¡Mujica!


Carlos Federico Valverde BravoCVB_thumb11José Mujica fue tupamaro, secuestró y tuvo rehenes a su cargo. Herido con seis balazos, apresado cuatro veces y fugado en dos oportunidades, pasó casi 15 años de su vida en prisión, los últimos 13 de manera ininterrumpida y 11 de ellos en duras condiciones de detención. Tras el retorno de la democracia en su Uruguay natal, fundó su partido y apoyó la creación del Frente Amplio. Fue diputado, senador y ministro, y es presidente; tiene una vida acorde con sus ideas y frases que conmueven y otras que dan risa; me quedo con las primeras, aunque entiendo que de eso está hecho el hombre, de lo trascendente que permanece.Lo que trasciende es lo que muestra al hombre como tal: “Yo no puedo ni debo aceptar el Premio Nobel de la Paz en las condiciones de este mundo. Los años de la Guerra Fría no fueron dulces, pero fueron más ordenados que el desastre que tenemos hoy”, dijo en una oportunidad. Destaco esa frase porque, tras anoticiarme que EL DEBER lo distinguió con el Patujú de Bronce como personaje del año, sostuve que José Mujica es justo ganador de esta distinción como debió haber recibido el Nobel de la Paz, porque tiene una trayectoria de vida como pocos personajes vivos del mundo. Mujica tiene un ejemplar comportamiento democrático, como tuvo una vida acorde con los tiempos en que la violencia política se expresaba entre los que pensaban diferente sin que uno diera respiro al otro.En esto es imposible no trazar paralelos entre Mujica y Mandela, el otro ‘preso célebre’ que también fue presidente y sí obtuvo el Nobel. Para quienes persisten en “ver solo lo que quieren ver”, les recuerdo que Mandela también abrazó la violencia como forma de lucha y radicalizó sus acciones políticas, pero supo ser un demócrata a ultranza cuando decidió, como Mujica, que el Estado no es el espacio en el que se resuelven las deudas y rencores personales, sino que es un espacio colectivo en el que debe primar la ley y el respeto a la institucionalidad republicana que posibilitaron ser quienes llegaron a ser. ¡Vaya lección! Mujica gana el Patujú y lo celebro; ese es un premio que está destinado a ser valorado fuera de Bolivia porque es un premio honesto, fruto de las visiones y sensaciones de periodistas que ponen en su voto, su conciencia y buen espíritu.El Deber – Santa Cruz