Por Arq. Urb. Ingrid Wichtendahl
El proyecto en cuestión ha sido aprobado y licitado para su ejecución por las autoridades municipales sin haber considerado las reiteradas objeciones realizadas por el arquitecto Guido Landívar en su calidad de presidente de la Asociación de Propietarios de inmuebles del Centro Urbano de Santa Cruz de la Sierra.
Tampoco han tenido en cuenta que el Proyecto del Centro Histórico, aprobado por el Concejo Municipal en 1989 –del cual fui Contraparte por el Plan Regulador– reglamentó en su apartado sobre Estética Urbana y Protección del Ambiente que: «La valoración del Centro Histórico implica la salvaguarda de su estética y la defensa de su imagen urbana tanto en lo que se refiere a las edificaciones, como a las áreas libres o ambientes no edificados, debiendo actuar la Junta del Centro Histórico en todo lo que concierne a la promoción de la estética urbana y la protección del ambiente en el área del Centro Histórico». Añadiendo que: “La Junta del Centro Histórico… podrá intervenir o condicionar cualquier actuación pública o privada que resulte inconveniente, antiestética o perjudicial para la percepción de un sector o la valoración global del Centro Histórico. Condicionamiento que puede referirse al mantenimiento de las edificaciones, los materiales que se utilizan en obras, los usos, los espacios públicos, las instalaciones y en general cualquier elemento que afecte la imagen de la ciudad».
En este sentido es fundamental que las autoridades municipales que gozan de amplio apoyo y gran confianza del pueblo cruceño sometan la revisión del controvertido “Proyecto Senderos Libertarios» –que comprende dos cuadras del casco viejo– a la Junta del Centro Histórico para que en apego a la ley obtengan una opinión colegiada idónea. La mencionada Junta deberá escuchar y sopesar las prioridades y propuestas de los vecinos del centro y de cualquier ciudadano interesado en el desarrollo y la planificación urbana.
Cabe recordar que la conformación original de la Junta del Centro Histórico fue modificada en el año 2006 quedando compuesta, además de las instancias técnicas municipales, por representantes del Colegio de Arquitectos, Sociedad de Ingenieros y los Directores de la Carrera de Arquitectura de las universidades cruceñas.
En lo personal considero cuestionable el proyecto desde muchos puntos de vista: ¿A qué santo se debe el nombre adoptado? ¿acaso este sugiere que las cuadras ornamentadas dejen de llamarse calles y se denominen senderos libertarios? Pero sobretodo considero que el proyecto no es compatible con el carácter sobrio de nuestro patrimonio histórico arquitectónico y por consiguiente no armoniza con la imagen señorial del Centro Urbano de Santa Cruz de la Sierra y el gran valor simbólico que representa para la ciudad capital. Por otra parte es un contrasentido construir un proyecto de dos cuadras sin haberse realizado el proyecto integral del centro urbano mediante un concurso de anteproyectos abierto a todos los arquitectos cruceños, como le corresponde actuar al Gobierno Municipal con las obras públicas de la ciudad.
Con base a lo observado y buscando el mejor beneficio para la ciudad sugerimos que se modifique el proyecto quitando los elementos estéticos disruptivos que rompen la imagen del entorno, manteniendo las propuestas de soterramiento del cableado, la iluminación eficiente y la mejora de las veredas. Con el ahorro de los ítems eliminados se puede incluir la cuadra de la calle Beni entre Bolívar y Sucre para darle continuidad al tramo ejecutado por el Banco Ganadero en su magnífico y ejemplar aporte al desarrollo urbanístico de la ciudad.
