Quizás sea el poema número veinte el que mejor describa ese recuerdo perdido. ¿Quién no ha levantado la vista para observar «la noche estrellada», maravillándose ante el espectáculo astronómico que asoma en el cielo? ¿Quién no ha sentido alguna vez que «podía escribir los versos más tristes»? En esos momentos nostálgicos, los astros, en palabras del chileno, «tiritan azules a lo lejos». Pero no siempre es posible mirar hacia el pasado, contemplar el baile de estrellas que centellean sobre nosotros.España es el país con mayor potencia luminaria de la Unión Europea
Lo cantaba también Amaral al hablar del«cielo sin estrellas de Madrid». Lacontaminación lumínica, presente en grandes urbes como la capital española, impide que la nostalgia nos invada. Ya no es posible contemplar la noche estrellada. Ya no es posible observar astros tiritando a lo lejos. La luz que emana de nuestras calles, de las miles de farolas que alumbran rincones y avenidas, oculta el cielo como si no existiera. Como si mirar al pasado estuviera literalmente prohibido.
En España, los núcleos con mayor contaminación lumínica son, por este orden, Valencia, Madrid, Barcelona y Sevilla. Cuatro capitales que se pueden observar desde el espacio, como muestran las imágenes tomadas por la ISS. La Península Ibérica resplandece fulgurante, visible desde 400 kilómetros de altura. De hecho, España es el país que mayor potencia luminaria presenta de toda la Unión Europea. ¿Afecta la contaminación lumínica sólo a la exploración del cielo, como escribiera Neruda? ¿O tiene por contra un impacto negativo sobre nuestra salud?
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¿Qué es la contaminación lumínica?
Según Alejandro Sánchez, «la contaminación lumínica es toda introducción de luz no natural en el medio ambiente nocturno». Sin embargo, no todo contamina por igual. En palabras de este investigador de la Universidad Complutense, «la dosis es fundamental». Por poner un ejemplo, no contaminará lo mismo una vela encendida en una habitación que un foco antiaéreo.¿Pero cuál es la razón por la que España se sitúa a la cabeza de la Unión Europea en cuanto a contaminación lumínica se refiere? Como explica Sánchez a Hipertextual, toda luz nocturna contribuye. Sin embargo, buena parte de la culpa la tiene el alumbrado público, responsable de entre el 40 y el 60% de la contaminación. El alumbrado ornamental, por su parte, es la segunda fuente luminaria.

¿Por qué Valencia contamina más?
Valencia es la ciudad más brillante de la Unión Europea
Hasta el momento, los mapas de contaminación lumínica se realizaban mediante modelos físicos obtenidos a partir de las imágenes del satélite. Sin embargo, el grupo de investigación de la Universidad Complutense de Madrid es pionero en la elaboración de dos nuevas técnicas. Por un lado, los mapas de medidas de brillo de cielo mediante adquisición automática, que permiten «barrer el mayor área posible con un vehículo con sensor», según Sánchez. Por otro lado, también se puede realizar una observación directa por imágenes de satélite de alta resolución.Sea como fuere, los mapas de contaminación nos brindan sorpresas inesperadas. Una de ellas, Valencia. ¿Por qué una población con cerca de 800.000 habitantes contamina más que otras ciudades como Madrid (3 millones) o Barcelona (1 millón y medio)? La mismísima Samantha Cristoforetti, astronauta de la Estación Espacial Internacional, daba ayer las buenas noches con una imagen en la que se observa la situación valenciana con meridiana claridad:

¿Pero por qué Valencia, Madrid, Barcelona o Sevilla lideran los ránkings de contaminación lumínica? Para responder a esta cuestión, tenemos que recurrir a la cultura popular. Existe una idea, bastante extendida, que explica que al ser un país mediterráneo con mucho sol, «nos gusta tener una elevada cantidad de luz por la noche», al contrario que otras ciudades como 
Sin embargo, el grupo de Sánchez sólo tiene constancia de que los cambios en la regulación hayan tenido algún efecto en regiones como Andalucía, Cataluña y Canarias. Esta situación provoca que no podamos ver el cielo en su máximo esplendor, por lo que tenemos que imaginarlo. ¿Cómo hacerlo? Desde Hipertextual hemos empleado la herramienta 
En un estudio publicado en