
Astrónomos de la Universidad de Arizona, en Estados Unidos, utilizaron el Telescopio Hubble para observar una “cola de gato cósmica” tan larga que podría enrollarse alrededor del sistema Sol-Tierra unas 500 veces.
La estructura que vemos en las imágenes se extiende desde el disco de escombros de Beta Pictoris, un sistema planetario que se encuentra a 63 años luz de distancia. Según la publicación Space, los investigadores concluyeron que se habría formado luego de la colisión de dos cuerpos del tamaño de Plutón.
La cola de gato se formó bajo condiciones violentas
A diferencia de nuestro Sistema Solar, el ámbito en el que se encuentra esta estructura es relativamente joven: tiene unos pocos millones de años, frente a los 4.600 millones de nuestro vecindario cósmico. Entre otras características, eso implica que en ese entorno aún ocurren choques entre cuerpos planetarios.
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Reuniendo información de 14 años de observaciones, los astrónomos de la mencionada institución arribaron a una conclusión: la “cola de gato cósmica” se formó bajo condiciones violentas.
“Se cree que es el resultado de una colisión entre cuerpos de gran tamaño, algo parecido a Plutón”, explicó Arin Avsar, líder del equipo e investigador de la Universidad de Arizona. “Curiosamente, hasta ahora esta estructura solo se había observado con el Telescopio Espacial James Webb, que detecta luz infrarroja; permanecía invisible en longitudes de onda más cortas, lo cual ha desconcertado a la comunidad científica durante un tiempo”, agregó.
Avsar señaló que la extensa estructura habría pasado desapercibida en las observaciones con luz visible debido a su composición, porque está formada casi en su totalidad con material orgánico refractario, principalmente carbono, muy oscuros y que absorben la luz visible.

Además, el nuevo estudio reveló que la estructura similar a la cola de un felino es “esponjosa”, ya que está compuesta de granos extremadamente porosos. “Nadie entiende realmente cómo pueden formarse granos de polvo tan pequeños y, a la vez, tan porosos como los que observamos aquí; esa es, en parte, la razón por la que estudiamos esta característica», señaló el especialista.
Al respecto, el miembro del equipo de investigación, Kevin Wagner, notó que “es posible que las velocidades durante las colisiones fueran tan elevadas que los granos de carbono se vaporizaran, convirtiéndose en gas, y que al enfriarse volvieran a condensarse; así es como adquirieron tal porosidad”.
Más allá del examen de la “cola de gato cósmica”, las investigaciones de estas regiones en el cosmos permiten a los astrónomos observar sistemas jóvenes con características que habría tenido el Sistema Solar en su infancia, en las instancias de su formación.
