Lo urgente: la seguridad; lo crucial: dejar la dependencia del gas y diversificar exportaciones; lo esperable: desideologizar el trato.

Fotografía de archivo de los presidentges Rodrigo Paz y Lula da Silva.
Fuente: Brújula Digital
Lo ideológico, en una relación bilateral tan desigual económica y comercialmente como la de Bolivia y Brasil, pasa a segundo plano. Al menos eso es lo esperable. Priman lo pragmático y los temas urgentes, como la seguridad
La reciente reelección en el vecino país del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, lleva a algunas preguntas obvias y necesarias: ¿qué se puede esperar en la relación bilateral a corto y mediano plazo, más allá de las diferencias políticas?, ¿cuáles deben ser las prioridades del gobierno del presidente Rodrigo Paz hacia el país vecino? y ¿qué hubiera pasado si ganaba el candidato Flávio Bolsonaro, de la derecha radical?
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Tres analistas ayudan en la reflexión y prospección política y económica, y seis asambleístas opinan sobre todo respecto a lo urgente en el panorama de los dos Estados. El criterio general de los legisladores es que el enfoque debe ser reforzar y efectivizar la seguridad en la frontera, ante la ola de violencia que vive el oriente boliviano desde hace algunos meses.
Roger Cortez y Fernando Romero responden a algunas de las preguntas claves sobre las relaciones con Brasilia. Romero –más adelante– ayuda a trazar un análisis de lo económico comercial. Pero antes, un flash con un análisis minimalista, pero no por ello menos certero del economista Rolando Morales:
– “A cualquier país le va mejor si tiene países vecinos donde su gobierno sea honrado, lo que asegura Lula y no Bolsonaro, quien tiene varias acusaciones judiciales pendientes”.
– “Nuestras relaciones comerciales con Brasil siempre se han inscrito en lo que se llamaría correctas o justas”.
– “Teniendo una economía 25 veces más grande que Bolivia, Brasil es un mercado de máximo interés para la producción boliviana”.
Lo político, ideológico, diplomático
– ¿Cómo será la relación con el Brasil de Lula?
– Cortez: “Bolivia no tiene con este gobierno una posición estrictamente propia. Si fuera así, se regiría por el pragmatismo que caracteriza a Rodrigo Paz, pero justamente por ser parte del bloque dirigido por el gobierno de EEUU, Bolivia llevará adelante la relación con Brasil de acuerdo a directivas que reciba del gobierno estadounidense. Si recibe instructivas hostiles hacia Brasil en los planos comercial, económico, diplomático, el que fuere, no cabe duda que al igual que en otros temas se subordinará”.
– Romero: “Brasil necesita energía, mercados y estabilidad fronteriza; Bolivia necesita inversiones, compradores y divisas. La relación bilateral ya ha demostrado que los intereses económicos pueden prevalecer sobre las diferencias políticas. La estrategia más conveniente para Paz es mantener una diplomacia pragmática: cooperación en seguridad cuando existan objetivos comunes, respeto a las diferencias políticas y prioridad a los negocios, la energía y el comercio.
– ¿Podrá afectar la no afinidad ideológica?
– Cortez: “Sin interferencia ideológica alguna, el cambio más importante que podía darse ya ha ocurrido: que Bolivia deje de exportar gas a Brasil, lo que constituía la principal fuente de ingresos por exportaciones”.
– Romero: “La diferencia ideológica podría generar desacuerdos diplomáticos, pero no implica necesariamente un deterioro comercial. El fin de la afinidad (que se daba con el MAS) puede reducir la confianza política, pero no elimina los tratados, contratos ni intereses económicos compartidos. Paz deberá construir una relación institucional basada en resultados, seguridad jurídica y beneficios mutuos”.
– ¿Qué pasaba si ganaba Bolsonaro?
– Cortez: “Esa relación se puede imaginar en el marco de las tendencias de escaso respeto que tuvo ya el padre, el expresidente Jair Bolsonaro; fundamentalmente su negacionismo del cambio climático. Bolsonaro actuaría como una correa de transmisión para abrir más los ya muy debilitados controles que tenemos en el país, favorecería las tendencias extractivistas y atentatorias contra el medioambiente”.
– Romero: “Probablemente habría facilitado la afinidad política con Rodrigo Paz y con los gobiernos conservadores vinculados a Estados Unidos y al escudo de las Américas. Esto podría haber favorecido una coordinación más estrecha en seguridad, lucha contra el narcotráfico y cooperación diplomática. También cabía esperar una mayor orientación hacia políticas favorables al sector privado, aunque eso no garantiza automáticamente más inversión brasileña en Bolivia”.
Diversificación económica
Romero da un sucinto y esquemático resumen de la trascendencia para Bolivia del mercado brasileño: no todo puede ser gas.
– “Brasil es un mercado estratégico por su tamaño, proximidad geográfica y capacidad industrial, aunque la relación comercial continúa concentrada en el gas natural. En 2025, el intercambio bilateral alcanzó aproximadamente $us. 2.600 millones, con exportaciones e importaciones cercanas a $us. 1.300 millones por lado. Sin embargo, los datos de comercio internacional muestran que Bolivia exportó a Brasil alrededor de $us. 1.014 millones en gas natural, lo que evidencia la dependencia de este producto”.
– “El potencial es grande, por la magnitud del mercado a nivel general. Lo prioritario debería ser la diversificación de productos a exportar: fertilizantes, minerales, productos agroindustriales, quinua, chía, azúcar, sésamo, textiles y alimentos procesados”.
– “El objetivo debe ser exportar más productos (diversificados y con valor agregado) y generar divisas, dependiendo cada vez menos de la exportación de gas natural que está en declinación”.
Posturas desde la ALP
Seis asambleítas de tres frentes políticos respondieron a la consulta de Brújula Digital sobre qué puede esperar el gobierno Bolivia en general de las relaciones a corto y mediano plazo con Brasil, en el contexto de la reelección de Lula.
Hay dos coincidencias; una unánime: que la prioridad en la relación con el vecino del norte es la seguridad; y muchos de los consultados también que se debe trabajar de manera conjunta, más allá de lo ideológico.
– Diputada Patricia Arancibia (Libre)
“Creo que las relaciones se van a mantener dentro del mismo marco. Ya existen acuerdos y programas que se han firmado; uno de ellos es el Plan Frontera Segura para que ambos países puedan realizar tareas conjuntas de lucha contra la narcodelincuencia, el narcoterrorismo. Queremos solicitar al ministro de gobierno que estos acuerdos de una vez se ejecuten”.
– Diputada Claudia Bilbao (PDC)
“Se debe trabajar en conjunto porque una de las fronteras más grandes que tenemos es con Brasil y sabemos que tenemos problemas en el tema de narcotráfico y otros delitos. Espero que también se pueda trabajar de buena manera en el tema hidrocarburífero. Sabemos que la empresa que tienen (Petrobras) es una empresa público privada que ha funcionado muy bien (…). Eso nos puede llevar a buenos acuerdos”.
– Diputado Álvaro Casazola (Unidad)
“Lo importante es que las relaciones se puedan fortalecer. Más allá de la ideología política, el gobierno nacional necesita implementar políticas económicas que apoyen a la salida de esta crisis. Eso significa apoyar a los exportadores, a los emprendedores que quieran abrir mercados en el hermano país de Brasil”.
– Senadora Ana María Crispín (PDC)
“Hoy ya se están dando cuenta muchos de cómo gobierna la derecha, por eso, definitivamente que haya ganado Lula da Silva ayuda bastante a que se pueda pensar y equilibrar ese panorama en Latinoamérica. El presidente Paz siempre ha manifestado no ser ni de izquierda ni de derecha, y de esa manera ha conquistado muchos votos; pero ahora se puede ver que está aliado con la extrema derecha”.
– Senadora Elena Pachacute (Libre)
“Al ser un país que no tiene salida marítima, necesitamos llevarnos bien con todos los países, más allá de las estructuras ideológicas, pero siempre sobreponiendo el interés como Estado boliviano. Por ejemplo, con Mercosur y otros acuerdos bilaterales, que se pueden dar con Brasil y mediante Brasil. Por otro lado, recordemos que Santa Cruz está viviendo una ola de inseguridad, de sicariato y narcotráfico, por eso creo que es necesario llevarnos bien con el Estado brasileño”.
– Diputada Catherina Pinto (PDC)
“Siempre hay que saludar la democracia y respetarla. Se espera una mayor coordinación en las fronteras para fortalecer la seguridad del Estado; hemos tenido muy malos incidentes tanto con el PCC como con el Comando Vermelho. Queda seguir trabajando en enlaces de hermandad con todos los países que nos colindan”.
BD/MZS
