Fuente: Infobae
Un grupo de excancilleres de América Latina y el Caribe publicó en las últimas horas una carta abierta en la que exigieron a sus gobiernos a construir una posición conjunta para que el próximo secretario general de las Naciones Unidas (ONU) provenga de la región. El reclamo llega cuando ningún candidato logra superar los vetos en el Consejo de Seguridad, se conoció la nominación de una aspirante de Emiratos Árabes Unidos, Lana Nusseibeh, y el mandato de António Guterres expira el 31 de diciembre.
El documento reúne a exministros de Relaciones Exteriores de al menos 11 países, entre ellos a los argentinos Susana Malcorra, que ocupó el cargo durante el gobierno de Mauricio Macri; y Rafael Bielsa y Jorge Taiana, que lo hicieron en las administraciones de Néstor Kirchner y Cristina Kirchner.
Entre otros puntos, los exministros recordaron que por una práctica no escrita pero sostenida del organismo le corresponde a América Latina y el Caribe asumir el próximo liderazgo de la Secretaría General. “El último —y único— secretario general latinoamericano fue el peruano Javier Pérez de Cuéllar”, señalan en el texto, en referencia al diplomático que encabezó la ONU entre 1982 y 1991.
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De manera puntual, sostienen que la región reúne “las condiciones para aportar una perspectiva particularmente valiosa frente a los enormes desafíos y tensiones que enfrenta el mundo”. Entre los activos que enumera figuran una larga tradición de resolución pacífica de controversias, el compromiso con la desnuclearización expresado en el Tratado de Tlatelolco y la participación fundamental de los países latinoamericanos en la elaboración de la Carta de las Naciones Unidas.

“Reconocemos que nuestra historia también ha estado marcada por períodos de autoritarismo, profundas desigualdades y desafíos aún pendientes”, señalaron. Sin embargo, los excancilleres sostienen que “la democracia, los derechos humanos, la paz y el desarrollo sostenible continúan siendo aspiraciones fundamentales de nuestros pueblos”.
En un pasaje dirigido al contexto global, la carta planteó que ante “la proliferación de conflictos armados, el agravamiento de la crisis climática, las profundas transformaciones tecnológicas y el cuestionamiento de principios esenciales del orden internacional”, la ONU necesita “un liderazgo capaz de promover el diálogo, reconstruir la confianza y fortalecer la cooperación multilateral”.
La candidatura emiratí encendió las alarmas
El pasado 21 de octubre, Emiratos Árabes Unidos oficializó a nominación de Nusseibeh, su ministra de Estado para Asuntos Exteriores, como aspirante a suceder a Guterres. Así, la carrera por la sucesión se amplía más allá de la región, si se tiene en cuenta al ugandés Olara Otunnu, que ya competía desde una candidatura africana.
Hasta ese momento, la carrera se concentraba en tres nombres con mayores posibilidades: la costarricense Rebeca Grynspan, quien ha liderado la mayoría de las encuestas informales del Consejo de Seguridad; la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett; y el argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). También participan las ecuatorianas Ivonne A-Baki y María Fernanda Espinosa.
Grossi fue el primer candidato formalmente nominado en la contienda: Argentina presentó su postulación ante la Asamblea General y el Consejo de Seguridad el 26 de noviembre de 2025. Al frente del OIEA desde 2019, el diplomático argentino ha acumulado un perfil de alta visibilidad internacional por su rol en las negociaciones sobre los programas nucleares de Irán y en la supervisión de la central de Zaporiyia durante el conflicto en Ucrania. Su candidatura apuesta a que esa experiencia en escenarios de crisis y su manejo del diálogo entre potencias rivales lo posicionen como una opción de consenso en un Consejo de Seguridad profundamente dividido.
Ningún candidato logra esquivar los vetos
La sexta votación informal, que tuvo lugar el 16 de octubre, confirmó las rispideces para avanzar en una sucesión ordenada. Grynspan obtuvo nueve votos favorables, cinco en contra y uno sin opinión, pero dos de los rechazos provinieron de miembros permanentes del Consejo, con capacidad de veto. Grossi y Rodrigues-Birkett recibieron resultados similares, con dos votos negativos de las potencias con poder de bloqueo.
Para obtener la recomendación del Consejo de Seguridad, un aspirante necesita al menos nueve votos positivos de los 15 integrantes y ningún “desaliento” de los cinco miembros permanentes: Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido y Francia. Según informes diplomáticos, Washington se ha mostrado reticente con todos los postulantes actuales.
“Urgencia y velocidad de acción”
La carta de los excancilleres no respalda a ningún candidato en particular, pero insta a los gobiernos a “superar las diferencias y los intereses particulares para construir una posición regional”. Los firmantes advierten que ello “requiere consultas, coordinación diplomática y la disposición a construir consensos en torno a aquellas candidaturas que puedan reunir los apoyos necesarios”.
El mensaje va dirigido también a los países latinoamericanos y caribeños que ocupan asientos no permanentes en el Consejo de Seguridad, cuya “responsabilidad en esta etapa es fundamental”, y a los cinco miembros permanentes, a quienes apelan a actuar “con objetividad y sentido de responsabilidad colectiva, desprovistos de intereses particulares”.
“Esta oportunidad exige liderazgo, responsabilidad y acción diplomática concertada. No debemos dejarla pasar”, concluye la carta, a poco más de dos meses de que Guterres finalice su mandato el 31 de diciembre.
La carta llevó también la firma de los chilenos Mariano Fernández, José Miguel Insulza, Heraldo Muñoz, Antonia Urrejola, Juan Gabriel Valdés y Alberto van Klaveren; los colombianos Carolina Barco, María Ángela Holguín y María Emma Mejía; el mexicano Jorge Castañeda; el peruano Diego García-Sayán; y exministros de Panamá, Nicaragua, Ecuador, Paraguay, Costa Rica y Guatemala.
