La exmandataria afirma que “hay heridas que el tiempo ayuda a sanar, pero que nunca podrán borrarse por completo”.
Su liberación fue posible después de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) anuló la sentencia de 10 años de cárcel que pesaba en su contra por el denominado caso Golpe II.
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“Hoy se cumple un año desde aquel día en que recuperé mi libertad. Un año desde que pude volver a abrazar a mi familia, regresar a casa y comenzar a recuperar esos pequeños momentos de la vida que durante casi cinco años me fueron arrebatados”, escribió la exmandataria este viernes en redes sociales.
Aseguró que ha sido un año de reconstrucción y de aprender nuevamente a vivir, recuperar espacios, reencontrarse con sus afectos, retomar sus sueños y acostumbrarse a una libertad que nunca dejó de sentir en su corazón.
“Sin embargo, también ha sido un año de reconocer que hay heridas que no desaparecen con la apertura de una puerta. Hay marcas que permanecen, ausencias que duelen, momentos que no regresan y años que nadie podrá devolverme. Hay heridas que el tiempo ayuda a sanar, pero que nunca podrán borrarse por completo”, agregó.
Reconoció que “no ha sido fácil” y que tampoco pretende decir que “todo está superado” porque “sería faltar a la verdad”.
“Hay días en los que los recuerdos pesan y en los que soy consciente de todo lo que perdí. Pero aquí estoy, de pie, con mi dignidad intacta, rodeada de mi familia, sostenida por mi fe y con la conciencia tranquila. La cárcel me arrebató casi cinco años de mi vida, pero no pudo quitarme mis convicciones, mi voluntad de seguir adelante ni la esperanza de volver a empezar”, expresó.

