La sequía deja más de 2.000 reses muertas y amenaza a otras 35.000 en Cochabamba


Mientras la situación climática liquida animales en el cono sur, la propuesta de la tuna forrajera reaparece para salvar la producción ganadera.

Ante la declaratoria de desastre en los municipios afectados, expertos promueven la tuna forrajera como opción vital ante el desabastecimiento hídrico. Foto: Red Uno.

 

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Fuente: Red Uno

Por Ximena Rodríguez

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El fenómeno del Superniño y la falta de precipitaciones han desencadenado una sequía extrema en el cono sur del departamento de Cochabamba, afectando gravemente a municipios como Mizque, Aiquile, Omereque, Totora y Pasorapa.

En este contexto, René Camacho, representante de la UGR de la Gobernación de Cochabamba, confirmó que están «bastante afectados en lo que es principalmente la producción ganadera y la agrícola», señalando a Pasorapa como la zona de desastre más azotada por la falta de agua.

En el municipio de Pasorapa la situación ha alcanzado niveles alarmantes, contabilizando más de 2.000 cabezas de ganado muertas y manteniendo en alto riesgo a cerca de 35.000 animales.

Al respecto, Róger Honor, presidente del Concejo Municipal de Pasorapa, lamentó la falta de liquidez local al declarar que “lamentablemente nuestros recursos como municipio no alcanzan, se han agotado en su totalidad; entonces nos estamos declarando en zona de desastre por falta de agua”.

Los productores locales se ven forzados a liberar a los animales para que deambulen por las quebradas en busca de escaso alimento o pequeños sorbos de líquido en fuentes extinguidas.

En este sentido, Frida Ávila, concejal municipal de Pasorapa, explicó el drama cotidiano señalando que “lastimosamente este año hemos tenido tan poca lluvia que no nos ha acompañado el forraje por la escasez del agua”, razón por la cual han debido refugiarlos en potreros improvisados.

La caminata de los animales a través de largas distancias y senderos rocosos causa un severo desgaste que termina en desenlaces fatales a orillas de las lagunillas.

La concejal Elizabeth Peña constató esta realidad al indicar que “tenemos una laguna sin agua, producto de eso unas dos vacas se han acercado para tomar, se han enfangado, los dueños las han sacado, una está muerta y la otra está agonizando”.

En los sectores más alejados e inaccesibles de la región, la movilización de insumos es sumamente compleja al realizarse únicamente por vías de herradura a pie.

El concejal Nelson Cabello describió este escenario al precisar que “las lagunas están totalmente secas, el ganado está totalmente flaco, no tiene para tomar agua, tiene que recorrer kilómetros y donde peor se deshidrata llega a tomar agua a veces por mucha cantidad y muere instantáneamente”.

Ante la severa crisis, los pobladores y autoridades locales demandan la llegada de camiones cisterna para abastecer los depósitos de consumo humano y salvar los atajados restantes.

Un comunario de Pasorapa manifestó que “dijeron que iban a contratar cinco cisternas, dos de ellas hay la posibilidad de que nos den acá a Pasorapa y también se está viendo el tema de lo que es combustible, en este caso sería diésel y forraje para el ganado”.

Las previsiones climáticas emitidas por los especialistas no avizoran un alivio inmediato para los valles afectados durante los próximos meses.

Erick Sosa, pronosticador del Senamhi, advirtió que «todos los valles del departamento tienen este estrés hídrico», panorama que se mantendrá crítico considerando que las precipitaciones continuarán disminuyendo sensiblemente.

Frente a la escasez generalizada de insumos tradicionales, la tuna forrajera se consolida como una de las opciones más eficientes para garantizar la supervivencia del ganado.

Cecilia Caero investigadora de la Universidad Mayor de San Simón destacan que este vegetal adaptado a zonas áridas representa la solución más viable para enfrentar la severa falta de agua en la región.

Rodrigo Rodríguez, coordinador del Proyecto Tacowo de la UMSS, reafirmó la efectividad de la propuesta indicando que “nosotros hemos venido trabajando ya hace 15 años atrás, precisamente partiendo del material genético de Pasorapa”, lo que asegura la adaptabilidad de esta opción ante la crisis hídrica.

La alta concentración de agua en la estructura de la planta permite sostener la hidratación y nutrición del ganado en medio de las condiciones más críticas de sequía.

Frida Ávila, concejal municipal de Pasorapa, respaldó su aplicación práctica al manifestar que “a falta del forraje que comúnmente el ganado consume, hemos tenido que meterlos aquí a este potrero para que se coman la tuna”, consolidándola como la principal alternativa de supervivencia para el sector pecuario.