Almitas sin justicia


Cada 27 de octubre llegan las almitas de los animalitos. Para ese día prepararé una mesa. Allí recibiré a MichiZen, mi gatito adoptado. Son bienvenidos Valentín, el cachorro de puma, o el oso jucumari apaleado en Chuquisaca y millones de mariposas, grillos, parabas, tucanes y hormigas que fallecieron en los incendios.

Según la tradición popular del Día de Muertos en México, y que está adquiriendo muchos adeptos en Bolivia, las almas llegan en los siguientes días: 27 de octubre: Las ánimas de las mascotas que fallecieron. 28 de octubre: Las personas que tuvieron una muerte trágica, violenta o en accidentes. 29 de octubre: Las personas que fallecieron ahogadas. 30 de octubre: Las almas olvidadas, solas, desamparadas o que no tienen familiares que recen por ellas. 31 de octubre: Los bebés que nunca nacieron o los niños que murieron sin ser bautizados (en el limbo). 1 de noviembre (Día de Todos los Santos): Los niños que sí fueron bautizados (los «angelitos») y las personas que llevaron una vida ejemplar. 2 de noviembre (Día de Muertos): Llegan todas las almas en general, especialmente los adultos.

Al mismo tiempo, el 31 de octubre es la fiesta de Halloween, que viene de la contracción de la expresión en inglés escocés «All Hallows’ Eve (Víspera de Todos los Santos). La festividad proviene de Samhain: Una antigua festividad pagana de origen celta que celebraba el fin de la cosecha y el año nuevo celta, cuando se creía que el límite entre el mundo de los vivos y el de los muertos se desvanecía.



Entonces, partes importantes de la población, se preparan para recibir a los que partieron antes.

Muchos animalitos de selvas y montañas no partieron porque se cumplió su ciclo vital, sino porque fueron víctimas de la codicia.

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O del desdén por la vida ajena, tal como ha sucedido con el oso jucumari.

El juicio oral por el biocidio de un oso jucumari (oso andino) en Chuquisaca continúa sin sentencia definitiva debido a las repetidas suspensiones de las audiencias.

Los hechos ocurrieron el 29 de julio de 2023 en la comunidad Rumi Cancha, cerca del Área Natural de Manejo Integrado (ANMI) El Palmar (municipio de Presto), donde un ejemplar adulto fue perseguido, atacado por perros, ahorcado y desmembrado.

Tres comunarios (identificados como Santos Yucra, Francisco León y Dorteo Flores) enfrentan cargos por el delito de biocidio según la Ley 700. Varias organizaciones piden la pena máxima de cinco años de prisión. La audiencia del juicio oral prevista para el 10 de octubre de 2026 fue suspendida debido a la inasistencia de uno de los acusados.

El juez Offman Padilla Blacutt declaró en rebeldía al procesado ausente y ordenó su aprehensión y arraigo. La audiencia fue reprogramada para el 21 de noviembre de 2026 a las 09:00.

Es así que colectivos de defensa animal y organizaciones como Ríos de Pie y Senda Verde mantienen vigilias y protestas en Sucre exigiendo que el crimen no quede impune.

Este es sólo uno de los miles de caso de animalitos sin justicia.

Quizá este 27 de octubre, cuando preparemos la mesa para nuestros animalitos, también debamos preguntarnos qué hicimos por los que todavía respiran, caminan, vuelan o se arrastran. Porque de poco sirve compartir indignación por el oso jucumari, llenar las redes de corazones rotos y exigir justicia con mayúsculas, si en casa maltratamos al perro, abandonamos al gato o enseñamos a las wawas que hay vidas que valen menos que otras.

La defensa de los animales no se mide por los “me gusta”, sino por lo que hacemos cuando nadie nos mira. Empieza por casa, por el respeto, por la adopción responsable y por no ser cómplices del silencio. Tal vez no podamos salvar a todas las almitas que partieron, pero sí evitar que otras tengan que llegar a una mesa de difuntos antes de tiempo. Y quién sabe, quizá entonces, entre tanta flor, tanta vela y tanto alimento, nuestros muertos encuentren una razón para sonreír: que los vivos, por fin, aprendimos a estar vivos con los demás.

 

Monica Briançon Messinger es periodista