El viernes, miles de estudiantes y trabajadores salieron a las calles en toda Italia para exigir más fondos para la educación y medidas de alivio ante el aumento vertiginoso del costo de vida, en medio de una fuerte presencia policial para evitar posibles enfrentamientos.

Por el corresponsal de RFI en Roma
En Italia es un viernes de huelga y manifestaciones el gobierno en más de 50 ciudades, entre ellas Roma y Milán.
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La protesta de este viernes en toda Italia se produce tras semanas de manifestaciones, encabezadas por estudiantes que han montado campamentos de tiendas de campaña y ocupado escuelas para hacer oír sus demandas, impulsadas por movimientos similares en los países vecinos, Francia y España.
Las movilizaciones están convocadas por el sindicato USB, más chico y de peso inferior a los tres importantes del país. Pero participan también estudiantes y asociaciones contra la “economía de guerra”, como la llaman, es decir el aumento del costo de la vida y la política en general de la primera ministra Giorgia Meloni.
“Bajen las armas y suban los salarios”, repiten los estudiantes que amenazan de bloquear todo. Ya hubo escaramuzas con la policía y carteles con la cara de Meloni quemados.
Es un paro político más que general. El sector de transporte público, por ejemplo, sigue funcionando, aunque con dificultades y atrasos.
La policía antidisturbios acordonó las calles, pero hasta el mediodía no se habían reportado enfrentamientos importantes.
El verdadero temor del Gobierno es la violencia que Italia conoció la semana pasada con protestas que nacían pacíficas y por culpa de una minoría de extremistas y delincuentes terminaban destrozando actividades comerciales y apedreando a la policía.
“Manifestar es un derecho, destruir ciudades no”, dijo la primera ministra. Aislar enseguida a los violentos es la estrategia policial perseguida para que no se repita lo que ya pasó.
