El «Petas», asesino de policías, fue victimado en Chonchocoro


La Policía investiga un posible ajuste de cuentas entre los reclusos donde existe una disputa por el control interno de la cárcel.

imagePenal de Chonchocoro



Miércoles,  18  de Noviembre, 2009

La Paz, 18 Nov. (ANF).- Alberto Abaroa Rubín de Celis, alias El Petas, quien eliminó a cuatro policías hace diez años, fue asesinado en el penal de máxima seguridad Chonchocoro. La Policía investiga un posible ajuste de cuentas entre los reclusos donde existe una disputa por el control interno de la cárcel.

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Según el informe de la Policía, el interno fue gravemente herido, sin embargo, hasta el momento no se identificó el arma con el que fue asesinado, cuyo cuerpo fue encontrado a lado de la lavandería del penal, que tiene capacidad para albergar 150 personas desde 1992.

Los policías responsables de la seguridad del penal de Chonchocoro procedió a realizar la inspección y requisa para dar con el responsable de este hecho de sangre. «Las investigaciones revelarán quienes son los sospechosos, autores, cómplices y encubridores», dijo el comandante General de la Policía, Víctor Hugo Escóbar.

«Estamos esperado el informe del médico forense, tengo entendido que fue trasladado a la morgue del hospital de Clínicas, donde se realiza la autopsia para determinar las causas de la muerte», agregó el jefe policial.

Alberto Abaroa Rubín de Celis, era un ladrón de automóviles fichado por la policía. Especialista en Volkswagen. Cuando uno de estos «petas» desaparecía en La Paz, los policías sabían quién era y dónde estaba el autor.

Al principio fue detenido, fichado y prontuariado, para salir luego desde detrás de las rejas más rápido que inmediatamente porque había aceptado compartir las ganancias de lo ilícito con sus captores.

el 21 de enero de 2009, los policías Mario Rojas Peñarrieta y Gregorio Ortiz lo detuvieron en Villa Armonio y lo subieron confiadamente a un automóvil donde insistieron en sus demandas (los días previos habían hecho las exigencias a través del teléfono y personalmente en la casa del homicida). Abaroa Rubín de Celis no estaba esposado y estaba armado.

El Petas era tan conocido para sus captores que ni siquiera se tomaron el trabajo de registrarlo. Lo llevaron a la avenida Brasil, de la cuidad de La Paz, donde las «negociaciones» se pusieron al rojo vivo. Abaroa Rubín de Celis, cansado del chantaje, sacó una pistola y con furia incontenible vació el cargador en los dos policías.

En menos de 48 horas fue capturado. Irrefutable prueba de que la policía sabía siempre quién era el autero de los «petas».

No obstante, en mayo del año 2000, El Petas asesinó a otros dos policías, Gregorio Flores y Raymundo Apaza, al momento de intentar fugarse de la Corte Superior de Justicia de La Paz. Rubín de Celis fue condenado a 30 años de prisión de los que sólo cumplió 10 años.