El Sumo Pontífice visitó el «pueblo prisión» de Palmasola, en el que viven cinco mil reclusos, incluidos mujeres y chicos. Es su última escala en el país andino antes de llegar a Paraguay, a donde se trasladaron miles de argentinos.
«No podía dejar Bolivia sin venir a verlos», inició el Papa su discurso en el cárcel de Palmasola, donde se encuentran recluidos hombres, mujeres y menores, con sus familias, en una especie de «ciudad prisión».
El Sumo Pontífice recalcó que «reclusión no es lo mismo que exclusión».
Fuente: www.minutouno.com
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