Sindicatos exigirán inclusión del ex presidente como acusado en el juicio de responsabilidades. Mesa culpa de los sucesos en 2003 a Sánchez Berzaín.
El ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada y su vicepresidente Carllos Mesa Gisbert (ABI)
La Paz, 25 nov (ABI).- Los sindicatos exigirán la inclusión del ex presidente Carlos Mesa Gisbert como acusado en el juicio de responsabilidades que sustenta la Corte Suprema de Justicia contra el Gobierno del ex mandatario Gonzalo Sánchez de Lozada, manifestó el miércoles el secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Pedro Montes.
«Mesa debe ser incluido en ese proceso porque ha sido vicepresidente de ese régimen y tomaba parte en la definición de las decisiones», dijo.
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Montes anotó que Mesa Gisbert «no puede quedar fuera del proceso y responder por sus responsabilidades dentro del gobierno de Sánchez de Lozada».
Adelantó que la COB esperará la realización de las elecciones generales del próximo seis de diciembre para exigir formalmente a la justicia la inclusión de Mesa en el juicio.
Mesa declaró ante el Tribunal de Sentencia de la Corte Suprema de Justicia en calidad de testigo por los casos de febrero y de octubre de 2003.
OCTUBRE NEGRO | El ex presidente prestó declaraciones ayer como testigo en el juicio de responsabilidades por los hechos luctuosos de octubre de 2003
Mesa culpa de los sucesos en 2003 a Sánchez Berzaín
El ex presidente Carlos Mesa presta declaraciones en la Corte Suprema de Justicia en Sucre, ayer. – Correo del Sur Agencia
Sucre | Anf. 25/11/2009
El ex presidente Carlos Mesa Gisbert responsabilizó al ex ministro de Defensa Carlos Sánchez Berzaín de los sucesos luctuosos de octubre de 2003. “Si Sánchez Berzaín no habría ocupado la cartera de Defensa el desenlace de octubre habría sido totalmente distinto”, afirmó Mesa ayer ante el Tribunal de Sentencia que lleva adelante el juicio de responsabilidades contra el ex mandatario Gonzalo Sánchez de Lozada, sus ministros y el alto mando militar.
El entonces Vicepresidente de la República declaró ayer como testigo de cargo en el caso “Octubre Negro”.
En su relato señaló a Sánchez Berzaín como uno de los personajes que más influyeron sobre el ex presidente Sánchez de Lozada durante la crisis política y social de septiembre y octubre de 2003, que terminó con la muerte de más de medio centenar de personas y la caída del gobierno. Mesa en su extensa declaración hizo una síntesis de su relación con Sánchez de Lozada y su equipo ministerial, del que se fue distanciando cuando se produjo —según dijo— la crisis de “Febrero Negro” el año 2003.
El ex presidente dijo también que Sánchez de Lozada “creía que él encarnaba la democracia”, al punto de que no escuchaba mayores consejos que los que le brindaban Sánchez Berzaín y su yerno, Mauricio Balcázar, quienes tenían una visible preferencia frente a otros miembros del gabinete.
Las relaciones entre Mesa y el Ejecutivo se habrían ido enfriando desde febrero de 2003, cuando se produjo un enfrentamiento policial-militar, y al cabo del cual el entonces vicepresidente habría pedido un “cambio de timón” en la política gubernamental, el mismo que incluía el alejamiento de Sánchez Berzaín del gobierno. Mesa dijo que nunca fue escuchado por el mandatario y que inclusive, cuando se destapó el escándalo de los conscriptos que trabajaban en una propiedad del también ex ministro Freddy Teodovich, el pedido para que éste renunciara tampoco fue aceptado por Sánchez de Lozada. También recordó que en agosto de 2003, la ruptura con el Presidente era casi inminente, y que posteriormente, cuando estalló la crisis social, fue testigo de cómo se deterioraba la situación ante informes de los miembros del gabinete y del Alto Mando Militar, sobre todo a partir de la operación militar de rescate de turistas de Sorata y Warisata.
“Yo ya estaba en un punto de ruptura con el gobierno de Sánchez de Lozada”, sostuvo Mesa, quien también recordó que en una oportunidad, Sánchez Berzaín mencionó “presiones” de la Embajada de Estados Unidos para autorizar el operativo en el altiplano.
También indicó que la posibilidad de declarar un estado de sitio fue descartada debido a la oposición de los aliados del gobierno, como el MIR, cuyo representante, Óscar Eid, había rechazado de plano esa propuesta.
“El Presidente se señaló a sí mismo con el dedo toda la responsabilidad de los acontecimientos y de lo que se haga hasta aquí”, manifestó Carlos Mesa, que también dijo desconocer la firma del decreto supremo 20209 que autorizó el resguardo armado de un convoy de cisternas.
Asimismo, indicó que Sánchez de Lozada nunca aquilató la crisis en su verdadera dimensión, y mantuvo la idea de que el entonces líder cocalero Evo Morales y el dirigente indígena, Felipe Quispe, formaban parte de una conjura para derrocarlo. los Tiempos