Merkel no quiere ministras en pecado en el Gobierno alemán


Ética y política.  Una flamante ministra anunció su boda luego de conocerse que vive en “pareja de hecho”, o en alemán  ‘wilder Ehe’, pareja salvaje” con un diputado oficialista. Aumentan las sospechas sobre las bodas de conveniencia en la CDU.

La ministra de Familia alemana, Kristina Köhler, con Angela Merkel. | AFPLa ministra de Familia alemana, Kristina Köhler, con Angela Merkel. | AFP

El Mundo. Rosalía Sánchez | Berlín. En la misma semana ha sido nombrada ministra y ha anunciado su boda. Kristina Köhler, recién aterrizada en el Ministerio de Familia como consecuencia de los cambios en el Gabinete que desencadenó la dimisión del ministro Franz Joseph Jung, ha sido designada por Angela Merkel como cuota del estado de Hesse en el Gobierno.



Köhler tiene 32 años, pertenece a la iglesia Evangélica y es la respuesta de la canciller al benjamín oficial del Ejecutivo, el liberal Philipp Rösler, en Sanidad, y a la estrella mediática Karl Theodor zu Guttenberg, en Defensa. La titular de Familia está especializada también en Inmigración y Extremismos, lo que posibilitará que su cartera aborde la situación de las mujeres y madres musulmanas en Alemania exactamente desde la perspectiva que quiere Merkel y con la sutileza necesaria.

Hasta ahí, jugada perfecta. Pero la vida íntima de esta socióloga y afiliada a los cristianodemócratas desde que tenía 12 años guardaba un detalle que acabaría siendo una piedra en el zapato: vive desde hace años con Ole Schröder, también diputado de la CDU y secretario de Estado en el Ministerio del Interior. Son lo que en España denominamos pareja de hecho y en alemán se dice ‘wilder Ehe’, pareja salvaje.

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Bodas de conveniencia

Inmediatamente después de su nombramiento, Köhler y Schröder anunciaron su boda para el próximo 13 de febrero en el pueblo de la novia, Wiesbaden. Ante las inevitables suspicacias, la oficina federal de Prensa alegó que las invitaciones a la ceremonia se habían enviado hacía dos semanas, dando a entender que la boda había sido programada antes del nombramiento de la ministra. Sin embargo, a nadie escapó un dato: Schröder fue nombrado secretario de Estado en octubre, tras las elecciones, lo que demuestra que Merkel tenía ya entonces planes para la pareja.

Thomas Vitzthum, del diario ‘Die Welt’ y buen conocedor de la CDU, afirma que los dos se casan "porque el partido lo ha querido" y recuerda que Merkel se vio en una situación parecida en 1998, ya en la cúpula de la CDU y abocada a casarse con su segundo y actual marido, Joachim Sauer, con el que llevaba 17 años conviviendo. Si hay dudas sobre la relación entre su escalada en la jerarquía conservadora y esa boda, se pueden recordar sus declaraciones medio año antes de llegar al cargo a secretaria general del partido: "¿Casarnos? Ni hablar. Yo ya estuve casada una vez. Somos muy felices viviendo juntos, y así está bien".

Los católicos, marginados

No se trata, por tanto, de que Merkel sienta escrúpulos ante las parejas de hecho, ni que la CDU ponga condiciones al estado civil o sentimental de los ministros, sino más bien del ultrapragmatismo de la canciller alemana, que no permitirá que en su partido se abra la más mínima brecha de división. Merkel no dará excusa a los militantes católicos, que se sienten marginados ante la hegemonía protestante desde su llegada al poder.

El portavoz del recién formado Comité Católico de la CDU, Martin Lohman, ha lamentado públicamente que se destine al Ministerio de la Familia a "una mujer no comprometida ni política ni personalmente con la familia y con el matrimonio". Pero a quien ataca con esas declaraciones no es a Köhler, sino a la revolución del conservadurismo alemán por el que la canciller pasará a la historia.

"Lo ha modernizado. Ha relegado la moral católica [a un segundo plano] respecto la homosexualidad, el divorcio y el aborto", subraya Paul Hockenos, editor de ‘Internationale Politik’. Merkel está encantada con un ministro de Exteriores homosexual y lo hubiese estado con la ‘wilder Ehe’ que cuenta con su padrinaje.