El desahogo de los jugadores e hinchas de Racing en imágenes


racing-campeon-1983346h627Héroes dentro de la cancha. Héroes afuera. En sintonía vibran los once de adentro, y las decenas de miles en el estadio, y tantos más desparramados por el país. No llevan sangre roja, no. Un extraña alquimia la hizo celeste y blanca, para circular por todas y cada una de sus venas, con pasión eterna, inagotable e inoxidable, para estallar en el grito atragantado de siete letras. El grito sagrado, el más anhelado: campeón.Irradian felicidad. Todos. Desde los más chicos hasta los más grandes. Como Delfina, de dos años, que apenas sabe hablar, pero ya entiende cómo decir dale campeón. Es de pura cepa racinguista: sus padres, Marcelo Castelli y Rocío Gómez, se conocieron en la cancha. «Somos de la filial norte. Nos teníamos del barrio, pero acá nació todo», dice él, con Mateo en brazos, el otro hijo de esa pareja sanisidrense. Es una de las tantas historias que destilan felicidad en un domingo a puro Racing. Como la historia de Pablo Portela, que no para de llorar: «Acá en el estadio está la plaqueta de mi viejo. Yo quería tirar las cenizas en la cancha, pero mi mamá no quiso, y lo enterramos. Este título es también para él».racing-campeon-1983343Juntos cantan todos. El clásico «Dale Acadéee, dale Acadéee», y las ovaciones para los jugadores con Milito como héroe eterno, y Videla como soldado consagrado como un gran general por su entrega. Juntos cantan los miles de anónimos con los que tienen un nombre más reconocido. El colega Luis Otero canta con toda su familia: «Estoy con mis hijos y mis nietos, y este título es mucho más importante que el del 2001 porque lo puedo compartir con ellos en nuestra cancha. Esa vez, a Vélez fui yo solo». También canta Santiago Aysine, líder del grupo Salta La Banca, uno de los más convocantes del momento. «Es el día más importante de mi vida. Por Racing doy todo», afirma el cantante que, por los colores, para esta ocasión, superó el miedo a la claustrofobia que tiene desde el 30 de diciembre de 2004; él es uno de los sobrevivientes de la tragedia de Cromagnon.Otra vez cantan todos. Tras un primer tiempo con algo de miedo y angustia, en el amanecer de la segunda mitad Centurión regaló el grito sagrado. Entonces, hasta Roberto dejó de lado sus costumbres y gritó como nunca lo hace. «Soy evangelista y tengo la religión muy presente en mi vida. Pero Racing es mi otra religión.»Saltan los corazones. Salta el abuelo, salta el nieto, salta la mujer, y saltan los sabihondos, los que prometen seguir la fiesta por mucho tiempo, como Horacio Rodríguez Larreta, que dice: «De acá nos vamos todos al Obelisco». Salta Sergio Berni, también, que no es hincha de Racing, pero viene a acompañar a su esposa, fanática de la Academia. Saltan glorias del pasado, glorias eternas al fin, como Claudio García, Marcelo Delgado y Maximiliano Estévez, algunos de los que supieron lucir el celeste y blanco en su pecho.Ceballos pita por última vez y la emoción es delirio. Empiezan los abrazos, la vuelta olímpica, entran algunos hinchas que llevan en andas a Cocca; acaso los mismos que lo criticaron tras aquella derrota contra Independiente, que a su vez fue la víctima de los cánticos, empezando por el clásico «un minuto de silencio…» Con esmero y orden, se montó el escenario, un juego de luces, y un escudo iluminado en el césped. Cada uno de los jugadores pudo dedicar el título -Milito y Videla, los más ovacionados-, y un show de fuegos artificiales marcó el epílogo. O no: esto es apenas el principio. La caravana se muda al Obelisco, recorre la ciudad.No sólo en Avellaneda en noche de fiesta. Es noche de fiesta para tantos corazones racinguistas a lo largo y lo ancho del país. Serán varios días de fiesta para todo el pueblo de un club nacido para sufrir. Acaso por eso las conquistas valen doble. Será por eso que la frase y eslogan que marca el centro de las camisetas adquiere un significado tan notable. Son 17 letras que enmarcan la historia de un club y el sentimiento de cada uno de sus hinchas hacia Racing, Porque todos se sienten los verdaderos dueños de una pasión.Fuente: canchallena.lanacion.com.ar