Jaime Iturri fue propuesto por la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP).
La Paz, 30 nov. (ABI).- Jaime Iturri, el primer boliviano designado como jurado del Premio Cervantes, el más importante de las letras hispanoamericanas, en toda su historia desde su creación en 1975, considera que lo más relevante de esta experiencia es la ratificación de que la literatura es un arma eficaz para descolonizar Latinoamérica, voz compartida por la galardonada de 2013, la mexicana Elena Poniatowska, y el reciente ganador, el español Juan Goytisolo.
«Si hubo algo en común en la elección de Goytisolo, fue el reconocimiento a su lucha para hacer posible el diálogo intercultural de España con América y el mundo árabe, pero con una perspectiva contraria a los cánones tradicionales colonialistas», dijo Iturri en conversación con ABI tras su retorno de España donde formó parte del jurado junto a Poniatowska, la argentina Elizabeth Pettinaroli y otros intelectuales españoles y latinoamericanos.
¿Cómo se hizo posible la presencia de un boliviano en el comité de elección del Premio Cervantes? Iturri fue propuesto por la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) y su nominación fue aceptada por los organizadores del Premio tras un exhaustivo escrutinio donde se valoran muchos aspectos en el campo de la literatura y la comunicación.
Los miembros del jurado son tales una sola vez, según los reglamentos del Premio que establecen, además, que la última persona galardonada es automáticamente designada como parte del mencionado comité el siguiente año.
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El jurado de esta gestión estuvo integrado por José Manuel Caballero Bonald, ganador del Premio 2012; Elena Poniatowska, escritora galardonada en 2013; Soledad Puértolas, designada por la Real Academia Española; Inmaculada Martín, de la Academia Peruana de la Lengua; Fernando Galván, representante de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) y Carmen de Benavides, por la Unión de Universidades de América Latina (UDUAL).
También formaron parte del comité Julio Martínez, nominado por el Instituto Cervantes; Mercedes Monmany, por el ministerio español de Educación, Cultura y Deporte; Fernando Segú, representante de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE); Jaime Iturri, de la FELAP; y Elizabeth Pettinaroli, por la Asociación Internacional de Hispanistas, según el informe oficial del ministerio de Cultura y Deporte de España.
Iturri, quien estudió Ciencias de la Comunicación Social en la Universidad Católica Boliviana y Literatura en la UMSA, es actualmente director de Contenidos de la red televisiva ATB, pero su trayectoria profesional también incluye la docencia universitaria y una extensa labor en las letras con la publicación de una veintena de libros entre los cuales figuran Antología del cuento erótico boliviano, El cine boliviano entre la censura y la denuncia, El fuego y las brasas, Los cuentos de la guerra y Frutita comprate.
Sobre el galardón otorgado a Juan Goytisolo, considerado un defensor de los puentes culturales con Latinoamérica y un contestatario del mito de la España castiza, caballeresca y católica, Iturri comenta que «la elección fue muy reñida y hubo empate en siete oportunidades, pero el español estuvo desde el principio entre los finalistas y no fue una sorpresa su designación».
En el contexto de la descolonización, la novela de Goytisolo: Reivindicación del Conde don Julián (1970), que representa una protesta contra el mito de aquella España castiza, propugnada durante muchos siglos, es un referente de su lucha por demostrar que no existen culturas superiores ni puras, sino pueblos vinculados por lazos culturales con bases incluso lingüísticas.
«Goytisolo es un hombre de izquierda que vivió mucho tiempo en México y está empapado de la realidad latinoamericana, por lo que no es casualidad su interés por cuestionar el colonialismo» expresa Iturri, al hacer referencia a esa etapa de la vida del escritor español que encontró en tierra azteca un refugio tras ser declarado un escritor prohibido por el régimen franquista de España en la década de los 70.
En la novela aludida de Goytisolo, un narrador anónimo recrea imaginariamente, desde la ciudad de Tánger (Marruecos), la destrucción de aquella España divina de la cual se ha exiliado, a través de una retrospección de la invasión militar musulmana en el año 711.
Como ejemplo del rechazo a los valores de casticidad encumbrados en la España de esa época, la novela describe varias clases de transgresión cometidas contra tal esencia, destacándose narraciones sobre parodias de figuras históricas como Isabel la Católica y Séneca.
En esta perspectiva, durante las deliberaciones del Jurado en Madrid, previas a la nominación de Goytisolo, Iturri trae a su memoria las conversaciones con Elena Poniatowska quien también resaltó esa capacidad intelectual del novelista español para expresar en sus obras un desafío contestatario a todas las formas de colonización en el mundo.
«Elena tiene una sensibilidad muy grande en este aspecto y por ello también preguntó por Bolivia y su gente, un país al que quiere mucho y del que pondera su actual situación de transformación en el contexto latinoamericano y sus luchas por la descolonización», sostiene el periodista boliviano.
Otra integrante del jurado Cervantes que también hizo referencia a la realidad contemporánea boliviana, según el testimonio de Iturri, es la argentina Elizabeth Pettinaroli, profesora de literatura hispanoamericana en universidades de Estados Unidos, quien expuso paralelismos entre la voz anticolonialista de Goytisolo y los avances de la descolonización en Bolivia.