el GII 2025. En la edición 2026 alcanzó 19,7 puntos, pero descendió al puesto 114. Es decir, su puntaje aumentó ligeramente en 0,1 puntos, mientras perdió tres posiciones relativas.

Esto es importante: descender en el ranking no significa necesariamente que el puntaje haya disminuido; también depende del desempeño de los demás países y de cambios en los datos o la metodología.

En 2026, Bolivia ocupa el puesto 114 mundial, el 17 de América Latina y el Caribe y el noveno de América del Sur, considerando los países sudamericanos incluidos en el ranking. Está por detrás de Chile, Brasil, Uruguay, Argentina, Colombia, Perú, Ecuador y Paraguay, y por delante de Venezuela. Su calificación de 19,7 puntos evidencia una capacidad innovadora limitada en comparación con los países líderes, aunque no implica ausencia de emprendimientos o innovación local.

2)  Causas, consecuencias y perspectivas para 2027

El perfil boliviano muestra debilidades estructurales en instituciones, infraestructura, investigación y desarrollo, vínculos entre universidades y empresas, financiamiento de nuevas empresas y difusión tecnológica. El contexto descrito—recesión prolongada, inflación, dificultades cambiarias y ajustes económicos— podría agravar esas limitaciones si reduce la inversión empresarial, el empleo cualificado y los recursos disponibles para investigación.

Para el 2027, es muy difícil pronosticar cuales serán las perspectivas para Bolivia. Pero, si continúan la incertidumbre, las restricciones financieras y la baja inversión en I+D, existe el riesgo de estancamiento o deterioro relativo; si se estabiliza la economía y se adoptan políticas productivas sostenibles, Bolivia podría empezar a recuperar terreno.

4.  Análisis específico del caso de Bolivia

 

Este estudio estudia el perfil nacional de Bolivia y muestra un desempeño desequilibrado. Su resultado global es 19,7 puntos y el puesto 114, con un puesto 120 en insumos de innovación y 105 en resultados. El indicador institucional es especialmente débil: 16,8 puntos, puesto 135. En infraestructura, Bolivia obtiene 22,2 puntos y ocupa el puesto 132; en sofisticación empresarial, alcanza 17,3 puntos y el puesto 133. En cambio, la sofisticación del mercado llega a 41,7 puntos y al puesto 49, impulsada principalmente por el pilar de crédito, donde figura en el puesto 10. Esto muestra que algunas condiciones de acceso al crédito y microfinanzas son comparativamente favorables, pero no se traducen en un ecosistema innovador sólido.

En capital humano e investigación, Bolivia registra 33,5 puntos, con datos incompletos en algunos sub pilares; destaca el gasto en educación, equivalente al 7,5% del PIB y situado en el puesto 5, mientras que el gasto en I+D representa apenas el 0,1% del PIB y ocupa el puesto 107. Los resultados en conocimiento y tecnología son particularmente bajos: 9,2 puntos, puesto 131; la creación de conocimiento alcanza el puesto 123 y su difusión, el 116. En productos creativos, Bolivia obtiene 17,1 puntos y ocupa el puesto 85; destaca en exportación de bienes creativos, en el puesto 27, y creación de aplicaciones móviles, en el 65.

En conjunto, las cifras revelan que el problema no es la ausencia total de capacidades, sino la dificultad de convertir educación, crédito y creatividad en investigación, tecnología, exportaciones sofisticadas y productividad.

 

5.  ¿Qué se puede concluir sobre la calificación de Bolivia?

La calificación de Bolivia es preocupante porque revela una brecha entre algunas capacidades existentes y los resultados efectivos de innovación. El puesto 114 de 139 economías, junto con el puesto 135 en instituciones y el 131 en resultados de conocimiento y tecnología, evidencia dificultades para transformar educación, financiamiento y creatividad en innovación productiva. El aumento de 19,6 a 19,7 puntos es demasiado pequeño para hablar de una mejora estructural. Además, el índice no mide exclusivamente la coyuntura económica de un año: refleja capacidades acumuladas y datos de distintos períodos. Por ello, la recuperación requiere estabilidad institucional, mayor inversión en investigación, empresas más productivas y políticas sostenidas.

Riesgos a corto plazo

Los principales riesgos son la contracción de la inversión privada, la pérdida de empleos cualificados, la reducción de recursos para investigación y la dificultad para acceder a financiamiento y tecnología importada. La incertidumbre cambiaria puede encarecer equipos, licencias y servicios tecnológicos extranjeros. Asimismo, si las reformas fiscales y económicas necesarias para estabilizar el país se ejecutan sin proteger inversiones productivas prioritarias, la recuperación de la innovación podría retrasarse. La conflictividad social y la inestabilidad regulatoria también pueden desincentivar proyectos empresariales de largo plazo.

El riesgo central es entrar en un círculo de baja inversión, baja productividad y escasa diversificación económica. Sin embargo, estos efectos no son inevitables: dependerán del diseño, la secuencia y los resultados de las políticas públicas.

 

6.   Tres medidas prioritarias para revertir la situación de Bolivia

 

Medida 1: Estabilización económica y reglas claras para invertir

El Gobierno debe consolidar un entorno macroeconómico previsible, reducir la incertidumbre regulatoria y garantizar reglas transparentes para la inversión privada y extranjera. La estabilidad fiscal y cambiaria debe acompañarse de procedimientos más simples para crear empresas, importar equipos productivos y registrar propiedad intelectual.

Es fundamental priorizar la seguridad jurídica y la competencia, sin crear privilegios discrecionales. Estas medidas reducirían los riesgos que enfrentan los empresarios y facilitarían proyectos de innovación con horizontes de varios años. La estabilidad económica es una condición habilitante, aunque por sí sola no garantiza innovación.

Medida 2: Incrementar la inversión en I+D con resultados verificables

Bolivia debe elevar progresivamente su inversión en investigación y desarrollo (I+D) desde el actual 0,1% del PIB registrado es este estudio, mediante una combinación de recursos públicos, inversión empresarial y cooperación internacional. No basta con aumentar presupuestos: los fondos deben asignarse mediante convocatorias competitivas, evaluación técnica y metas verificables.

Se deben priorizar áreas con potencial productivo nacional, como tecnología agrícola, procesamiento de minerales, energías limpias, digitalización y servicios tecnológicos. Las universidades y los centros de investigación necesitan mecanismos eficaces para transferir conocimientos a las empresas. Los resultados deben medirse en patentes útiles, nuevas tecnologías, productividad, empleos cualificados y ventas de productos innovadores.

Medida 3: Crear un programa de innovación empresarial y financiamiento tecnológico

El Gobierno debe impulsar un programa competitivo para financiar pequeñas y medianas empresas, emprendimientos tecnológicos y proyectos de colaboración entre universidades e industrias. Puede combinar garantías parciales de crédito, fondos de coinversión privada, asistencia técnica y beneficios tributarios temporales vinculados a gastos verificables de I+D.

El apoyo debe priorizar proyectos viables, con potencial comercial y capacidad de generar empleo y exportaciones, evitando subsidios permanentes a empresas improductivas. También es necesario facilitar la digitalización de las microempresas y mejorar su acceso a mercados externos. El programa debe tener indicadores públicos de costo, supervivencia empresarial, inversión movilizada y resultados comerciales.