La Conferencia Episcopal de Bolivia también expresó su preocupación por el crecimiento del narcotráfico. “Todo esto es necesario para que podamos celebrar una verdadera fiesta democrática”.
El cardenal Julio Terrazas (centro), ayer durante su mensaje. – Rocha José Los Tiempos
Por Cartagena T. Jenny – Los Tiempos
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
Los obispos del país esperan que en las elecciones del 6 de diciembre próximo no se produzca el fraude “que ha ensombrecido consultas anteriores”, y que no exista ningún tipo de coacción sobre las personas ni sobre los medios de comunicación, tampoco amenazas o mentiras.
“Todo esto es necesario para que podamos celebrar una verdadera fiesta democrática”, señala el mensaje emitido ayer por los obispos del país a la conclusión de la 88 Asamblea Ordinaria de la Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB) que se realizó en Cochabamba desde la semana pasada con tres temas centrales: la reestructuración de la CEB, la elección de todos los cargos y la evaluación de la misión permanente de la Iglesia Católica en el país.
En el mensaje, leído por el nuevo secretario general de la CEB, Óscar Aparicio, también se hace un llamado especial a los candidatos a “sentirse representantes de todo el pueblo boliviano, de manera especial de los más pobres y desprotegidos y no sólo de una tienda política; a ser verdaderos servidores públicos en la búsqueda de soluciones que garanticen la institucionalidad y la democracia por el camino del diálogo, el consenso y la capacidad de concertación”. Asimismo, les exhortan a evitar toda actitud de paternalismo que “muchas veces puede llegar a la compra de conciencias en menoscabo de la libertad personal y la dignidad de cada ciudadano”.
Los prelados, que dedicaron los últimos dos días de su asamblea a la reflexión y análisis de la coyuntura social, política y económica del país, dedicaron gran parte de su mensaje dirigido al pueblo a la importancia de las elecciones generales que se verificarán el 6 de diciembre próximo y reiteraron el llamado que efectuaron en septiembre pasado, en su mensaje “Por una campaña electoral democrática y pacífica”.
Convocaron a la ciudadanía a participar de manera responsable y personal en los comicios, sin responder a “imposiciones” e instaron para que este proceso se lleve adelante respetando la libertad de los votantes. “Recordamos a todos los ciudadanos que, con espíritu crítico y constructivo, analicen detenidamente las diversas propuestas programáticas que los actores políticos proponen, así como la idoneidad y las capacidades de estos candidatos, para definir su voto”. También, hicieron un llamado para que todos acepten con respeto la voluntad del pueblo reflejada en el proceso electoral. “Las elecciones generales han de ser un paso adelante, en el proceso que estamos viviendo hacia una sociedad más justa, libre, solidaria y unida desde nuestras diferencias culturales y regionales”, remarca el mensaje. El cardenal Julio Terrazas, reelecto por cuarta vez presidente de la CEB durante esta asamblea, destacó el “espíritu esperanzador” del mensaje de los obispos, en el que dijo no se desconocen las cosas que pueden enturbiar el proceso electoral que esta viviendo el país, pero que confían en la buena voluntad y la transparencia que se puede dar a la población que espera paz y tranquilidad.
“Lo hemos dicho y volvemos a repetir, no quisiéramos experiencias frustrantes del pasado”, manifestó Terrazas, en alusión a la polémica que se ha suscitado en el país en los últimos días.
Iglesia alerta sobre males
Los obispos del país en su mensaje también hicieron alusión a las luces y sombras que vive el país. Entre los signos positivos, esperanzadores de un futuro diferente, mencionan: la profunda religiosidad del pueblo boliviano, el esfuerzo de la mayoría de los bolivianos por mantener la paz y la concordia pese a las tantas confrontaciones, la atención que se está dando a los sectores antes excluidos y discriminados y la participación, cada vez mayor, de los ciudadanos en los procesos electorales.
Entre algunos de los aspectos negativos que son motivo de preocupación y alerta, señalan: la pobreza, un problema estructural y que sigue siendo la principal preocupación de nuestro país y que afecta a miles de familias. “Nos preocupa profundamente el problema del narcotráfico por sus funestos efectos en la sociedad y en la juventud. Vemos a muchos hermanos y hermanas nuestros involucrándose cada vez más en este flagelo social”, añaden.
Asimismo citan entre esos aspectos la falta de respeto a la ley, la crisis provocada en las instituciones judiciales, la inseguridad ciudadana y el crecimiento de la delincuencia, el problema de las violaciones a menores y la violencia familiar, muestran el poco respeto a la vida y el deterioro de nuestra vida social.