Argentina: La economía enciende las internas de Milei, y Cristina enfrenta una rebelión dentro del peronismo


La posible entrada en recesión de la Argentina profundiza las diferencias entre el Presidente y Patricia Bullrich, mientras CFK busca posicionarse para 2027 y Axel Kicillof desafía su liderazgo. La unidad política ya no está garantizada en ninguno de los dos bandos.

Diego Sehinkman



Fuente: https://tn.com.ar

Alrededor del 20 de este mes se dará a conocer el EMAE, que es un indicador de la actividad económica. Es un número que el Gobierno está esperando, aunque diga que no lo espera y lo vaya a relativizar. Puede traer una novedad mala: que técnicamente la economía argentina entre en recesión después de dos trimestres negativos.

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Es verdad que técnicamente no tiene el peso que tendría si esto se prolongara en el tiempo. Pero le habilita a la oposición una etiqueta formal que hoy no tiene, para pegarle a Milei en la espalda el rótulo de recesivo. Tu plan es recesivo.

Acá no importa la oposición, que previsiblemente va a cuestionar el plan económico. El problema es que empiezan a aparecer divergencias y cuestionamientos dentro del Gobierno. No por los sectores que funcionan, sino por los que no. Cuando los juntás y los promediás -incluso traccionando al campo, la minería, el petróleo y lo que vos ya sabés-, te dieron dos trimestres negativos. Y si esto se cumple, le van a poner la etiqueta de “economía argentina en recesión”. Salvo que tengamos un milagro y que en la última medición crezca un 8%. Imposible.

Frente a esta etiqueta que se viene, parte del Gobierno, con muchos aliados políticos y Patricia Bullrich como mascarón de proa, dice: ¿Se pueden hacer algunas variaciones? ¿Se puede modificar un poquito esa rigurosidad por el equilibrio fiscal? Porque, como decía Bilardo, el peor resultado es perder.

Patricia Bullrich, senadora nacional de La Libertad Avanza. (Foto: Senado)
Patricia Bullrich, senadora nacional de La Libertad Avanza. (Foto: Senado)

Todos ellos, no la oposición previsible, sino los que están adentro del Gobierno o son aliados, están diciendo que hay que hacer cambios porque nos podemos estrellar contra una pared llamada balotaje, y ahí Dios te ayude.

El pan de piedra

A ellos se estuvo refiriendo Milei en sus últimas apariciones. Una fue en Neuquén, donde fue a inaugurar una nueva iglesia evangélica y usó una metáfora bíblica. Estaba Jesús en el desierto, cuarenta días sin comer, y se le apareció la tentación: Satanás. Le dijo: ¿Ves esa piedra? ¿Y esa otra? Puedo hacer pan de esas piedras. Hay un solo requisito: tenés que adorarme. Es la tentación del pan de piedra. ¿Qué es?

Esto dijo Milei:

Cuando Satanás tentó a Jesús, hambriento en el desierto, le sugirió que convirtiera las piedras en pan. De aceptar, Jesús habría saciado su hambre, pero al mismo tiempo habría usado su poder por fuera de la voluntad de Dios. El demonio posteriormente le ofreció todos los reinos de la tierra a cambio de que se arrodillara ante él, a lo que Jesús nuevamente se negó. De esta manera, vemos cómo el maligno ofrece siempre gratificación instantánea, poder y lujos, pero esto siempre tiene un precio, que es la pérdida del alma.

Donde dice “maligno”, tachá y poné “populismo”. En esta metáfora, Milei le está diciendo al frente interno que no va a ceder a la tentación demoníaca de hacer un plan platita y emitir, porque después se pierde el alma. Sube la inflación. El pan de piedra es la emisión monetaria… Lo aclaró después el propio Milei.

Con esa y con otras metáforas de mitología griega, Milei le está hablando al frente interno y le está diciendo: yo tengo este plan y no me voy a mover. Es la libertad o la vuelta al populismo y a la decadencia. Sigue jugado, por lo menos narrativamente, cuando empieza a tener cuestionamientos internos.

¿Plan platita o no?

El otro día en Santa Fe, Karina Milei habló por primera vez y pronunció una palabra para nada habitual en los hermanos Milei: dijo pymes. Y juntó -para que se conozcan- a las empresas grandes con proveedores locales. ¿Es porque está empezando a comprender que hay un problema en la actividad industrial, o es una golondrina, y una golondrina no hace verano?

Cuando refuerzan los subsidios a las compañías de colectivos para que no suban los boletos, ¿se están avivando acaso de que tienen que recuperar algo del salario? Cuando dicen que podrían acelerar algunas obras concesionadas para que se incentive la construcción, ¿creerán que puede alcanzarlo con módicas cantidades de incentivos y algunos créditos que quieren agilizar?

Todo este paquete que acabo de nombrar, ¿vale o se considera plan platita? Probablemente Milei diría que no, y técnicamente los economistas te dirían que no. Pero hay una parte del Gobierno que, a regañadientes, está queriendo convencer a Milei de que hay que hacer algo para reactivar lo que no funciona. Entre estas personas, cada vez más, Patricia Bullrich.

La economía condiciona la política

Acá viene el tema de la economía con la política, porque la economía condiciona también los armados políticos. Yo ya estoy casi en condiciones de anticipar que se está empiojando la idea de suspender o eliminar las PASO. Todos los gobernadores que tienen terminales dentro del Congreso, en Diputados y en el Senado, están viendo si le va bien al Gobierno en la economía o no. Se dan vuelta y tienen a sus propias ciudadanías pidiéndoles cuentas: viendo si funciona este plan o no, y diciéndoles que están apoyando un plan económico que los perjudica. Están orejeando.

Además, el Gobierno, a pesar de estos cuestionamientos económicos, quiere acelerar la idea de que tal vez puede ir solo, sin dejarles las listas libres a los gobernadores. Que por ahí puede poblar de violeta los casilleros en las provincias. Todavía no se resigna a decir: ok, gobernadores, hagan el armado ustedes, nosotros no nos vamos a meter con nuestro color violeta ahí.

Como eso todavía no sucede, la suspensión o eliminación de las PASO, más la economía que no termina de caminar, está enturbiando los acuerdos políticos. Macri ya dijo hace pocos días que están recontra frías y que no se avanzó nada en ningún acuerdo político.

Patricia Bullrich y Milei

Y acá llego a la persona de la que quería hablar, Patricia Bullrich. Viene escalando sus diferencias. La Organización Mundial de la Salud indica que hasta una divergencia por semana es saludable. Dos, tres es intoxicación. Y el que se está intoxicando es Milei. Y Karina Milei.

Entonces, para marcarle la cancha, ya están debatiendo una idea: ¿Y si avanza en el Senado la senadora Nadia Márquez, de Neuquén, que la reemplazaría en la jefatura del bloque de La Libertad Avanza? ¿Y si la corremos de ese lugar de liderazgo y tanta visibilidad? Ya Martín Menem le había marcado la cancha la semana pasada cuando en una charla dijo: hay un solo candidato acá, no hay dos candidatos. Martín Menem es Karina Milei.

El presidente Javier Milei junto al ministro de Economía, Luis Caputo, y a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. (Foto: AFP)
El presidente Javier Milei junto al ministro de Economía, Luis Caputo, y a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. (Foto: AFP)

La pregunta es qué pasa con esta relación. ¿Están condenados a estar juntos? Depende de cómo se sientan. Depende de cómo vaya la economía. Patricia Bullrich no se cansa de mandar mensajes dejando entrever que en marzo o abril va a decidir algo. ¿Qué es lo que tiene que decidir? No se sabe. Pero pongan atención en esta relación que se está deteriorando.

Cristina y el título noticioso que nació muerto

Cruzó el río. Cristina Kirchner dio una entrevista al Washington Post. Ahí dijo: “Si se dieran las condiciones judiciales, yo estoy; me puedo presentar en 2027″. Este es el título del Washington Post. El resto de la entrevista no. Pero ese título, en particular, nació muerto.

¿Por qué? Porque esa entrevista se la hicieron antes de que la agencia EFE dialogara con la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Y la Comisión dijo: no tenemos pensado dar ya una opinión sobre esto. Incluso puede tardar años. Le pinchan el globo de la potencial candidatura a Cristina. Además, esto no era vinculante para la Justicia argentina.

Cristina dijo otras cosas sorprendentes. Esta es la más importante, pero insisto, el título nace muerto porque fue antes de que se pronunciara informalmente la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.

También dice Cristina que durante el Gobierno de Alberto, que no es el de ella, según ella, se rompió la cultura del trabajo. Y que, por ejemplo, vemos cosas extrañas: una persona va a trabajar 8 horas, 10 horas, tiene un jefe que lo va cambiando de lugar, vuelve a la casa muerto y tiene un vecino en el departamento de al lado que cobra un plan social. Y eso los enemista y genera un problema horizontal. Un problema horizontal es bronca de vecino a vecino: ese cobra un plan y no labura, y yo me rompo el lomo y no llego.

Cristina Kirchner saludando desde el balcón de su departamento. (Foto: Reuters)
Cristina Kirchner saludando desde el balcón de su departamento. (Foto: Reuters)

O sea, Cristina descubre ahora, en 2026, que se destruyó la cultura del trabajo con los subsidios y los planes y la falta de empleo genuino, por todas las ineficacias de su Gobierno. También Néstor I, Cristina I, Cristina II, Alberto Fernández: dieciséis años. Ella ahora dice que en dieciséis años, apoyando con subsidios, se destruye la cultura del trabajo.

Y después dice otra cosa bastante singular: que es muy difícil gobernar la Argentina donde hay un 50 por ciento de la población que quiere desaparecer al otro 50 por ciento. Incluso va más allá, dice que estudia chino y que le parece interesante la filosofía del yin y el yang, porque el yin y el yang están articulados. No quieren destruirse mutuamente. Está el yin y está el yang. Está el yin, que es el Partido Comunista. El yang te lo debo. Y la 125, acaso, ¿qué fue? Una pala para ahondar la grieta. Y decir: nosotros somos el campo nacional y del otro lado está el campo y la oligarquía.

Es decir, Cristina va soltando frases que tienen poco que ver con lo que ejecutó cuando estaba. No importa. Lo importante es que quiso marcarle la cancha al resto del peronismo con una frase: estoy, soy elegible.

La frase chiquita de Kicillof

Quiero cerrar con esto. Hay alguien que se animó por primera vez a pronunciar una frase chiquitita, pero que luce gigante en su boca. Axel Kicillof, hablando de cuál es el mecanismo, empieza a desafiar justamente el mecanismo con el cual el peronismo tiene que elegir un candidato. Esto, que es natural y obvio, en boca de Kicillof, el hijo político de Cristina, es un montón. Esto dijo:

Yo creo que efectivamente en el peronismo hay diferentes líneas, lo cual es lógico. Estamos discutiendo muchas cosas. Pensamos en lo general, que tenemos que ir para un lugar. ¿Cómo hacerlo? Hay diferencias. Bueno, a mí me parece que lo mejor es que lo decida la gente.

Decir públicamente que no es el dedo de Cristina, sino que lo tiene que elegir la gente, es una novedad política gigante. Frente a una frase pequeña hay que pensar en quién la dice. Cristina considera que Kicillof es su hijo político, que salió de su vientre, que lo amamantó después de los centros de estudiantes, que lo hizo ministro y lo hizo gobernador. Y esto mismo dice La Cámpora. Ergo, es un traidor que ahora no quiere el dedo de Cristina y quiere que la gente, y no Cristina, sea la que lo elija.

Esto les duele especialmente a Cristina y a Máximo, que sí charlan de geopolítica con Massa, que se saca fotos con ella, que le lleva palmeritas y medialunas. Y ambos estuvieron con el consultor de Lula. Pero ella sabe que Massa no es confiable ni tampoco de ella. Como tampoco era de ella Alberto; pero sí, en cambio, Axel. Y ahora no quiere mi dedo.

Moraleja de cierre: no está garantizada la unidad del peronismo todavía. Pero ¿sabés cuál es la novedad? Lo que te conté de Patricia Bullrich y cómo se está descomponiendo la relación con Milei: tampoco está garantizada la unidad del cuadrante de centroderecha y derecha. Incertidumbre.