Justicia boliviana sentencia a 7 años y medio a dos peruanos por trata de personas


 Los peruanos, que se hacían pasar por guías turísticos, tenían amenazados a los dominicanos y les indicaron que debían decir que no se conocían entre ellos si se encontraban con la Policía.La Razón Digital / EFE / La PazONU pide a República Dominicana que evite las deportaciones “arbitrarias”Los traficantes lucran con la necesidad de las personas que buscan una oportunidad fuera de sus países. Foto referencial( internet)Dos peruanos fueron sentenciados en Bolivia a siete años y medio de prisión, acusados de trata y tráfico de personas por intentar trasladar ilegalmente a 18 dominicanos hacia Chile en 2014, informó hoy la Fiscalía boliviana.El Tribunal Tercero de Sentencia de la región andina de Oruro (oeste) dictó la sentencia para Eroel Tinoco Rivadineira y Rafael Ochoa Ramírez, indicó el fiscal departamental, Orlando Riveros, según un comunicado del Ministerio Público.Tinoco y Ochoa pertenecen a una banda compuesta por otros peruanos y por bolivianos, colombianos y chilenos y eran los encargados de trasladar a los dominicanos hasta Chile de forma ilegal y en diferentes transportes, indicó la Fiscalía.»El trabajo realizado ha permitido demostrar que hubo un delito y que los ahora sentenciados eran con probabilidad los cabecillas de esta banda dedicada a la trata y tráfico de personas», dijo Riveros.El suceso data de septiembre de 2014, cuando funcionarios de Migración encontraron a los 18 dominicanos y a los dos peruanos en un autobús en el que pretendían viajar desde Oruro hasta Chile y verificaron que ingresaron en forma ilegal a Bolivia.Según las investigaciones posteriores, los dominicanos salieron desde su país hacia la ciudad colombiana de Cali, estuvieron en Ecuador y luego viajaron a Perú.Desde allí ingresaron a Bolivia cruzando en barcos el río Desaguadero, en la frontera peruano boliviana, para evitar el control migratorio y viajaron hacia la ciudad de El Alto, vecina de La Paz, para pasar luego a Oruro.Los peruanos, que se hacían pasar por guías turísticos, tenían amenazados a los dominicanos y les indicaron que debían decir que no se conocían entre ellos si se encontraban con la Policía.