Oteando desde Chile


Manfredo Kempff SuárezMANFREDO-OKLa verdad es que había visto pocos periódicos chilenos, salvo El Mercurio, durante estos últimos cinco días que estoy en Santiago de Chile. No había ninguna noticia de Bolivia –que son inquietantes por lo general– que no fuera sobre su irregular modo de jugar al fútbol en la Copa América. Hoy (jueves 25) compré El Mercurio y junto a la noticia del trabajoso triunfo de la selección chilena, anoche, frente a Uruguay, se informa, en sobresaliente titular, que la presidenta Michelle Bachelet ha suspendido una reunión bilateral que tenía prevista con su par Ollanta Humala, en protesta por una declaración conjunta de los presidentes de Bolivia y Perú.A decir verdad nos sorprendió la noticia, porque la molestia de Chile se debía a una declaración boliviano-peruana en la que nuestro vecino reiteraba, una vez más, su respaldo a una solución satisfactoria de nuestra mediterraneidad (no se menciona ‘enclaustramiento’, que es impronunciable). Chile sabe que Perú siempre apoyará nuestro clamor en el papel, pero que está atado al Tratado de 1929 y que no piensa desatarse. Perú nunca ha sido rotundo en respaldar a su exaliado. De ahí que nos resulta complicado entender que la Declaración de las Islas Esteves haya provocado tanto impacto en La Moneda.Tenemos la impresión de que el canciller Heraldo Muñoz está excesivamente inquieto con la demanda nacional en La Haya y que cualquier asunto que tiene que ver con Bolivia lo mira con entornos fantasmales o preocupado por la creencia de alguna gran conjura que podamos estar armando los bolivianos. Sucede lo mismo con los parlamentarios chilenos que, en cuanto oyen algo sobre La Haya, solicitan acciones inmediatas, puede que poco meditadas como en el caso actual, cuando se presiona a la presidenta Bachelet a suspender una entrevista con Humala, sacrificando una reunión sobre la Alianza del Pacífico por un tema que es tan distinto como son las secuelas que ha dejado la Guerra del Pacífico.Así que durante mi breve visita a Santiago no solo seré espectador de lo que haga la selección de fútbol, que esta noche enfrenta a Perú, sino que tendré el privilegio de conocer, de primera mano, la protesta chilena contra Perú, y un sinnúmero de opiniones que verterán sobre la materia empezando por los exmandatarios que se ven obligados a decir algo.En el partido de esta noche entre Bolivia y Perú no me atrevo a decir qué equipo tendrá las mayores simpatías del público. Como están las cosas, me temo que ninguno.El Deber – Santa Cruz