Gobierno y organismos internacionales en alerta por el fenómeno de El Niño


El cambio climático, sequías e inundaciones empujarán a más gente a la pobreza y agravarán el riesgo alimentario.

Fuente: El Diario



Las sequías, las inundaciones y los cambios bruscos de temperatura son problemas que ya afectan a algunas regiones del país y del mundo, por ello los gobiernos y organismos internacionales se ponen en alerta para ejecutar obras de prevención y evitar una crisis alimentaria.

El investigador y docente de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), Lucio Tito, hace unas semanas, en el Día de la Alimentación, expuso las amenazas y el número de municipios que sentirán el fenómeno de El Niño.

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En principio estima que 100 municipios sentirán los efectos del fenómeno climático. En mayor y en menor medida todos los productos agrícolas serán afectados, señala en su presentación.

El fin de semana, el gobierno de Rodrigo Paz informó sobre la promulgación de un decreto que declara emergencia nacional ante la llegada de El Niño, por lo que anunció la movilización de recursos y acceder a financiamiento externo, que bordea los 2.000 millones de dólares.

CAF

En ese contexto, casi a mediados de año la CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe) anunció la disposición de un inicial de 1.000 millones de dólares para apoyar a los países de la región ante el riesgo de un intenso fenómeno de El Niño (2006–2027), el cual podría alcanzar con una fuerza excepcional.

La entidad internacional indica que los recursos están orientados a la preparación, respuesta y recuperación frente a sequías, inundaciones, incendios forestales y deslizamientos.

Anuncia que está programada la primera Reunión de Ministros de Economía de América Latina y el Caribe en Panamá (27 y 28 de enero de 2027) para tratar la gestión financiera de desastres y la institucionalidad fiscal.

Las estimaciones científicas apuntan a que El Niño 2026-2027 podría alcanzar una intensidad excepcional, un escenario descrito como un posible ‘Súper Niño’ y generar fuertes impactos económicos, sociales, ambientales y fiscales en la región. Sus efectos pueden afectar la provisión de servicios públicos básicos esenciales como agua y energía, generar afectaciones en salud pública, seguridad alimentaria y frenar la actividad y el crecimiento económico por las pérdidas agrícolas, ganaderas y pesqueras, los daños a la infraestructura, la menor productividad, las interrupciones de las cadenas de suministro y logística y el aumento de los precios de los commodities.

Su impacto será heterogéneo entre países y territorios, con sequías, altas temperaturas, inundaciones y mayores precipitaciones, y podría, según estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), ocasionar pérdidas equivalentes al 2% del Producto Interno Bruto (PIB) regional y aumentar la pobreza en 4,8 millones de personas.

El presidente ejecutivo de CAF, Sergio Díaz-Granados, en su momento, informó que El Niño tiene el potencial de ser el más fuerte de los últimos 100 años, lo que amenaza directamente el bienestar y los medios de vida de millones de personas y comunidades que ya enfrentan condiciones difíciles.

Entre las medidas a implementar, la CAF impulsará un Libro Blanco con recomendaciones y buenas prácticas para acompañar a los países a gestionar las especificidades multisectoriales del fenómeno en sus territorios, así como con herramientas concretas para preparación, gestión de riesgos y atención de emergencias ante desastres, diseñará programas de asistencia técnica y ayuda humanitaria y generará plataformas para intercambio de información entre sectores y países, que fortalezcan el diálogo interinstitucional alrededor este desafío.

Banco Mundial

El Banco Mundial advirtió que la intensificación del fenómeno de El Niño (alcanzando su punto máximo a finales de 2026) representa un riesgo económico severo a nivel global y regional, impulsando la inflación y afectando la seguridad alimentaria.

La advertencia ya lo hizo en su presentación de las perspectivas de los precios de los alimentos, en donde el organismo internacional prevé un incremento acumulado del 18% en los valores de los alimentos básicos entre 2026 y 2027 (un alza del 10% este año y un 7% adicional el próximo), impulsado por la pérdida de cosechas.

El informe de Perspectivas de los mercados de productos básicos señala que los precios generales de las materias primas subirán un 23% en 2026, agravados por la convergencia de riesgos climáticos y tensiones geopolíticas (como los conflictos en Oriente Medio).

En un escenario adverso que combine choques climáticos extremos con disrupciones comerciales, los precios globales podrían superar los máximos históricos de 2022, empujando a más poblaciones vulnerables a la pobreza extrema.

Cepal

Mientras la Cepal detalla que el fenómeno de El Niño podría sumar a 4,8 millones de personas a la situación de pobreza hacia 2030.

Las alteraciones en las cosechas y la producción de alimentos presionan al alza, la inflación y disminución de ingresos de los hogares más vulnerables, generando mayor pobreza.

Pero no sólo eso, sino que el déficit de lluvias afectaría la generación hidroeléctrica, mientras que las olas de calor elevan la demanda de energía y presionan los sistemas de transmisión (con focos de alta presión térmica en ciudades como Lima, São Paulo y Ciudad de México).

La agricultura y pesca serán afectadas por las sequías en regiones como el Corredor Seco Centroamericano y las inundaciones o cambios en la temperatura del mar.

Ante esa situación, la Cepal propone diez medidas prioritarias que abarcan mecanismos financieros contingentes, resiliencia productiva y de ecosistemas, cooperación regional e integración energética, diversificación de la matriz eléctrica, gestión hídrica integral, redes de protección social focalizadas, eficiencia energética, sistemas de alerta temprana y planificación territorial basada en ciencia de datos.

Ancestrales

Entretanto, Tito señaló que la complejidad del fenómeno de El Niño 2026-2027 en Bolivia evidencia que la ciencia moderna, por sí sola, no será suficiente para mitigar sus impactos. “Frente a esta crisis climática, el país cuenta con una ventaja invaluable: la inmensa riqueza de los conocimientos ancestrales de las tierras altas y bajas, caracterizados por una gestión milenaria y eficiente del agua”, aseguró.

Sin embargo, ni la voluntad política ni la tecnología de vanguardia bastarán si actúan de forma aislada. Se hace imprescindible establecer un verdadero “diálogo de saberes”, donde la sabiduría indígena se convierta en la guía estratégica de acción.

“El desafío actual no es combatir de forma agresiva los eventos climáticos adversos, sino aprender a subsistir y convivir en armonía con ellos. Tal como lo hacían nuestras culturas hace miles de años, el objetivo debe ser comprender la naturaleza, predecirla y, en lugar de resistirla, adaptarnos para transformar la adversidad en un beneficio colectivo. En esta tarea, el respaldo técnico e institucional de organizaciones con trayectoria como Agruco y Prosuco resulta fundamental para articular ambos mundos”, sugirió.

El investigador señala que Potosí y Oruro enfrentarían sequías, así como la provincia Cordillera de Santa Cruz; mientras los Yungas registrarán lluvias y otras regiones del país, con mayor y menor intensidad.

Fuente: El Diario